Marivent: un refugio en el corazón de doña Sofía, una obligación en la agenda de Letizia
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FAMILIA REAL ESPAÑOLA

Marivent: un refugio en el corazón de doña Sofía, una obligación en la agenda de Letizia

La Reina emérita es la que más disfruta de la temporada en Mallorca y, sobre todo, en Marivent, donde intenta recibir a todos sus nietos en diferentes momentos del verano

placeholder Foto: La reina Letizia y la reina Sofía, en Mallorca en 2017. (Limited Pictures)
La reina Letizia y la reina Sofía, en Mallorca en 2017. (Limited Pictures)

Está previsto que don Felipe y doña Letizia den comienzo a sus vacaciones estivales en Mallorca este fin de semana. Al igual que el del año pasado, será un verano un tanto atípico, ya que seguimos inmersos en una crisis sanitaria que condicionará la estancia de la familia real en Baleares. Pero, además, las vacaciones de la Reina estarán marcadas por el reciente fallecimiento de su abuela paterna, Menchu. Y como es habitual también, aún no se sabe en qué consistirán las apariciones públicas de la familia real, si los Reyes y sus hijas retomarán el tradicional posado en Marivent, o si, a diferencia del año pasado, se dejarán ver con la reina Sofía.

Ella es, sin duda, la que más disfruta de la temporada de verano en Mallorca y, sobre todo, en Marivent, que tiene un lugar muy especial en su corazón. “Lo que más echo de menos durante el año es el mar. Soy hija del Egeo, una mediterránea”. Escriban esta frase en Google y obtendrán miles de historias sobre Marivent y doña Sofía -autora de estas palabras-, también conocida como la ‘reina de Marivent’.

placeholder La reina Sofía, en una imagen de archivo. (EFE)
La reina Sofía, en una imagen de archivo. (EFE)

Este palacio mallorquín tiene coincidencias con los retiros estivales de otras monarquías europeas, pero también algunas diferencias. Significativas, además. Como el de Balmoral, por ejemplo, especial para Isabel II, Marivent es el retiro favorito de doña Sofía. La diferencia radica en su titularidad: en la mayoría de países europeos monárquicos, los reyes pagaron para poder disfrutar de su retiro; la española no es propietaria del palacio, sino que es un edificio cedido por el Gobierno balear.

En 1972, la Diputación de Palma cedió a los entonces Príncipes de España la finca para sus vacaciones. Doña Sofía recibió la noticia con entusiasmo y se dedicó personalmente a dirigir las reformas para adecuarlo a sus necesidades.

La imagen fue peculiar y muchos la recuerdan: era el 4 de agosto de 1973, y don Juan Carlos y doña Sofía llegaban a bordo de un Seat 1430 a Marivent. Iban con los niños, la nanny y la perrita Laia, habían aterrizado en Son San Joan con dos Mysteres (avión militar) y fueron recibidos por las autoridades locales, tal y como atestiguaba el ‘Diario de Mallorca’, con unas fotos exclusivas en sus páginas interiores. Madre e hijo volaron en un aparato y el padre lo hizo con las dos niñas, siguiendo el mandato de que Rey (entonces todavía Príncipe) y heredero no viajaran jamás juntos.

placeholder El palacio de Marivent.
El palacio de Marivent.

El cambio de paisaje fue para ellos algo emocional: llegaban de pasar unos días en el pazo de Meirás con Franco y su familia, y la experiencia no había sido buena porque el dictador tenía malas pulgas en ese momento. “Sufrieron los desaires de este, que apenas les dirigía la palabra”, cuenta el periodista Marcos Torío en su libro sobre el palacio, ‘Veranos en Mallorca’ (La Esfera de los Libros). En Marivent descubrieron su lugar, en especial la reina Sofía, quien pasó largas temporadas en el palacio de Tatoi, cerca de la rocosa costa griega, y no pudo evitar su evocación.

El Gobierno balear era propietario de esta magnífica ‘possessió’ (nombre que reciben las fincas rurales en Mallorca, aunque esta está cerca del mar) tras heredarlo de Ioannes Saridakis, un ingeniero, pintor y mecenas de origen griego que se instaló en Palma en 1923 y que había encargado la construcción del edificio (1923-1925) al arquitecto Guillermo Forteza. Fue Forteza quien bautizó su creación como Mar i Vent (mar y viento), aunque se conoció como Can Saridakis hasta la llegada de los futuros Reyes. Anunciación Marconi Taffani, su segunda esposa, cedió los 33.000 metros cuadrados de finca a la Diputación Provincial de Mallorca en 1965, dos años después de la muerte del pintor.

Saridakis dejó escrito que la propiedad debía “destinarse a perpetuidad a la instalación de un museo de arte provincial y servicios culturales y de enseñanza y adiestramiento artístico complementario. (...) Si la residencia de Marivent no se destinaba al uso deseado por el fallecido pintor y su esposa durante un período superior a seis meses, el palacio debía ser devuelto a su donante o a sus herederos”. Y aunque no ha sido así exactamente, el palacio ha permanecido siempre en manos de Baleares (por este motivo no aparece como Patrimonio Nacional).

La idea de ofrecerlo a los Príncipes para su uso estival surgió del jefe de la Casa del Príncipe, el mallorquín Nicolás Cotoner Cotoner, marqués de Mondéjar, en 1972. Don Juan Carlos y doña Sofía pasaban sus veranos en Estoril o en Londres, no tenían una residencia fija, y el marqués consideraba que debían tenerla. Así que negoció para que la Diputación cediera la finca a los futuros Reyes.

placeholder Posado en Marivent en 2007. (Getty)
Posado en Marivent en 2007. (Getty)

La finca quedó cerrada al público, en contra de los deseos de Saridakis, hasta hace poco. El heredero del pintor reclamó el interior del palacio (había renunciado a la finca) por la vía legal y los jueces le dieron la razón, así que en 1988 se llevó todo lo que le pertenecía. Fue Patrimonio Nacional el encargado de ‘redecorar’ la mansión real, por la que han pasado personalidades nacionales e internacionales. La foto del príncipe Carlos y Diana de Gales es una de las más recordadas, así como la más reciente de los Obama.

Marivent es ahora más que nunca el refugio de doña Sofía. Allí se instala a los primeros calores y allí recibe a su familia. Las raíces de la Reina emérita se hunden en la dinastía danesa Oldemburgo, gracias a Cristian IX y Luisa de Hesse Kassel, de la casa Glücksburg. Sus tatarabuelos tuvieron seis hijos y 40 nietos, por lo que fueron conocidos como los 'abuelos de la monarquía europea'. Desde el zar Nicolás II hasta la reinas Isabel II y Margarita II de Dinamarca, todos proceden de Cristian y Luisa.

Como lo fue para sus antepasados, la familia es sagrada para doña Sofía. Y así lo remarca cada verano en Marivent, donde recibe a todos sus nietos para pasar unos días con ellos. Contra viento y marea, contra mar y viento.

placeholder Los Reyes eméritos, con sus hijos en Marivent en 1976. (Getty)
Los Reyes eméritos, con sus hijos en Marivent en 1976. (Getty)
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