Mohammed Zahir Shah y Homaira, los últimos reyes de Afganistán
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CONFLICTO INTERNACIONAL

Mohammed Zahir Shah y Homaira, los últimos reyes de Afganistán

Estuvieron en el trono cuarenta años, una etapa marcada por el progresismo y las ansias de modernidad. Un golpe de Estado incruento les relevó de su cargo y vivieron el exilio en Italia

placeholder Foto: Mohamed Zahir Shah, con la reina Isabel II. (Alamy)
Mohamed Zahir Shah, con la reina Isabel II. (Alamy)

Un día de julio de 2007, Hamid Karzai, entonces presidente de Afganistán, convocó una rueda de prensa para anunciar la muerte del último rey afgano. "Con gran dolor anuncio a mis conciudadanos que su excelencia Mohammed Zahir Shah, padre de la nación afgana, murió esta madrugada a las 5.45 horas". El presidente decretó tres días de duelo oficial. Tenía lágrimas en los ojos.

Zahir había regresado a su tierra natal cinco años antes después de casi tres décadas en el exilio. Llevaba sobre sus hombros de octogenario las esperanzas de paz de un país devastado por la anarquía y los enfrentamientos. Cuando viajó del avión militar italiano que lo trasladó desde Roma, la multitud que le estaba esperando rompió en aplausos. Según se lee en la crónica de 'New York Times' de aquel día, "muchos de los hombres más poderosos del país se inclinaron para besarle la mano".

Cuentan que el anciano lloró cuando empezó a divisar por la ventana las legendarias montañas de la tierra que lo vio nacer. "Estaba tan decidido a no perderse nada que rechazó los tapones para los oídos que le dieron a bordo del enorme avión de carga y permaneció despierto durante todo el viaje. Trajo 47 maletas y 15 familiares, y pareció irradiar emoción mientras caminaba por la alfombra roja que se había extendido bajo sus pies".

placeholder Mohammed Zahir Shah, en su juventud. (Getty)
Mohammed Zahir Shah, en su juventud. (Getty)

Para los miles de afganos que lo esperaban, muchos demasiado jóvenes para haber vivido su reinado o su derrocamiento en 1973, representaba el último eslabón deuna época más feliz y más progresista, antes del caos en el que se sumió el país posteriormente. El antiguo monarca entró en la que sería su vivienda hasta su muerte, una casa fortificada de dos pisos, y después redactó unas palabras para el pueblo: ''Después de casi 30 años, he aterrizado en mi suelo y en mi tierra natal; imaginad cómo me siento. He visto las montañas de Afganistán, a mi gente y a mis amigos. No hay prosperidad para mí más que servir a mi gente lo mejor que pueda''.

Zahir Shah fue coronado rey de Afganistán con apenas 19 años, tras el asesinato de su padre, Nadir Shah, a manos de un estudiante en 1933. Reinó hasta que fue destronado en 1973 por un golpe de Estado incruento llevado a cabo por un primo suyo. Se exilió en Italia hasta que el derrocamiento del régimen talibán tras la invasión de Estados Unidos se lo permitió.

Foto: Primeros evacuados de Afganistán llegando a España la madrugada del 18 de agosto. (EFE)

¿Cómo fue su reinado? Depende de la fuente a la que se acuda. El rey había estudiado en Europa y apoyó decididamente los impulsos modernizadores del gobierno. Tras la Segunda Guerra Mundial, en la que Afganistán fue un país neutral, se abrieron las ventanas y entró el aire fresco. Durante su reinado se promulgó la primera Constitución de la historia del país, que se aprobó en 1964. Se reveló como un gobernante abierto, liberal, progresista. Construyó la primera universidad moderna, hizo que las niñas acudieran a la escuela y que las mujeres pudieran votar, y firmó la libertad de prensa, progresos que más tarde los talibanes se encargarían de anular.

Otras crónicas más frívolas recuerdan que durante su reinado de 40 años, Zahir fue visto a menudo como un monarca despreocupado y reacio (durante sus primeros años como rey dejó la gestión en manos de su familia), conocido por sus viajes para cazar patos fuera de Kabul, sus pantalones cortos y su afición por la poesía. A principios de la década de 1970, su trono estaba amenazado, golpeado por las corrientes a menudo contradictorias del socialismo, los sentimientos antimonárquicos y un renacimiento islámico.

placeholder Los reyes de Afganistán brindan con los emperadores de Japón en abril de 1969. (Getty)
Los reyes de Afganistán brindan con los emperadores de Japón en abril de 1969. (Getty)

"Homaira de Afganistán es una morena escultural a la moda, pero muchas familias estadounidenses la recordarán no por su glamour sino por su simpatía". La crónica relata la visita de los reyes afganos a San Francisco en 1963, y destaca la simpatía de la joven Homaira, prima hermana del rey además de su esposa y madre de sus hijos, que supo ganárselos a pesar de no hablar inglés. La consorte (fue un matrimonio por conveniencia) pasó la primera parte de su reinado centrada en la vida familiar, pero desde los años 50, la reina empezó a cumplir un papel más activo, impulsando el cambio social de la mujer en Afganistán.

Las mujeres de la Familia Real, con la reina como figura central, tuvieron la tarea de servir de atalaya en el proceso de modernización del país, sobre todo en lo referente a la mujer. Comenzaron a tener un cierto papel público, inicialmente con velo. En 1959, la reina apoyó el llamamiento del primer ministro para que las mujeres se quitaran voluntariamente el velo quitándose el suyo durante un desfile militar, en un gesto muy estudiado y que culminaba un proceso que se había ido preparando cuidadosamente desde el Gobierno.

placeholder Mohammed Zahir Shah con John F. Kennedy en Washington, en 1963. (Alamy)
Mohammed Zahir Shah con John F. Kennedy en Washington, en 1963. (Alamy)

Después del golpe de Estado, Zahir y Homaira convirtieron su modesta villa italiana en el campo, al norte de Roma, en un lugar de peregrinación y encuentro para aquellos que veían en ellos el símbolo de la paz. La estatura de Mohammed Zahir creció a ojos de su pueblo, se convirtió en uno de los pocos hombres que podía sobrevolar las tensiones entre los grupos étnicos y lograr la ansiada unión. Para no provocar recelos, explicaba a menudo desde el exilio que no tenía la menor intención de restaurar la monarquía. "No tengo ninguna inclinación de esa clase", se lee en una entrevista que le hacen en los años 90 en la prensa americana. Con la edad, había cambiado la caza por el ajedrez y los paseos.

Solo unas semanas antes de regresar a Afganistán y reunirse con su esposo, la reina Homaira fue ingresada en el hospital por problemas respiratorios y cardiacos y murió dos días después. Nunca pudo comprobar la emoción de aquel anciano al volver a pisar la tierra que les vio nacer. Ambos están enterrados en un mausoleo de su familia, en una colina desde la que se divisa la capital afgana.

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