El año de redención de Guillermo y Máxima de Holanda en 5 gestos y un golpe de efecto
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El año de redención de Guillermo y Máxima de Holanda en 5 gestos y un golpe de efecto

Su relación de amor-odio con la prensa, los gastos de la argentina en ropa o las reformas de Huis ten Bosch habían sido polémicos, pero nada comparado con el viaje a Grecia en plena pandemia

Foto: Guillermo y Máxima de Holanda, en una imagen reciente. (EFE)
Guillermo y Máxima de Holanda, en una imagen reciente. (EFE)

A mediados de octubre del año pasado se daba la mayor crisis que ha vivido la familia real de los Países Bajos. Su relación de amor-odio con la prensa, los gastos de la argentina en ropa o las reformas de Huis ten Bosch habían podido ser en estos años objeto de controversia, pero nada comparado con el viaje que los Reyes holandeses hicieron a Grecia cuando la situación de covid en su país era más que crítica. Con la popularidad bajo mínimos, han tenido que volver a ganarse la confianza de los holandeses. Este ha sido el particular año de redención de Guillermo y Máxima de Holanda y los diferentes gestos con los que han tratado de recuperar los puntos perdidos.

El primer paso, prácticamente obligatorio en ese momento, fue pedir perdón a través de un vídeo en el que reconocían que no habían hecho las cosas bien. Irse de vacaciones a otro país cuando se pedía encarecidamente a los ciudadanos que no salieran de casa no era precisamente un buen ejemplo. Y en ese momento, no vieron otra salida que las disculpas públicas mostrando un total arrepentimiento. Pero no era suficiente, claro. Los datos estaban ahí y, si ya en Países Bajos no están muy aferrados a la monarquía, el desliz de Guillermo y Máxima no les ponía las cosas fáciles. Así que tocaba trabajar.

placeholder Los reyes de Holanda, durante la grabación del vídeo de la disculpa. (EFE)
Los reyes de Holanda, durante la grabación del vídeo de la disculpa. (EFE)

Las pocas restricciones que ha habido en Holanda en los últimos meses ha facilitado a los Reyes retomar la agenda casi con total normalidad mucho antes que otros royals, por lo que ha habido varias ocasiones en las que han aprovechado para mostrar esa cara más cercana del monarca y su familia. Y otras citas que han preferido no tener, precisamente para no generar polémica, como su viaje anual a la estación de esquí de Lech, en Austria. La primera de estas grandes citas en este año de redención de Guillermo y Máxima de Holanda fue el Día del Rey, ya fuera de los muros de Huis ten Bosch. Declaraciones de la familia al completo ante la prensa, bailes al ritmo de la música… Todo un despliegue para intentar reconquistar al pueblo.

Poco después, Máxima de Holanda cumplía 50 años. Y si ya es habitual que haya un buen repertorio de celebraciones para una cifra tan redonda, parecía que no querían quedarse cortos. No solo la reina abrió las puertas de su despacho para ser entrevistada en la televisión nacional, sino que fue el propio Guillermo el encargado de hacer (o al menos de firmar como suyas) las fotografías oficiales que se distribuyeron de su esposa desde palacio. Pero aún faltaba la traca final y toda la familia se reunió de nuevo ante la prensa en un espectacular concierto en homenaje a los 50 años de Máxima. ¿Estrategia o simple celebración familiar?

placeholder La reina Máxima, fotografiada por su marido. (Casa Real de Holanda)
La reina Máxima, fotografiada por su marido. (Casa Real de Holanda)

Pero el gran golpe de efecto llegaba en junio. La princesa Amalia, heredera del trono, decidía renunciar a la asignación que le hubiera correspondido a partir del 7 de diciembre, cuando cumple 18 años. En una carta escrita al primer ministro, Mark Rutte, la heredera decía: "Me resulta incómodo si puedo ofrecer poco a cambio y otros estudiantes lo tienen mucho más difícil en esta época de coronavirus. Por eso, devolveré los ingresos hasta el final de mis estudios. Además, siempre que no tenga que incurrir en altos costos en mi posición como princesa de Orange, también reembolsaré la asignación para gastos".

La decisión fue aplaudida de forma unánime. Una joven dando un buen ejemplo, que mostraba coherencia, pero sobre todo empatía con los que no tienen lo mismo que ella, que son muchos. Si fue alentada por sus padres o no para tomar esta decisión, no se ha sabido de forma oficial, pero era una de las pocas soluciones que la familia podía intentar para reconciliarse con el pueblo. Y acertaron.

placeholder La princesa Amalia, durante el tradicional posado veraniego. (EFE)
La princesa Amalia, durante el tradicional posado veraniego. (EFE)

Y más gestos. Además de que no ha sido un año de grandes estrenos estilísticos para Máxima de Holanda, la hemos visto manteniendo una videollamada descalza, al volante de un camión o disfrutando de un partido de fútbol junto a un entusiasta Guillermo, apoyando a la selección naranja. Pero quizá lo más significativo han sido sus vacaciones. La pareja volvía en verano a Grecia, el lugar de la discordia. Pero esta vez era diferente, puesto que los reyes no dejaron su agenda completamente en blanco tanto tiempo como el verano anterior y cumplieron con algunos actos oficiales, por lo que esta vez su estancia en el país fue bastante más corta que en otras ocasiones.

Y nos plantamos de nuevo en octubre, un año después de la gran tragedia griega de Guillermo y Máxima. En 2020, habían aprovechado las vacaciones de otoño de sus hijas, que además coincidían, para intentar esta escapada fallida a su casa de vacaciones en Kranidi. Este año las circunstancias han ido a favor de los reyes y, aunque había muchos ojos puestos en ellos por ver si repetían la maniobra del año pasado, no ha sido así. Lo que no sabemos es si ha sido por devoción o por obligación, ya que no había posibilidad de irse con sus hijas. La princesa Ariane tenía libre en el colegio la semana del 18 al 22 de octubre. Es decir, que terminaba sus días libres justo cuando empezaba los de Alexia en el UWC Atlantic College.

placeholder Alexia, Amalia y Ariane. (Cordon Press)
Alexia, Amalia y Ariane. (Cordon Press)

Así que, con muy buen ojo y para evitar suspicacias, el rey Guillermo ha tenido la agenda prácticamente llena en estos últimos días y ha dejado que sea Máxima quien no tenga programadas muchas actividades estas dos semanas anteriores para poder estar con sus hijas. Queda la duda, hasta que no salgan los próximos estudios de opinión sobre la monarquía, de si su estrategia ha funcionado. Quizá los holandeses prefieran que su asignación anual no sea tan elevada -y aumente cada año- o no sentir el yugo de la Oficina de Información del Gobierno -censura, para muchos- a la hora de, por ejemplo, compartir imágenes de sus hijas en las redes sociales. Paso a paso.

Guillermo Alejandro de Holanda
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