El castillo de Glamis: descubre las raíces malditas de Isabel II
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El castillo de Glamis: descubre las raíces malditas de Isabel II

Hogar de la reina madre en su juventud, el castillo de Glamis es también escenario de escabrosas historias, algunas reales y otras cargadas de imaginación

Foto: Isabel II, en una imagen de archivo de 2021. (Getty)
Isabel II, en una imagen de archivo de 2021. (Getty)

Una de las cosas que hemos aprendido gracias a los cuentos es que, a menudo, los castillos donde viven las princesas esconden oscuros secretos, y si además el castillo está ubicado en Escocia, con mayor motivo. Misterios, secretos y alguna maldición podemos encontrar en el castillo de Glamis, donde la madre de Isabel II pasó gran parte de su infancia y juventud. Propiedad de los Bowes-Lyon, en este lugar también nació su hermana, la princesa Margarita.

El palacio de Buckingham se ha convertido en el centro de todas las ‘intrigas palaciegas’, pero a lo largo de la historia muchos han sido los lugares que han influido en la familia real británica, ya sea por su importancia histórica, como el palacio de Herrenhausen, que conectaba este linaje con los Hannover o por los detalles arquitectónicos que los componen, como sucede con la residencial real Bagshot Park, donde viven los duques de Wessex con sus hijos, y su habitación india, con tallas hechas en exclusiva para esta estancia y traídas desde la India.

placeholder  La reina Isabel II y su hermana Margarita.
La reina Isabel II y su hermana Margarita.

Para conocer la historia del castillo de Glamis (situado en Glamis, pequeña ciudad que creció alrededor de este castillo, en la región de Angus, Escocia) hay que remontarse hasta sus orígenes, aunque no parecen demasiado claros. Si bien se apunta al siglo XIV como fecha en la que se construyó el edificio como tal, otras fuentes señalan que desde mucho antes existía un pabellón de caza, que sirvió como base para construir en parte la edificación que se conoce actualmente.

Este castillo fue construido como residencia de los señores de Glamis y a lo largo de los años ha ido experimentando notables cambios. Por ejemplo, en el siglo XV fue añadida la torre principal y en el XII se añadió el ala oeste y la capilla, mientras que se arrasaron la muralla y los edificios del patio. La última de las reformas tuvo lugar en 1910 cuando se añadió un jardín italiano. Este castillo está abierto al público y, a pesar de su belleza y su historia, gran parte del interés que despierta no reside en ese factor, sino en las leyendas y fantasmas que recorren sus pasillos desde tiempos inmemoriales, algo también típico de muchos refugios escoceses.

Las muchas leyendas de Glamis

Shakespeare menciona Glamis en varias ocasiones en una de sus obras más famosas, 'Macbeth'. En la obra, Macbeth forma parte de la nobleza de la zona y el castillo es su hogar. Algo que, de hecho, no tiene nada de macabro, si no fuera porque es en una de las salas de este lugar donde el dramaturgo inglés ubica el asesinato del rey Duncan.

Ficción al fin y al cabo, pero esta historia nada tiene que envidiarle al resto de misterios que rodean al castillo. De hecho, se asegura que este es el hogar de la famosa Dama Gris, que en vida era la sexta señora de Glamis, Janet Doyglas, mandada quemar en la hoguera por actos de brujería contra el rey Jaime V. Se dice que desde entonces (y hablamos del año 1538) su espíritu vaga por los pasillos del castillo, siendo uno de los fantasmas más famosos de Escocia.

Mucha vida social parecen tener los espíritus que embrujan en castillo de Glamis, si no por afinidad, al menos sí por cantidad. También forma parte de la leyenda el conde Beardie, quien al no encontrar a nadie que quisiera jugar a las cartas con él y tras maltratar a varios criados, exclamó que jugaría hasta con el diablo en persona. Llegaba entonces un visitante a la casa y le invitaba a jugar a las cartas con él. Tras encerrarse a jugar en una habitación, nunca más se supo de ellos, pero cuentan las malas lenguas que su alma está condenada a jugar con el diablo por toda la eternidad.

Todas estas historias palidecen al conocer una de las más impactantes, la del 'monstruo de Glamis' que cobró fuerza en el siglo XIX. Según cuentan, los duques de Glamis tuvieron un hijo que nación con numerosas malformaciones, temerosos de que la gente lo viera e incapaces de acabar con su vida, decidieron encerrarlo en una de las estancias del castillo. Por las noches se escuchaban los gritos y los quejidos del heredero encerrado y longevo, pues al parecer sobrevivió a varias generaciones.

Las historias de terror, como es evidente, comenzaron a florecer alrededor de esta leyenda, como la de la existencia de una doncella, encargada de las tareas de limpieza, pero incapaz de contar lo que sabía porque no tenía lengua, o el trabajador que vio algo que no debía y fue embarcado rápidamente rumbo a Australia.

Una serie de historias que, como es habitual, no terminan de ser la misma nunca y siempre tienen algunas variaciones en función de quien las relate. Sí es cierto, y de esto hay pruebas, que en los jardines del castillo hay una pequeña zona destinada a cementerio de mascotas, donde los mejores amigos de quienes fueron habitantes del complejo pueden descansar para siempre y ser recordados.

Más allá de los misterios que encierra, merece la pena destacar que el castillo de Glamis y los jardines que lo rodean son una de las visitas más frecuentes en los turistas de la zona, pues es una edificación imponente, presenta un interior cuidado, que se puede visitar y que refleja parte de la historia -terrenal- de quienes fueron sus habitantes, senderos, paseos, estatuas… Un castillo que continúa habitado y que alquilan para eventos -como sucede con el St Donat's, en el que estudia Leonor- en el que conviven en equilibrio el pasado y el presente.

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