Laurence Debray, biógrafa de Juan Carlos I: de su fascinación adolescente a la actualidad
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Laurence Debray, biógrafa de Juan Carlos I: de su fascinación adolescente a la actualidad

Es la escritora del momento por la aparición de la biografía 'Mon Roi déchu' ('Mi rey caído'), que llega a las librerías francesas este 6 de octubre

Foto: Laurence Debray presenta su libro 'Hija de revolucionarios'. (EFE)
Laurence Debray presenta su libro 'Hija de revolucionarios'. (EFE)

Va a ser un fenómeno editorial y lo saben. 'Mon Roi déchu' (Editions Stocks), que podríamos traducir libremente como 'Mi rey caído' -la última biografía del rey Juan Carlos, fraguada desde su 'exilio' temporal en Abu Dabi-, está teniendo una repercusión gigantesca desde que 'Paris Match', la biblia de la crónica social francesa, hiciera un pequeño adelanto de la última obra de la periodista y escritora francesa Laurence Debray.

No es nueva en estas lides esta estudiosa y entusiasta de la figura del Rey emérito y, por lo tanto, una voz autorizada para hablar del padre de Felipe VI, con quien ha mantenido numerosos encuentros a lo largo de los años y a quien ha conocido en sus momentos de máximo esplendor y ahora, también in situ, en su caída, alejado de su país y sin fecha de regreso. Así lo adelanta la editorial Stock: "Le entrevistó en vísperas de su abdicación, en 2014, para un documental de televisión. Desde entonces, no ha dejado de hablar con él y de seguir los giros y vueltas de su destino. Hasta retomarlo, en 2021, en Abu Dabi, donde se refugió, convirtiéndose, tras sus affaires, en una figura desaprobada entre los españoles, y en un padre demasiado engorroso para el rey Felipe VI".

Foto: El rey emérito Juan Carlos I, en 2018. (Getty)

Son diversos los libros y artículos que ha dedicado a Juan Carlos I, pero hoy nos vamos a centrar en 'Hija de revolucionarios' (Anagrama), en el que el monarca es un actor secundario, pero que a nuestros lectores y lectoras les va a servir para entender la infatuación de Debray de una figura carismática, que ahora se ve asediada por los problemas judiciales y está condenado en cierta medida a un ostracismo social que es, posiblemente, el mayor precio que está pagando por las informaciones que han emergido sobre él en los últimos años. "Algunos están muy contentos de que me marchara, desde aquí no molesto a la Corona", ha admitido el emérito.

placeholder Portada del esperadísimo libro sobre el rey Juan Carlos I.
Portada del esperadísimo libro sobre el rey Juan Carlos I.

En el capítulo V del mencionado libro, titulado 'Los exilios', Debray narra cómo después de unas vacaciones en Madrid cuando tenía seis años volvió fascinada de nuestro país: "No era únicamente la energía de los españoles, el sol rotundo y la informalidad de las tapas. Reinaba un ambiente de libertad y alegría, encarnado por Juan Carlos I, tan apuesto como un actor de Hollywood, y que acababa de salvar a su país de un golpe de Estado, el 23 de febrero de 1981", asegura.

El retrato que hace en páginas posteriores del monarca no deja lugar para las fisuras, los grises y las medias tintas: "Juan Carlos era el jefe de Estado más joven de Europa, de aspecto atlético y con un encanto irresistible, que sin cesar rompía el protocolo para disgusto de sus servicios de seguridad, que se enfrentaban a la amenaza real de ETA. Suscitaba entonces simpatía y aprecio. Todo el país le agradecía que velara por él. Al morir Franco, en 1975, la clase política, bajo el impulso del Rey y de su flamante presidente del Gobierno Adolfo Suárez, había aceptado, a veces a regañadientes, hacer tabula rasa del pasado para construir mejor el porvenir. Tras una guerra civil sangrienta, preludio de la Segunda Guerra Mundial, cuyo recuerdo había sido mantenido vivo conscientemente por la dictadura, España había conseguido realizar milagrosamente, y contra toda expectativa, su transición democrática. Un desafío asumido con virtuosismo por aquel soberano moderno y dinámico".

placeholder 'Hija de revolucionarios', editado en España por Anagrama.
'Hija de revolucionarios', editado en España por Anagrama.

Hasta tal punto estaba la escritora fascinada por la figura del monarca español que, como cualquier adolescente con una estrella del pop o del cine, le otorgó un lugar de honor en su dormitorio, como narra en este apasionante libro de Anagrama, en el que deja patente que su vida ha sido de todo menos convencional: "Colgué en mi habitación una foto oficial del soberano en traje de gala. Me gustaba el aura majestuosa y tranquilizadora que emanaba de él. En un vano intento de convertirme a la causa socialista, mi padre sustituyó el retrato real por el de Mitterrand, lo que fue causa de una enésima fuga".

Foto: El rey Juan Carlos, en una foto de archivo. (Getty)

Así que se estableció una gran rivalidad entre su padre, Régis Debray, que fue asesor de Mitterrand, años después de haber estado implicado en las causas del Che Guevara y Fidel Castro, de quien fue íntimo, y ella, por defender cada uno a su respectivo ídolo: "Mi padre y yo defendíamos cada cual a nuestro soberano y nuestro tipo de monarquía. El mío había rechazado los plenos poderes heredados de Franco, un dictador terrible, para devolvérselos al pueblo, y vivía con mucha más sencillez de la que reinaba en el palacio del Elíseo, sin corte ni fasto. Como leía el 'Hola' en la cocina con Ángela, estaba al corriente de todo. Incluso corría el rumor de que el Rey cogía su moto por la noche para dar una vuelta por Madrid de incógnito. Esto tenía más lustre que el recorrido de Mitterrand con su abrigo azul marino por los puestos de libros de segunda mano de los muelles del Sena. Era una cuestión de generación y vitalidad. El Rey era el más republicano de todos los soberanos; reinaba con los españoles. A la cabeza de una monarquía contrariada, Mitterrand, por su parte, gobernaba desde arriba".

placeholder La autora, presentando uno de sus libros sobre el rey Juan Carlos con Charles Emmanuel Borbón de Parma en 2013. (Cordon Press)
La autora, presentando uno de sus libros sobre el rey Juan Carlos con Charles Emmanuel Borbón de Parma en 2013. (Cordon Press)

En 1989, su madre, la antropóloga venezolana Elizabeth Burgos, quiso que se instalara en Sevilla, algo a lo que se oponía su padre, aunque finalmente acabó accediendo, no en vano él mismo se acabaría ocupando del pabellón francés que se estaba preparando para la Expo 92, mientras que su madre iba a dirigir el Instituto Francés. Allí trabó una gran amistad con Alfonso Guerra, de quien guarda excelentes recuerdos: "Se convirtió para mí en un padre suplementario, comprensivo y atento. Comprendí gracias a él que era posible vivir el poder con sencillez, que no todos los socialistas del mundo permanecían recluidos en un palacio, rodeados de un batallón de secretarias y consejeros, sin contacto con la vida cotidiana de sus electores. Alfonso no disponía de los servicios de un chófer, sino que se desplazaba a pie, sin guardaespaldas, a pesar de que las amenazas de ETA eran reales", manifiesta en el libro que también vio la luz en Francia en Editions Stock y que se vio recompensado por tres prestigiosos galardones, Premio del Libro Político, el Premio de los Estudiantes y el Premio de los Diputados.

Su aventura española, sin embargo, acabó pronto, después de la Expo. Regresó a París con su padre en 1993, mientras su madre proseguía con su carrera en Madrid. Pero en su cabeza seguía muy presente la figura de Juan Carlos I: "Tras las clases preparatorias, que me aportaron método y cultura, me dediqué a redactar una tesis de maestría sobre el papel del rey Juan Carlos I en la transición democrática española. Deseaba dilucidar lo que yo consideraba un ejemplo de grandeza y abnegación política".

placeholder Juan Carlos y Felipe, en el acto de abdicación del Rey emérito. (Limited Pictures)
Juan Carlos y Felipe, en el acto de abdicación del Rey emérito. (Limited Pictures)

Tras un largo periplo por Venezuela, Francia y Estados Unidos, nunca abandonó la idea de seguir ahondando en la figura del monarca español. Años más tarde le llegó la gran oportunidad de entrevistar al rey Juan Carlos para un documental para France 3., 'Moi, Juan Carlos, roi d'Espagne', que congregó a 1,7 millones de espectadores en febrero de 2016. "Me había imaginado un rey maquiavélico y ambicioso y tenía frente a mí a un hombre discreto y espontáneo. ¿Es la humildad un indicio de grandeza? Juan Carlos siempre se mostrará modesto —solo cumplió con su deber, dice—, dejando que a veces aflore su emoción. Yo pensaba que los hombres de esa talla estaban protegidos de cualquier emoción. Incluso dudó abiertamente de sí mismo. ¿Acaso un soberano no debería ser arrogante y estar seguro de sí mismo como la mayoría de los hombres de poder? No me lo podía creer…", manifiesta en 'Hija de revolucionarios'.

Incluso Debray se sintió desarmada: "¿Me estaba manipulando? Y cuando se mostró acomplejado por no poseer un título universitario, al contrario que su hijo, que posee un máster de una prestigiosa universidad estadounidense, me derrumbé. ¿Acaso no podía esforzarse y representar el papel de rey para coincidir con una estampa de Épinal? Estuve a punto de señalarle que Felipe tampoco había entrado en la Escuela Normal Superior, pero es tal la admiración que siente por su hijo que no me aventuré a bromear sobre el tema".

placeholder La escritora francesa, en la promoción en Barcelona de 'Hija de revolucionarios' en 2018. (EFE)
La escritora francesa, en la promoción en Barcelona de 'Hija de revolucionarios' en 2018. (EFE)

Los hechos que están emergiendo en los últimos años, sin embargo, parecen contradecir a la periodista, que ha tenido ahora la oportunidad de 'rendir cuentas' con el monarca en su nuevo libro, que a priori no parece que vaya a ser demasiado incisivo. Nosotros seguimos en 'Hija de revolucionarios': "Juan Carlos ha sido el 'esclavo voluntario' de su país y de la Corona, en detrimento de sus deseos. No se ha servido de la nación para sus ambiciones personales; se ha puesto al servicio de la nación. Cuando el Rey se refiere a España, alza los ojos al cielo como si invocara a un dios todopoderoso. No conozco a nadie que mantenga este tipo de relación con Francia. De Gaulle sin duda. ¿Y desde entonces? El sentido de Estado no está de moda. No por ello el Rey es víctima del circo que le rodea: ha vivido demasiado para creer en la comedia del poder".

También interpreta su renuncia a continuar en el trono como un acto de grandeza y no auspiciado por ciertos acontecimientos como su cacería en Botsuana en 2012, que dañaron irreversiblemente su imagen y los escándalos financieros y sentimentales posteriores: "Cuando tantos otros luchan por mantenerse en primera línea, Juan Carlos ha dado un paso al lado. Ha elegido la hora de su marcha. Este gran gesto de generosidad me impresiona. Estoy más acostumbrada a la lucha de egos que a la majestad de la retirada. Aceptar vivir voluntariamente en la sombra para que su descendencia acapare toda la luz".

Y concluye su relato narrando un encuentro sustancial con el Rey emérito: "Ocho meses después de su abdicación, temí verlo amargado y sin energía; me encuentro con un hombre alegre y rejuvenecido. Por coquetería, sigue sin llevar gafas. Habría que decirle que no es un deshonor tener aire de intelectual. Ni siquiera intenta construirse una leyenda. Únicamente desea gozar de una libertad bien merecida, aliviado por no tener que cargar con el peso del poder sobre sus hombros. Conozco sus tropiezos y sus deficiencias, pero sigo fascinada por su sinceridad y el desapego que siente por su imagen. No reniega de sus errores; no intenta ser otra cosa que no sea él mismo. ¿Se trata de humildad o de desparpajo?".

Un texto muy significativo

Con motivo de la publicación de su libro, la periodista publicaba el pasado mes de agosto en 'El Mundo' una 'Carta abierta' al rey Juan Carlos en la que parece haber matizado su posición respecto al monarca: "Parece que ha decidido salir por la puerta de atrás y volver al exilio de su niñez para salvar los muebles, no ser un obstáculo para su hijo y no debilitar a la Corona. Y todo por una mujer 26 años más joven, demasiado habladora y manipuladora, y por unas historias de supuestos sobornos de cantidades astronómicas".

"La llamada de la aventura prevaleció en usted sobre la prudencia y la decencia. Pero humillar públicamente a la irreprochable reina Sofía figurará siempre en su debe: las españolas sufrieron junto a ella su falta de tacto y discreción. Y desde el momento en que su vida privada afectó a su función como jefe de Estado, también se convirtió usted en una persona reprochable a mis ojos", subraya.

placeholder La reina Sofía, hace unos días en el Teatro Real. (Limited Pictures)
La reina Sofía, hace unos días en el Teatro Real. (Limited Pictures)

Aunque, al final, prevalece el perdón sobre los deslices que Juan Carlos I ha cometido y por los que está siendo investigado por la justicia: "Majestad, por favor, tenga paciencia. Mire a Churchill perdiendo las elecciones después de la guerra. O a De Gaulle, expulsado del poder después del Mayo del 68. Y, sin embargo, fueron leyenda. Hoy, tanto la izquierda como la derecha, todos reclaman sus respectivas herencias. Dentro de unas décadas, otra generación de españoles le recordará como el hombre que encarnó la reconciliación, la modernización y la democracia. Y tal vez incluso se lo agradezcan. Mientras tanto, la deshonra es amarga. Pero, al final, su destino siempre habrá sido realmente fuera de lo común".

Rey Don Juan Carlos