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Don Juan Carlos y su predilecta relación con la infanta Elena: toros, escopetas y chistes malos
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Don Juan Carlos y su predilecta relación con la infanta Elena: toros, escopetas y chistes malos

La infanta Elena se parece mucho a su padre, tienen caracteres comunes, aficiones similares y un sentido del humor muy parecido, por eso se llevan tan bien

Foto: El rey emérito y la infanta Elena comparten aficiones y un vínculo especial. (EFE/Mariscal)
El rey emérito y la infanta Elena comparten aficiones y un vínculo especial. (EFE/Mariscal)

La primogénita del rey Juan Carlos I (que cumple hoy 84 años) es la 'preferida' del monarca desde su nacimiento. La razón es que, de sus tres hijos, Elena es la más parecida a él y la menos Grecia. Su carácter es fuerte, espontáneo, alegre e intenso, cualidades absolutamente vinculadas a la dinastía Borbón. Por eso no es raro que la infanta Elena le haya visitado en su residencia en Abu Dabi o que intenten pasar el máximo de tiempo juntos.

Esto no es nuevo, su vínculo ha sido siempre así de fuerte y muchas son las historias que refuerzan esta teoría, algunas de ellas de cuando la infanta Elena era solo una niña. Una de ellas, muy vinculada con estas señaladas fechas, recoge un momento personal entre la joven y su progenitor. Elena acaba de cumplir siete años y es Navidad. Se abre la habitación del cuarto de juegos, y da un salto con los brazos abiertos para abrazar a su padre, el Rey. “Papá, he pedido a los Reyes Magos un caballo”. Su padre la abraza cariñoso y le dice al oído: “Seguro que te lo traerán, les conozco, ambos somos de la realeza”. Por eso se llevan tan bien.

Como dos gotas de agua

placeholder El rey Juan Carlos y la infanta Elena. (Getty)
El rey Juan Carlos y la infanta Elena. (Getty)

La infanta Elena comparte con su padre el don de las relaciones públicas, ambos tienen simpatía natural y caen bien a quienes les conocen, en el caso de Elena gana en las distancias cortas. A ambos les gusta el deporte, han practicado tanto vela como esquí. Sin embargo, muy pronto la infanta Elena se inclinó por la hípica, una afición que incluso le ha permitido participar en diferentes torneos y que ahora continúa su hija Victoria con el asesoramiento del jinete olímpico Luis Astolfi. Mientras que el rey Juan Carlos ha seguido disfrutando del mar, participando en campeonatos sénior de vela.

A ambos les gusta la caza. El Rey usa audífonos a causa de esta afición, ya que la detonación de las escopetas impacta muy cerca de los oídos, pudiendo causar lesiones. A la Infanta, más que el hecho de cazar, le atrae el ambiente campestre, los almuerzos en el campo y las actividades al aire libre. Por ello ha acompañado a su padre en multitud de cacerías en diferentes fincas de amigos en el territorio nacional.

De la familia, son los únicos a los que les gustan los toros. Una de las veces que compartieron juntos esta pasión fue en la plaza de Illescas con motivo de la primera corrida de la Feria del Milagro en marzo del 2019, en la que toreaban Morante de la Puebla, Andrés Roca Rey y Sebastián Castella. Los toreros les dedicaron varias orejas, y el Rey recibió emocionado el aplauso de los asistentes. A padre e hija les encanta el contacto directo con la gente sencilla.

placeholder El Rey y Elena, en la Feria del Milagro. (EFE)
El Rey y Elena, en la Feria del Milagro. (EFE)

Ambos coinciden en que no son nada intelectuales. Al Rey le aburre la música clásica. En alguna ocasión, asistiendo a algún concierto con la reina Sofía, ha llegado incluso a dormirse. Igual le sucede a la infanta Elena, que elige la música moderna y adora bailar. Los dos prefieren libros entretenidos y una buena conversación con gente interesante y divertida a cualquier otra forma de conocimiento.

Padre e hija son aficionados a la buena mesa, especialmente a la cocina tradicional española, y les gustan los platos de cuchara acompañados con una copa de vino. En una ocasión en la que el Rey visitó Asturias, el menú consistía en cóctel de langosta, solomillo y tocinillo de cielo. En un receso fue a darle un recado a un escolta y vio que el personal estaba comiendo fabada. Inmediatamente, pidió que le sirvieran a él un plato: “Esto yo no me lo pierdo”, dijo entusiasmado. En lo relativo a la alimentación, aunque ambos se cuidan, Juan Carlos por estricta prescripción médica y su hija para mantener la línea, siguen disfrutando de los manjares de la cocina española siempre que pueden. Fue precisamente el Rey quien dio el nombre de 'cojonudos' a los espárragos de El Navarrico un día que los probó en Navarra.

Ambos se consideran españoles hasta la médula. Doña Elena no duda en llevar la bandera de España en cualquier accesorio, incluso en la ropa, o asistir como una ferviente seguidora a cualquier competición donde participa España para apoyar al equipo nacional. Es emotiva como su padre, llora con facilidad, pero, al igual que él, no le gusta hacerlo en público.

placeholder El rey Juan Carlos, con el príncipe Felipe y la infanta Elena. (Cordon Press)
El rey Juan Carlos, con el príncipe Felipe y la infanta Elena. (Cordon Press)

Tienen intuición, lo que les permite conocer a la gente, aunque a veces ambos son demasiado confiados. Se da la circunstancia de que al Rey no le gustaba Jaime de Marichalar, el marido de la Infanta. Le parecía demasiado “engolado”. Coinciden en disfrutar de un gran sentido del humor, son legendarios los chistes del Rey, que por supuesto hacen reír a su hija, algunos por ser bastante malos.

Elena, el nexo de la familia

No hay duda de que todos los hijos del rey Juan Carlos le quieren, pero también es cierto que no todos ellos tienen la misma afinidad con él, ni están en las mismas circunstancias. Muy probablemente, el actual monarca Felipe VI no haya perdonado del todo a su padre las constantes infidelidades a su madre, a la que adora, y que han desembocado en el monumental escándalo de Corinna Larsen, con implicaciones económicas incluidas. Por otra parte, el hijo menor del Rey emérito ha hecho del distanciamiento con su padre un escudo para proteger la Corona, donde lo institucional se une a lo estrictamente familiar, algo que debe ser muy doloroso para ambos.

También es más que evidente que la infanta Cristina se ha sentido decepcionada por lo que ella considera una falta de apoyo de su padre en relación con el caso Nóos, en el que estaba involucrado su marido, Iñaki Urdangarin. En aquella ocasión, el rey Juan Carlos exigió a su hija que se separara de su esposo, ante la negativa tajante de Cristina. Esto parece haber quedado en el pasado, pues Cristina parece estar implicada en el plan de regreso de su padre a casa.

Junto a ambos hermanos se encuentra la infanta Elena, que adora a su padre y que afortunadamente no tiene ningún tipo de condicionamiento o resentimiento para demostrárselo, incluso en el momento actual. Por ello es la persona más libre para ayudar y mediar en la familia.

placeholder La infanta Elena, el día de su boda con el rey don Juan Carlos. (Getty)
La infanta Elena, el día de su boda con el rey don Juan Carlos. (Getty)

La reina Sofía sigue apoyando al Rey, su marido. Para la Reina emérita, “cuando se es Reina, se es siempre Reina, y cuando se es esposa, se es siempre esposa”. Sin embargo, en el momento actual está distanciada porque no desea que una imagen de acercamiento pueda perjudicar a su hijo, Felipe, y en consecuencia a la institución. Ella, a la que el Rey definió como “muy profesional”, prefiere decir de sí misma que tiene “dignidad regia”, que según sus propias palabras consiste en “renunciar siempre, siempre a tu interés propio a favor del interés general”. Doña Sofía sigue cumpliendo con esto a rajatabla.

En esta compleja situación, la Infanta se ha convertido en el nexo de todos los miembros de la familia, mediando entre sus padres, entre sus hermanos y, lo que resulta más difícil, entre su hermano, el Rey, y su padre, cuya relación excede lo puramente familiar, trascendiendo a la estabilidad de la Jefatura del Estado.

De nuevo juntos

Elena, 'la conciliadora', ha viajado a Abu Dabi, donde reside el Rey emérito desde el 3 de agosto, en varias ocasiones. La primera, el 22 de noviembre de 2020, coincidiendo con el 45 aniversario de la proclamación del rey Juan Carlos. Una visita que tenía como objetivo que su padre no se sintiera tan solo y ayudarle a sobrellevar la situación. Quién mejor que la infanta Elena para llevar a cabo esta delicada misión.

En aquel momento se pensaba que el Rey podría pasar las Navidades en España, quizá en el palacio de la Zarzuela o en el hogar de su amigo Pedro Campos, presidente del club náutico de Sanxenxo. Sin embargo, finalmente no regresó. Se cree que pasó la Nochebuena invitado en casa de un empresario británico.

Posteriormente, se pudo ver la primera fotografía de Juan Carlos en Abu Dabi, realizada por una persona anónima, en la que, apoyado en dos guardaespaldas, caminaba con dificultad. Una imagen, sin duda triste, que seguro que fue clave para que la infanta Elena planeara nuevas visitas.

placeholder El rey Juan Carlos, en Abu Dabi.
El rey Juan Carlos, en Abu Dabi.

Podemos imaginarles encontrándose en la suite del hotel Emirates Palace, saludándose con el simpático ritual con el que se saludan siempre, dibujando con el pulgar cada uno una cruz en la frente del otro, para finalmente unir sus hombros y tomarse por el antebrazo. Podemos imaginarles comiendo juntos, charlando sobre los últimos logros deportivos de Rafa Nadal, muy cercano al monarca, o Carlos Sainz, las novedades de la pandemia, acompañando la Infanta a su padre a sus continuas sesiones de rehabilitación, paseando juntos del brazo y, en algún momento más distendido, llamando por videoconferencia a sus hijos, Froilán y Victoria, e incluso a sus hermanos para que puedan hablar con él.

En definitiva, la Infanta está allanando el camino hacia la reconciliación familiar y también el regreso del rey Juan Carlos a España.

La primogénita del rey Juan Carlos I (que cumple hoy 84 años) es la 'preferida' del monarca desde su nacimiento. La razón es que, de sus tres hijos, Elena es la más parecida a él y la menos Grecia. Su carácter es fuerte, espontáneo, alegre e intenso, cualidades absolutamente vinculadas a la dinastía Borbón. Por eso no es raro que la infanta Elena le haya visitado en su residencia en Abu Dabi o que intenten pasar el máximo de tiempo juntos.

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