El rey Felipe, don Juan Carlos, Charlène de Mónaco y otros royals olímpicos
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DEPORTE REAL

El rey Felipe, don Juan Carlos, Charlène de Mónaco y otros royals olímpicos

En la historia de los Juegos Olímpicos modernos ha habido muchos miembros de casas reales que han participado en la competición, con mayor o menor éxito

placeholder Foto: El rey Felipe, abanderado en Barcelona 92. (Cordon Press)
El rey Felipe, abanderado en Barcelona 92. (Cordon Press)

Seguro que la audiencia de los Reyes este viernes en el Palacio de la Zarzuela con el equipo de deportistas españoles que participará en los Juegos Olímpicos de Tokio le ha traído al monarca muchísimos recuerdos. Él mismo sintió esa mezcla de nervios y emoción hace casi 30 años, cuando participó en la cita de Barcelona, en 1992. Pero el rey Felipe no ha sido el único royal olímpico en el último siglo: Noruega, Reino Unido, Mónaco... Son muchas las casas reales que han tenido representación en una cita olímpica.

Especialmente, en la primera parte de este siglo era habitual que los royals se convirtieran en participantes de las olimpiadas, dado que eran los que tenían más horas libres y poder adquisitivo para la práctica de según qué disciplina deportiva. Así que en esta lista encontramos hasta reyes, que además han repetido en varias ocasiones con muy buenos resultados. El pionero que el rey Olav V, padre del actual rey Harald de Noruega, que participó en los juegos de Ámsterdam de 1928 en la disciplina de vela, consiguiendo ser el primer royal en conseguir una medalla de oro.

placeholder El rey Harald, en una competición de vela. (EFE)
El rey Harald, en una competición de vela. (EFE)

Su amor por la vela y el mar la heredó su hijo, Harald, que partició en los Juegos de Tokio de 1964, México de 1968 y Múnich de 1972, aunque lo hizo sin tanto éxito como su padre. Precisamente, en la cita de 1972 coincidió con el rey Juan Carlos, con quien comparte su amor por la vela, un deporte que les ha hecho coincidir en más de una ocasión en Mallorca y en la Copa del Rey, a la que el Rey emérito nunca faltaba y que este año vuelve tras el parón pandémico. Tampoco don Juan Carlos tuvo más éxito que el que fue su homólogo durante varias décadas, puesto que acabó en la decimoquinta posición.

Mucha mejor fortuna tuvo su hijo, el rey Felipe, que en la cita de Barcelona tuvo protagonismo doble. Además ser abanderado -cómo olvidar aquella imagen de su hermana mayor, la infanta Elena, llena de lágrimas viéndolo desde el palco-, participó en la clase Soling con el Aifos, consiguiendo la sexta posición y, por tanto, diploma olímpico. Exactamente los mismos papeles que desempeñaba la infanta Cristina cuatro años antes, en los Juegos Olímpicos de Seúl 88. Una elección, la de doña Cristina para portar la bandera española, que ya en su momento trajo polémica, puesto que no tenía bagaje anterior en unos juegos.

placeholder El rey Felipe, abanderado en los Juegos Olímpicos de Barcelona. (Cordon Press)
El rey Felipe, abanderado en los Juegos Olímpicos de Barcelona. (Cordon Press)

Con los dos siguientes nombres, la Casa Real española se convierte en la que más miembros ha aportado a la cita deportiva más importante de la actualidad. Porque la reina Sofía también participó en los de 1960 en Roma, aunque lo hizo como reserva del equipo de regatas y sin llegar a tener un papel activo. Mucho más, y más exitoso, es el que tuvo Iñaki Urdangarin, su yerno. Quinto en los de Barcelona 92 con la selección española de balonmano, tercero y medalla de bronce en Atlanta 96 y el mismo resultado en Sídney 2000, que además supuso el adiós a su carrera deportiva.

Un royal de oro fue Constantino de Grecia, que lograba el primer puesto en Roma en 1960, en la misma disciplina que su cuñado Juan Carlos y sus dos sobrinos, la vela, que es el deporte royal por antonomasia, junto con el esquí. Y uno de plata, Zara Tindall, aunque en su caso en equitación, cuando compitió en los Juegos Olímpicos de Londres y recibió la medalla de manos de su propia madre, quien ya había sentido lo mismo en 1976, en Toronto. La misma disciplina es la que llevó a otra princesa, Haya de Jordania, a competir en los juegos de Sídney, quizá la cita con más royals entre sus participantes.

placeholder Zara Tindall, con su medalla de plata en Londres 2012. (Cordon Press)
Zara Tindall, con su medalla de plata en Londres 2012. (Cordon Press)

Porque no nos podemos olvidar de la royal olímpica casi por antonomasia, Charlène de Mónaco, quien sigue teniendo muy presente su pasado olímpico y sigue practicando deporte con mucha frecuencia. Como Haya e Iñaki Urdangarin, también participó en Sídney 2000, en lo que fueron sus primeras y últimas olimpiadas. Alberto de Mónaco, en cambio, ha participado en nada menos que cinco citas olímpicas, pero en la edición de invierno, mucho menos mediática. Compitió en bobsleigh, una modalidad de descenso en trineo en Calgary 88, Albertville 92, Lillehammer 94, Nagano 98 y Salt Lake City en 2002, sin gran éxito en muchos de ellos.

Y aún nos queda una Grimaldi olímpica, aunque también en una cita especial: Pauline Ducruet participó en salto de trampolín en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Singapur, confirmando el amor de la familia real de Mónaco por el deporte.

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