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Subastas, infidelidades e historia: la trastienda fascinante de las joyas de pasar
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ENTREVISTA

Subastas, infidelidades e historia: la trastienda fascinante de las joyas de pasar

Hablamos con la periodista Nieves Herrero de su nuevo libro, 'El joyero de la reina', donde habla de las piezas que han pasado desde la reina Victoria Eugenia a doña Letizia

Foto: La reina Letizia, luciendo los chatones de Victoria Eugenia. (Getty)
La reina Letizia, luciendo los chatones de Victoria Eugenia. (Getty)

Nieves Herrero presenta su nuevo libro, 'El joyero de la reina' (Ediciones B), este jueves. Lo empezó hace ocho años y lo paró cuando tuvo la oportunidad de escribir la biografía de Carmen Franco. Después vino otro y lo retomó cuando comenzó la pandemia, en pleno confinamiento. Asegura que la liberó de tensiones y de tristezas al bucear en el mundo de las piedras preciosas.

No suele llevar joyas, pero sí tiene una preferida que es un collar de perlas pequeñas de su madre. Y una mano de Fátima de oro que le da seguridad. Recrea la historia de las 'joyas de pasar' con la reina Victoria Eugenia como hilo conductor y con doña Letizia como personaje que se interesa por esas piezas que tiene que lucir en actos institucionales. Alessandro Lequio, bisnieto preferido de Victoria Eugenia, también forma parte de esta narración donde los maleficios también existen en forma de sortija de ópalo.

Foto: Los Reyes en Japón. (EFE)

'El joyero de la reina' es tu nuevo libro. Empieza la historia con la reina Letizia. ¿Por alguna razón?

Sí, porque es la última que ha recibido las joyas de pasar. Doña Letizia es ahora la que tiene el joyero de la reina Victoria Eugenia, que es el hilo conductor de esta historia novelada. Dejó ese legado y con el tiempo serán para la princesa Leonor. La reina Letizia saca estas joyas importantes cuando tiene que reivindicar la propia institución.

¿Una manera de colocar a la reina Letizia como protagonista?

Digamos que es una excusa para contar la importancia de las joyas en las familias reales. Isabel II las llevaba de adorno porque daban fuerza y poderío. Para Victoria Eugenia fueron otra cosa, le daban trascendencia y felicidad. Su mundo se desmoronaba y lo único que permanecía eran sus piezas. En algunas fotos se ve que tiene todas sus grandes joyas puestas a la vez. Las perlas, los chatones, la falsa Peregrina. La reina Letizia es más austera.

¿La reina Sofía es la encargada de contarle la historia de las llamadas 'joyas de pasar'?

No, Letizia pregunta a su secretario, el duque de Abrantes, quién le puede contar la historia de las joyas y este le dice que quienes lo saben son los Ansorena. Y retomo el momento en que el joyero de la reina, Ramiro García Ansorena, aparece en la vida de Victoria Eugenia en 1906. Es importante saber quién las ha llevado antes porque se impregnan de la alegría o el sufrimiento, según cuentan algunos expertos.

placeholder 'El joyero de la reina'. (Ediciones B)
'El joyero de la reina'. (Ediciones B)

¿Hay alguna joya maldita?

Hay una sortija de ópalo que le regaló Alfonso XII a María de las Mercedes que a su vez se la había obsequiado a una de sus amantes. Y esta al enterarse de que se casaba, se la devolvió. A los seis meses, María de las Mercedes murió de tuberculosis. Después se la entrega a una hermana y también muere de lo mismo. Y cuando llega a María Cristina, no se la pone y la entrega a la Virgen de Atocha. Decía que el maleficio había que pararlo y que el único sitio era un lugar santo.

Mantienes en el libro que, según va regalando joyas y cada vez mejores, la vida afectiva y pública de la esposa de Alfonso XIII se convierte en una tragedia.

Fue una vida muy desdichada con hijos muertos, un marido infiel, la soledad del exilio. Las joyas eran su protección. Ella también compraba, y por eso hago la diferencia entre las que legó a sus hijos y las que formaban parte de la estructura de la Casa Real.

Cuentas en el libro la querencia de los reyes por hacer acopio de joyas importantes.

No solamente les daban fuerza, les distinguían, sino que también es una manera de dar continuidad. Los herederos las reciben en vida o cuando fallece la propietaria. Por ejemplo, el collar de chatones de la reina Victoria Eugenia se dividió. Uno lo tiene Letizia y otro más pequeño pasó al infante don Jaime. Al morir su mujer, lo llevó a subasta y lo adquirió un joyero de Madrid que se lo regaló a doña Sofía.

placeholder La reina Letizia, con la tiara floral. (EFE)
La reina Letizia, con la tiara floral. (EFE)

¿La Reina emérita no le ha pasado a doña Letizia esta pieza?

No, porque fue un regalo personal y, por lo tanto, no forma parte del 'joyero de pasar'.

Son tan importantes las joyas en las casas reales que en casos extremos sirven para venderlas y sobrevivir.

Así es. A las reinas les sirven en el exilio para reivindicar el papel que desempeñaron y de dónde vienen. Una manera de mantener la tradición en el sentido de que siempre tiene que haber una cabeza para una corona, como decía la reina Victoria Eugenia. Y, por supuesto, está la parte crematística donde las joyas sirven para sacar adelante a la familia y sobrevivir.

Las subastas privadas son el mejor camino para colocarlas en el mercado, ¿por vergüenza?

A nivel interno se sabe. Y quien las compra, también. Imagino que no resultaba agradable para los propietarios tener que venderlas. Tita Cervera tienen varias joyas de la reina Victoria Eugenia.

¿Cuáles son?

Una de las piezas es un broche importantísimo de diamantes y cuajado de brillantes. Se llevó a subasta y lo compró el barón Thyssen, y Tita lo ha lucido en varias ocasiones. Lo que suelen hacer los miembros de las monarquías es recapturarlas. La tiara floral que lució la infanta Cristina en su boda y que se la hemos visto a la reina Sofía y a la reina Letizia acabó en una tienda de antigüedades. Esa pieza la compró Carmen Polo y fue el regalo de los Franco a los príncipes Juan Carlos y Sofía cuando se casaron.

placeholder La reina Letizia, con las pulseras gemelas y los pendientes de chatones en los Princesa de Asturias. (Limited Pictures)
La reina Letizia, con las pulseras gemelas y los pendientes de chatones en los Princesa de Asturias. (Limited Pictures)

¿Dónde está la verdadera Peregrina?

La historia ya se sabe. La tuvo Elisabeth Taylor y en la actualidad un jeque. Hay que aclarar que la perla que forma parte del joyero real es también muy importante. Es una piedra natural con forma de aguacate y con un valor incalculable. Es una de las cuatro grandes perlas de esas características que hay en el mundo. Para la monarquía española, la perla natural era la gema más preciada porque no necesitaba tratamiento.

En el caso de la reina victoria Eugenia, sus chatones demostraban públicamente las infidelidades de Alfonso XIII. Cada aventura era un brillante.

Eran también su felicidad y su fuerza. Cuando estaba ya muy mal físicamente, pedía que le colocaran en sus manos el collar de chatones para ver cómo cambiaba con la luz. Y con el resto de las piedras preciosas las acariciaba. Era lo único que no le había fallado a lo largo de su vida.

Tengo entendido que Alessandro Lequio, que fue el bisnieto preferido de Victoria Eugenia, te ha ayudado mucho.

Le llamé porque hay cosas que no vienen en los libros. Él vivió con la reina Victoria Eugenia y me interesaba saber rasgos de su carácter. De sus temores a insectos, a la noche, y de cómo era en apariencia fría y, en cambio, en la intimidad familiar era entrañable. Saco una conversación de él con su abuela. Estoy muy agradecida porque me facilitó información en unos momentos muy duros para él.

Nieves Herrero presenta su nuevo libro, 'El joyero de la reina' (Ediciones B), este jueves. Lo empezó hace ocho años y lo paró cuando tuvo la oportunidad de escribir la biografía de Carmen Franco. Después vino otro y lo retomó cuando comenzó la pandemia, en pleno confinamiento. Asegura que la liberó de tensiones y de tristezas al bucear en el mundo de las piedras preciosas.

Alessandro Lequio Infanta Cristina