La imagen del adiós de Mako de Japón, más plebeya que nunca, rumbo a su nueva vida
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FAMILIA IMPERIAL JAPONESA

La imagen del adiós de Mako de Japón, más plebeya que nunca, rumbo a su nueva vida

Con ropa completamente informal y portando su propia maleta, ella y su reciente marido han sido captados en el aeropuerto para viajar a Nueva York

Foto: Mako de Japón y su esposo, Kei Komuro, en el aeropuerto. (EFE/EPA JIJI Press Japan)
Mako de Japón y su esposo, Kei Komuro, en el aeropuerto. (EFE/EPA JIJI Press Japan)

La ya exprincesa Mako de Japón ha sido captada este domingo 14 de noviembre junto a con su reciente esposo, Kei Komuro, en el aeropuerto, abandonando Tokio y dejando definitivamente atrás su vida como miembro de la realeza.

Al puro estilo Meghan y Harry, la pareja cruzará el charco para comenzar una nueva vida en Nueva York, alejados del encorsetamiento y las estrictas normas imperiales.

Foto: Masako y Kiko en una imagen de archivo. (EFE)

El sufrimiento de Mako para llegar a este momento, ha sido mucho y muy prolongado. Desde que comenzó su relación hace 8 años con Kei Komuro, un estudiante plebeyo, surgió el deseo de una boda, pero a la princesa se le puso todo en contra. La falta de sangre azul de su pareja, el escándalo de una deuda económica por parte de la madre de este con una expareja, un hecho que en la cultura japonesa era inaceptable, y la obligación de que Mako tuviese que renunciar a su título de realeza, mermando el número de miembros femeninos en la familia imperial, hizo que todo se pusiera en contra de los dos enamorados.

placeholder Mako Komuro y Kei Komuro en el aeropuerto a punto de poner rumbo a Nueva York. (EFE/EPA JIJI Press Japan)
Mako Komuro y Kei Komuro en el aeropuerto a punto de poner rumbo a Nueva York. (EFE/EPA JIJI Press Japan)

Mako y Kei encontraron muchos impedimentos por parte de la familia de ella, pero también por parte del Gobierno y de un sector de la sociedad que no vio con buenos ojos ni esta relación ni un futuro enlace.

Tanto fue el dolor y tanta la presión vivida por la hija mayor del príncipe heredero Fumihito, que llegó a caer enferma. Atravesó una depresión que hasta su madre llegó a reconocer.

Pasaban los años y aumentaban los impedimentos para la boda, a pesar de que llegó a existir el anuncio de compromiso matrimonial. Pero transcurridos cuatro años del mismo,a Mako nadie le sacaba de la cabeza la idea de su deseada boda con Kei Komuro. Finalmente, la familia no tuvo más opción que ceder a los deseos de la princesa. El remedio estaba pareciendo peor que la enfermedad y al final se puso por delante la salud anímica de la joven.

placeholder Mako Komuro, atendida por el personal del aeropuerto antes de coger el vuelo rumbo a Nueva York. (Reuters/Issei Kato     TPX)
Mako Komuro, atendida por el personal del aeropuerto antes de coger el vuelo rumbo a Nueva York. (Reuters/Issei Kato TPX)

La boda se celebró a finales de octubre sin grandes estridencias. Ni siquiera podemos hablar de boda como tal. Mako y Kei Komuro solo realizaron un trámite: presentar el registro de su matrimonio en la oficina del Gobierno. A partir de ese momento, ya se podían considerar una pareja casada.

"Me alivia haber podido casarme", fue la frase que la sobrina del emperador reinante Naruhito pronunció ante la prensa tras la boda, y el mejor resumen de lo mal que lo había pasado. Aun así, y consciente de que la boda continuaba levantando ampollas, pidió disculpas a aquellos que no aceptaban el enlace.

Ahora, todo eso ya es parte del pasado. Este domingo, la pareja ha mostrado su imagen más plebeya. Como dos jóvenes normales y corrientes, con atuendos completamente informales y portando ellos mismos sus maletas, han caminado por el aeropuerto. Solo el revuelo de fotógrafos y curiosos alrededor de ellos delataba que eran personalidades destacadas de Japón.

placeholder Mako Komuro, con su maleta en el aeropuerto. (Reuters/Issei Kato)
Mako Komuro, con su maleta en el aeropuerto. (Reuters/Issei Kato)

Para el largo viaje que les esperaba, la exprincesa optó por un discreto suéter azul marino con detalle de botones y pantalones oscuros de pata ancha, así como calzado plano y cómodo. Su nuevo esposo lució un cárdigan de punto verde y pantalones de pana azul marino.

En Nueva York, Komuro trabajará como abogado en el bufete de abogados Lowenstein Sandler LLP, con sede en Nueva Jersey. Esperemos que para Mako este nuevo capítulo sea en el que se escriba su felicidad definitiva, aunque para ello deba pasar un tiempo prudencial para que supere el último golpe que la vida le ha asestado tras su deseada boda: la muerte de su abuelo. Cuando Mako comenzaba a saborear la felicidad por primera vez en mucho tiempo, su abuelo materno, Tatsuhiko Kawashima, padre de la princesa heredera Kiko, madre de Mako, perdía la vida el pasado 4 de noviembre. Tatsuhiko Kawashima, de 81 años, llevaba ingresado en el hospital desde el 19 de octubre. De hecho, la princesa heredera Kiko tuvo la oportunidad de visitarlo acompañada de sus dos hijas, la princesa Kako y la princesa Mako, antes de la boda de esta última. La noticia de su muerte no fue inesperada para la familia, pero como es lógico, Mako necesitará un tiempo para asimilar la ausencia de su abuelo.

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