Los 20 años de Elisabeth de Bélgica: princesa ejemplar a la que siguen los otros herederos
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Los 20 años de Elisabeth de Bélgica: princesa ejemplar a la que siguen los otros herederos

La hija de Felipe y Matilde de Bélgica es también una joven promesa en la que los belgas tienen puestas todas sus esperanzas de salvar a la monarquía de los últimos escándalos

Foto: Elisabeth de Bélgica. (Getty)
Elisabeth de Bélgica. (Getty)

Su tocaya británica tuvo que aprender a lidiar con el trono y a entender de geopolítica, economía o historia principalmente desde palacio, sin grandes títulos universitarios, ni estancias en el extranjero. Pero Elisabeth de Bélgica cumple hoy veinte años sabiendo intercalar en sus conversaciones un perfecto francés, inglés, alemán y flamenco; terminó su bachillerato en el Atlantic College de Gales y su formación en la Real Academia Militar de Bruselas, y ahora está inmersa en Historia y Política en el Lincoln College de Oxford, en Reino Unido.

Foto: Elisabeth de Bélgica, en el parque Bokrijk. (EFE)

Su papel monárquico es también histórico: será la primera reina de Bélgica, puesto que, hasta 1991, una década antes de su nacimiento, las mujeres no podían heredar el trono en el país. Era cosa de hombres. Ella será la primera princesa en hacer uso de una nueva ley de sucesión aprobada en los noventa, que convierte al primogénito del monarca en el heredero del trono, independientemente de su sexo. Cuando su padre se convirtió en rey en 2013, ella pasó a ser la duquesa de Brabante, un título que se otorga a los herederos del trono.

placeholder La princesa Elisabeth de Bélgica. (Casa Real Belga)
La princesa Elisabeth de Bélgica. (Casa Real Belga)

“El país puede contar conmigo”. Fueron las palabras de Elisabeth de Bélgica cuando sopló las velas de los 18 cumpleaños. Es la edad que le permite convertirse en jefa del Estado belga. Y se entregó a esa tarea desde entonces, estudiando y preparándose. Aunque, en realidad, su carrera hacia el trono empezó el 25 de octubre de 2001, el día que nació esta joven duquesa para heredar la responsabilidad que le dejarán algún día los reyes Felipe y Matilde. Como nombre lleva el de la bisabuela del rey Felipe y esposa de Alberto I de Bélgica, que fue “una reina con mucho carácter, que hizo mucho por el país”, según la describió el rey actual.

Elisabeth de Bélgica eligió el UWC Atlantic College para hacer su Bachillerato Internacional, misma escuela donde estudian ahora las princesas Leonor de España y Alexia de Países Bajos. Es un grupo de colegios que educan en la tolerancia y la responsabilidad social a través de la educación internacional y el compromiso social.

La joven belga tiene un don para los idiomas: además de hablar un nivel decente de chino, es bilingüe en francés, alemán, inglés y neerlandés. De pequeña, estudió en un colegio neerlandés y en el futuro será la primera reina de los belgas en hablar este idioma con fluidez. Más que su padre.

Al terminar su educación obligatoria, Elisabeth de Bélgica no quiso tomarse un año sabático. La princesa participó en la academia militar durante un año, a pesar de que el entrenamiento normalmente dura cinco. Aprendió a disparar y sobrevivir en la naturaleza, tuvo que superar entrenamientos físicos y levantarse temprano. Concluyó esa experiencia militar el pasado julio, formando parte del desfile nacional, y siguió aprendiendo otras materias.

placeholder La princesa Elisabeth de Bélgica, en la Real Academia Militar. (Cordon Press)
La princesa Elisabeth de Bélgica, en la Real Academia Militar. (Cordon Press)

Se encuentra ahora en el Reino Unido, estudiando Historia y Política en el Lincoln College, de la Universidad de Oxford. En unas fotos que comparte la Casa Real belga sobre su pequeña en Reino Unido, la princesa aparece llevando una vida estándar de cualquier estudiante de su edad: vive en una residencia estudiantil, pasea por el campus, toma café después de las clases con sus compañeros, viste informal y acude a la biblioteca a hacer los deberes.

Renunció a estudiar en casa y optó por cruzar la frontera de Bélgica en busca de universidades prestigiosas en el extranjero, donde también encuentra el anonimato que no tiene en el país que reinará en el futuro. Además, se evitó así tener que elegir entre una universidad francófona o neerlandesa en Bélgica, algo que podría haber dado pie a muchos debates entre ambas partes. Su padre también tuvo la misma elección y completó sus estudios en Oxford y en Stanford, en Estados Unidos.

“La princesa volverá con regularidad a Bélgica y seguirá involucrada en la vida pública belga”, aseguró la Casa Real en un comunicado. Para acceder a Oxford, tuvo que “ser tratada como todos los demás: completar una solicitud, tener los diplomas necesarios y hacer un examen obligatorio de aptitud sobre Historia en Oxford”, según Lydia Matthews, que es la tutora principal del Lincoln College. Las pruebas que hizo la joven fueron 'anónimas', para que su posición social no influya en la decisión de admitirla a la universidad. Pasará tres años allí.

placeholder Elisabeth de Bélgica, en la Universidad de Oxford. (EFE)
Elisabeth de Bélgica, en la Universidad de Oxford. (EFE)

Es una reina en formación. Ha participado ya en algunos compromisos oficiales. En 2011, a los nueve años, pronunció, en compañía de su padre, su primer discurso. Fue durante la inauguración del Hospital Infantil Princesa Isabel en Gantes, Bélgica, que lleva su nombre y con el que está involucrada desde hace años. “Espero que mi hija sea una gran reina, pero, sobre todo, una gran mujer”, asintió Felipe cuando nació la pequeña. Y lo es. La Elisabeth adolescente fue voluntaria en varias ONG que apoyan a los ancianos, personas con discapacidades, personas sin hogar y niños con problemas escolares. En la pandemia, fue oído y apoyo, por teléfono, de los ancianos aislados en las residencias.

La Casa Real la describe como una joven “creativa y que disfruta dibujando y leyendo”. Sabe tocar el piano y se mueve como un cisne en las clases de ballet. Le encanta entrenar, y más cuando se trata de hacer ciclismo, natación, esquí, vela y tenis. “Como todos los jóvenes de su edad, su gusto musical es variado”, dicen.

Sus padres siempre han intentado subrayar que la vida de Elisabeth tiene dos facetas: la de futura reina, pero también la de estudiante y joven apasionada por la vida. Ha crecido en el castillo de Laeken, la residencia oficial del rey de los belgas, junto a sus hermanos: el príncipe Gabriel (2003), el príncipe Emmanuel, y la princesa Eleonore (2008). Y fue bautizada menos de dos meses después de nacer, en la capilla del castillo de Ciergnon, la residencia de verano de la realeza.

Las revistas de moda la consideran una de las monarcas europeas “con más estilo” y un icono estilístico más allá de las fronteras europeas. Algunos expertos la definen como “la estrella del estilo de la próxima generación” y el “arma secreta de la monarquía”. En Alemania aseguran que ha “heredado la afición de su madre por los colores brillantes”. Su abuela, la reina Paola, fue un icono de estilo de alta costura en la década de los sesenta, según diferentes revistas de Nueva York.

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Felipe y Matilde de Bélgica, junto a la princesa Elisabeth en una imagen de archivo. (EFE)

La princesa Elisabeth es, sobre todo, un ejemplo a seguir por su generación de princesas jóvenes herederas del trono en Europa, desde Amalia de Países Bajos (17 años), pasando por Ingrid de Noruega (17), Leonor de España (15), e incluso el príncipe Christian de Dinamarca. Elisabeth ya fue ejemplo cuando, a los 19 años, renunció a su asignación millonaria como princesa heredera porque quería centrarse en su entrenamiento militar en lugar de cortar cintas en las inauguraciones y aparecer con vestidos elegantes en ocasiones especiales. Amalia apostó por lo mismo, renunciar a su sueldo para tomarse un descanso este año y viajar por el mundo, antes de volver a casa a formarse como la futura reina de Países Bajos.

Hace un par de siglos, la vida de una princesa como Elisabeth de Bélgica solo habría tenido un propósito: encontrar un matrimonio estratégico para fortalecer la posición de la dinastía. Pero la duquesa Elisabeth está lejos de eso: tenía doce años cuando leyó un discurso escrito por ella misma en los tres idiomas nacionales de Bélgica en una conmemoración de la Primera Guerra Mundial y trece cuando bautizó su primer barco. Acompañó a sus padres con regularidad y sorprendió a todos asistiendo a la academia militar.

Elisabeth es también una joven promesa en la que los belgas tienen puestas todas sus esperanzas de salvar a la monarquía de los escándalos en los que se ha visto envuelta estos últimos años. Las noticias que han rodeado la Casa Real de Bélgica se han centrado sobre todo en las disputas y la insatisfacción con las acciones de su monarca. Ahora el destino de la monarquía se torna más seguro en manos de una joven entregada a su futuro. “Me doy cuenta de que aún tengo mucho que aprender, me centraré en eso en los próximos años, trataré de comprender mejor el mundo y a ayudar a mejorarlo dándolo todo de mí”, sentenció hace un par de años. En ello está.

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