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Infanta Cristina 'happy new year': vuelta a Ginebra y dos efemérides (la feliz y la maldita)
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FAMILIA DEL REY

Infanta Cristina 'happy new year': vuelta a Ginebra y dos efemérides (la feliz y la maldita)

El próximo 15 de enero, Urdangarin cumple 54 años y podría ir a Ginebra a celebrarlo con su mujer. Este viernes 7 de enero se cumplen siete años de la imputación oficial de la Infanta

Foto: La infanta Cristina, en los juzgados de Palma de Mallorca. (EFE/Cati Cladera)
La infanta Cristina, en los juzgados de Palma de Mallorca. (EFE/Cati Cladera)

Han sido unas vacaciones como las que hacía años que esperaba. La infanta Cristina ha pasado las navidades con su marido, Iñaki Urdangarin, y sus cuatro hijos. Todos juntos, con la compañía de la familia política de ella en Vitoria y en algún momento con la de su hermana, la infanta Elena. Pero todo llega a su fin y la hija menor de los Reyes eméritos debe volver a casa. Y eso es Ginebra.

Así será, si puede ser por siempre, tal y como dicen desde su entorno, quienes siempre insisten en señalar que espera poder vivir con su marido tranquila en Suiza.

placeholder La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, entrando en la Audiencia de Palma. (Getty)
La infanta Cristina e Iñaki Urdangarin, entrando en la Audiencia de Palma. (Getty)

Su hija Irene, con quien vive en la capital financiera del país transalpino, empieza sus clases el próximo lunes 10 de enero, tal y como ha podido comprobar Vanitatis, y ambas se enfrentan al nuevo año con dos aniversarios por delante. Uno alegre y otro más oscuro.

Cumpleaños feliz

El próximo 15 de enero Urdangarin cumple 54 años, y aunque no es una cifra redonda nos cuenta que una de las posibles celebraciones sería viajar a Ginebra para estar con su mujer. Ya se verá, aunque no hay que descartarlo de ninguna manera; es algo que ha hecho otras veces desde que el pasado mayo, tal como adelantó este medio en exclusiva, la juez de Vigilancia Penitenciaria le diera permiso para salir al extranjero.

Foto: El Rey emérito junto a Iñaki Urdangarin en una imagen de archivo. (EFE)

Otro aniversario, más cercano y menos deseado, es el que afecta a la infanta Cristina directamente. Este 7 de enero se cumplen ocho años del anuncio del juez José Castro en el que decidía imputar a la entonces hija del Rey. Fue en 2014, año turbulento para la monarquía española, el mismo en el que su padre, Juan Carlos I, decidía abdicar salpicado por numerosos escándalos.

Castro imputaba dos delitos fiscales a la todavía duquesa de Palma en un proceso judicial que fue complejo y no estuvo exento de sustos previos. Todo comenzó el 3 de abril de 2013, cuando el mismo juez de instrucción anunciaba que imputaba oficialmente a la hija de don Juan Carlos I. Pero aquella mala noticia duró poco, porque en mayo se anunció que la Audiencia de Palma aceptaba su ‘desimputación’. Eso sí, el pulso al juez Castro estaba echado. Y tras meses de trabajo judicial, el magistrado anunciaba de nuevo, el 7 de enero de 2014, que la infanta Cristina debía acudir a declarar como acusada. Fue su peor regalo de Reyes.

Sonrisa pintada

La duquesa se sentaba en el banquillo el 8 de febrero del mismo año y lo hacía con una permanente sonrisa pintada en la cara. Aquella fue la primera de varias declaraciones y el momento clave en el que la hermana del futuro Rey iba a desaparecer de la vida pública española.

Foto: Iñaki Urdangarin. (Getty)

Han pasado siete años de aquellos tiempos y todo ha cambiado mucho. Muchísimo. Doña Cristina fue absuelta de los delitos que le imputaban y su marido ya cumple condena en tercer grado, en Vitoria, en casa de su madre, con una libertad que es casi completa: duerme en casa y acude a firmar una vez a la semana a la prisión de Zaballa. Y puede hacerlo vía telefónica si está de viaje fuera del país. Porque esa es su intención: quiere terminar su condena en Ginebra, donde espera poder vivir con su mujer, alejado del ojo público y del estricto control de la prensa.

Lo hijos, en racha

Mientras, la vida de sus hijos también ha dado un vuelco, en especial la de Pablo, el segundo, que es un jugador profesional de balonmano en el FC Barcelona, una carrera que sus padres siguen desde cerca, Urdangarin principalmente, quien tutela a su hijo desde su experiencia como medallista olímpico.

Foto: Pablo Urdangarin.

La vida de la familia Urdangarin de Borbón ya nada tiene que ver con aquellos años oscuros, malditos, en los que se escondían de todos refugiados en Ginebra con la pena de cárcel sobrevolando sus cabezas. En aquella época contaron con el apoyo inquebrantable de la familia de él, con quien siguen manteniendo una relación estrecha y férrea. También con la infanta Elena, que se convirtió en esos tiempos en la escudera de su cuñado, a quien incluso alojó en su casa en su última noche en libertad.

Fiestas memorables

El próximo 15 de enero, el exduque de Palma cumple 54 sin aquel halo aristocrático con el que celebró sus 40 años en una fiesta sorpresa a la que acudieron todos los miembros de la familia real de la época. Incluida doña Letizia, Princesa de Asturias en aquel momento, quien pasó la celebración sentada en un rincón, incómoda, tirando de la chaqueta de su marido, don Felipe, para irse cuanto antes. También contó con el apoyo de los Reyes eméritos en 2018, cuando cumplió 50 y celebró una discreta fiesta en Ginebra.

Foto: Las infantas Elena y Cristina. (Getty)

Quien seguro no estará con ellos en esta ocasión será don Juan Carlos I, quien sigue anclado en Emiratos a la espera de una posible vuelta. El Rey que dijo que “la justicia es igual para todos”, en referencia a su yerno más querido, se encuentra ahora mismo en una penosa situación que sus hijas intentan alegrarle con sus visitas. Habrá más viajes a Abu Dabi de las Infantas, nos dicen; veremos cuándo se producen.

Han sido unas vacaciones como las que hacía años que esperaba. La infanta Cristina ha pasado las navidades con su marido, Iñaki Urdangarin, y sus cuatro hijos. Todos juntos, con la compañía de la familia política de ella en Vitoria y en algún momento con la de su hermana, la infanta Elena. Pero todo llega a su fin y la hija menor de los Reyes eméritos debe volver a casa. Y eso es Ginebra.

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