Aniversario de su 'exilio': don Juan Carlos y la reina gobernadora
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OPINIÓN

Aniversario de su 'exilio': don Juan Carlos y la reina gobernadora

El titular de uno de los escasos 'reinados milagro' para la convivencia patria, vive finalmente, octogenario y solo, hastiado y aburrido, tras los barrotes de su jaula de oro

placeholder Foto: El rey Juan Carlos, en una imagen de archivo. (EFE)
El rey Juan Carlos, en una imagen de archivo. (EFE)

Sé que arranco con la palabra maldita. Don Juan Carlos cumple un año… en el exilio. Pero es justamente la que utilicé la tarde en que Moncloa y Zarzuela perpetraron su sorpresiva ‘agosticidad’, y ya no es cuestión de desdecirse. Sobre todo, porque hay que ver las veces que ha intentado volver quien aseguró haberse ido libremente. Dos regularizaciones fiscales y una buena porción de llamadas a amigos famosos amagaron con ello. Pero el Estado es mucho Estado, incluso para quien -antaño ya- ha sido durante 39 años su Jefe.

Y es que esto de las regias marchas forzadas suele tener finales inciertos. En la historia borbónica española solo la reina gobernadora María Cristina consiguió en el XIX volver de su primer exilio -al cabo de los tres años y medio que duró la regencia de Espartero-, para tutelar a su hija, Isabel II, coronada a los 13 años. Pero una década después, la muy influyente habitante de ‘Las Rejas’ volvió a ser expulsada por el régimen liberal con el oprobio popular… por sus muy suculentos y ventajosos negocios. Y aquella vez -pese a visitas puntuales a España- ya fue para siempre. Como les ocurrió luego a la propia Isabel y a su nieto, Alfonso XIII, en su caso, ambos monarcas en ejercicio hasta ese momento.

placeholder El rey Juan Carlos, en el entierro de la infanta Pilar. (EFE)
El rey Juan Carlos, en el entierro de la infanta Pilar. (EFE)

Median dos siglos, claro, de tan dispar precedente. Pero con la monarquía nunca se sabe dónde arranca la institución y dónde acaba la historia. Cambia el contexto, pero no las soluciones drásticas para la supervivencia. También a María Cristina la quisieron juzgar, en vano, aquellas Cortes liberales. Don Juan Carlos cumple su pena de exilio en tanto la justicia del XXI se muestra tan sospechosamente lenta como la del XIX.

La reina gobernadora y su marido, el duque de Riánsares, no dejaron de maniobrar todo lo que pudieron en torno a la Corona y la política española -e iberoamericana- desde París. El aislamiento de don Juan Carlos desde Abu Dabi parece mucho mayor. O al menos, eso es lo que resulta de un blindaje informativo del que solo de vez en cuando se filtran las visitas de sus hijas.

placeholder El rey Juan Carlos, con la infanta Elena y la reina Sofía, en 2019. (EFE)
El rey Juan Carlos, con la infanta Elena y la reina Sofía, en 2019. (EFE)

Tal vez los historiadores acierten a recopilar en el futuro la correspondencia epistolar o digital de don Juan Carlos en esta etapa postrera de su biografía, como lo han hecho con minuciosidad en torno a aquella todopoderosa emérita de tiempos pretéritos. Pero es fácil aventurar que el ‘rey de la democracia’, el titular de uno de los escasos ‘reinados milagro’ para la convivencia patria, vive finalmente, octogenario y solo, hastiado y aburrido, tras los barrotes de su jaula de oro, esperando…

¿A que escampe? ¿A que se cierre la investigación? ¿A que los españoles le perdonen sus desvaríos? ¿A que le perdone su hijo? ¿A que cambie el gobierno, más bien?… En realidad, ya nadie sabe bien a qué; ni si, siquiera, le cabe esperar.

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