Las infantas Elena y Cristina se implican en la 'operación retorno' de Juan Carlos I
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Las infantas Elena y Cristina se implican en la 'operación retorno' de Juan Carlos I

Una de las principales preocupaciones del monarca es cómo organizar sus gastos si finalmente puede volver a España. Madrid y Galicia son dos opciones que se están estudiando

Foto: Las infantas Elena y Cristina, en el funeral por Juan de Borbón. (EFE)
Las infantas Elena y Cristina, en el funeral por Juan de Borbón. (EFE)

Es una de las cuestiones que más horas llena en su día a día. El rey Juan Carlos I quiere volver a España y así se lo hace saber a quienes siguen manteniendo contacto con él: su familia, sus amigos y algunos profesionales que le acompañan en su estancia en Abu Dabi. Y parece que esa entelequia que ha intentado concretar en varias ocasiones empieza a tomar forma. De tal manera que sus hijas, las infantas Elena y Cristina, llevan un tiempo organizando su vuelta.

Así se lo han comunicado a unos pocos íntimos, a quienes les han confesado que su padre está desesperado por volver y que ellas se están encargando de la intendencia para cuando eso sea posible. Aunque será difícil que el Rey emérito lo consiga, volver a Zarzuela es su gran deseo. Lo ha dicho a los suyos: “Quiero morir en mi casa, que es Zarzuela”.

placeholder Las infantas Elena y Cristina. (Reuters)
Las infantas Elena y Cristina. (Reuters)

Pero en la vida uno no siempre logra lo que quiere y en sus conversaciones ya se nota la resignación. No se resigna a quedarse en Emiratos, pero sí empieza a aceptar que, si vuelve a España, podría vivir en cualquier otro lugar que no sea el palacio que le vio crecer como rey.

¿En casa de Elena?

Sus hijas prevén dos posibilidades en esa operación retorno: Madrid o Galicia. En la capital española, las posibilidades son varias. Una que tiene mucha fuerza en los últimos meses -lo advirtió Carlos Herrera, uno de los íntimos del Rey- es la de vivir en casa de su hija mayor, la infanta Elena, algo que no es su gran ilusión pero dadas las circunstancias aceptaría con gusto. El piso de la infanta Elena es una vivienda de casi 500 metros situada en el tranquilo barrio madrileño del Niño Jesús, en una zona residencial en la que ella y todo el personal de seguridad que la acompaña han conseguido pasar casi desapercibidos.

Foto: La infanta Elena y don Juan Carlos, en una imagen de archivo. (CP)

Los hijos de la infanta Elena, Felipe y Victoria Federica, son ya mayores y van y vienen. Tiene una interna y una asistenta que colabora en las tareas del hogar, recibe a su fisioterapeuta y a su peluquero cuando es necesario. El Rey emérito no solía visitarla en su casa, ni siquiera subía al ático cuando iba a buscarla con su coche oficial para ir de excursión a alguna cacería, así que no está muy familiarizado con la vivienda. Todo es ponerse. La casa tiene cinco dormitorios, cuatro cuartos de baño, salón, comedor, zona de servicio y todas las comodidades imaginables.

Finca en las afueras

Otra opción sería residir en la propiedad de alguno de sus amigos con posibles, en una finca cercana a Madrid o en un piso situado en una buena zona de la capital. El monarca es consciente de que todos sus movimientos serán escrutados y el lugar en el que fijaría su residencia, si finalmente puede volver, es clave para su bienestar y para entorpecer lo menos posible la labor de su hijo, el rey Felipe VI.

Foto: El rey Juan Carlos y la reina Sofía, en el funeral de Fabiola de Bélgica. (EFE)

Otra de las opciones que las Infantas están ‘moviendo’ es el traslado del padre a Galicia. Allí cuenta con una gran camarilla, totalmente entregada, liderada por Pedro Campos, gran amigo y amante del mar como él. En casa de Campos es donde se alojaba el monarca cuando visitaba Galicia para disfrutar de alguna regata y de sus amigos, algo que hacía cada vez más a menudo en sus últimos tiempos en España. Allí, además, cuenta con más protección, tiene un círculo amplio y cerrado, la prensa no es tan numerosa como en Madrid y no hay tantos lugares a los que podría ir. De este modo podría abstraerse mejor de la mirada ‘indiscreta’ del público.

Foto: Don Juan Carlos en El Bribón, en una imagen de archivo. (EFE)

Porque bajo ese escrutinio público y mediático en el que vive -y sobre todo vivía- sometido, hay otro factor que le atormenta en cierta manera. El Rey emérito no tiene asignación oficial, ni pública ni privada. Ahora vive en un país en el que goza de grandes amigos que le brindan su apoyo, también económico, algo que hacen asimismo muchos de los íntimos que dejó en España y otros puntos del mundo.

"¿De qué va a vivir?"

Desde Emiratos, pocos son quienes saben lo que hace ni cómo gasta su tiempo y el dinero del que dispone. “Pero en España… ¿Aquí de qué va a vivir?”, se preguntan desde su círculo. Puede parecer una provocación: nada más lejos de la realidad. Don Juan Carlos I, Rey de España hasta 2014, no sabe cómo podrá mantenerse económicamente si finalmente puede volver.

Foto: El rey emérito Juan Carlos I, en 2018. (Getty)

El personaje, disfrutón, bon vivant, conocedor de los mejores vinos del país, amante de la buena mesa, quiere volver a España y poder moverse con cierta tranquilidad. Alguna comida con amigos, alguna visita aquí o allá. Y eso cuesta dinero. “Hay mucha gente dispuesta a invitarle a todo, a cubrir sus gastos, a ayudarle en todo, incluso en la cuestión económica -señalan las mismas fuentes-, pero no sabe si el Gobierno y la Corona se lo permitirán. Cada vez que le vea alguien en un restaurante, un barco, una ciudad, donde sea, ¿tendrá que dar explicaciones de quién pagó tal o cual cosa? Eso es algo incómodo a lo que habría que buscar una solución”.

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