Así es como Mambo, el perro de Máxima de Holanda, se ha colado en una videollamada
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Así es como Mambo, el perro de Máxima de Holanda, se ha colado en una videollamada

No es la primera vez que tenemos que hablar de una videollamada de Máxima y no por su contenido o por su temática, ni siquiera por su look, que tanto nos suele llamar la atención

Foto: Máxima de Holanda. (EFE/Robin Van Lonkhuijsen)
Máxima de Holanda. (EFE/Robin Van Lonkhuijsen)

El avance de la variante ómicron ha hecho que muchas agendas se vean afectadas. Y no hablamos solos de los grandes actos que estaban previstos para las próximas semanas y que han sido cancelados, como la cena de gala por el Jubileo de Margarita de Dinamarca o el cumpleaños de su nuera, la princesa Mary. Los royals están volviendo otra vez a apostar por el teletrabajo para afrontar muchas de sus citas públicas. Y, claro, eso tiene algún que otro riesgo. Si no, que se lo digan a Máxima de Holanda, que ha visto como su perro, Mambo, se ha colado en una videollamada.

La reina de los Países Bajos tenía previsto este jueves una visita virtual al Centro de Experiencia Education Care en Saba, ganador del premio Appeltje van Oranje 2021 que otorga la fundación Orange, de la que los Reyes son patrocinadores. Durante ese encuentro, dialogó con niños que hablaron abiertamente sobre sus experiencias con el proyecto 'Modos de bienestar', que ayuda a estudiantes vulnerables, así como sus responsables, a los que Máxima solicitó información de sus próximos proyectos, la fecha de comienzo y otros datos.

Hasta ahí todo bien, si no fuera porque Mambo también quería participar en el encuentro que la reina estaba llevando a cabo desde la sala de conferencias de Huis ten Bosch, una enorme estancia con salida a los jardines y con unos enormes ventanales que dejan entrar la luz a raudales. Y parece que la mascota de los Van Orange tiene total libertad de movimiento por el palacio, porque de repente, y sin que su dueña lo esperara, el perrete aparecía donde estaba manteniendo la reunión, reclamando atención.

Y han bastado un par de ladridos para que Máxima se diera cuenta de que tenía un espontáneo. Aunque al principio no le ha hecho demasiado caso, parece que Mambo insistía, así que no le ha quedado otra que interrumpir unos segundos la reunión, pedir disculpas y hablar con él: "Mambo, ven aquí". Tras conseguir que la obedeciera, la esposa del rey Guillermo Alejandro ha seguido la reunión como si tal cosa. Gajes del oficio y del teletrabajo, que puede provocar este tipo de curiosas anécdotas.

De hecho, no es la primera vez que tenemos que hablar de una videollamada de Máxima y no por su contenido o por su temática, ni siquiera por su look, que tanto nos suele llamar la atención, sino porque un elemento ajeno se convertía en el protagonista. Justo ahora hace un año y en el mismo lugar, la Reina mantuvo una reunión online con el ministro de Economía Digital y Telecomunicaciones de Senegal, Yankhoba Diatara, no representando a la Casa Real, sino por su trabajo como asesora especial de la ONU.

placeholder La reina Máxima, durante su reunión con el ministro de Telecomunicaciones de Senegal. (Casa Real de los Países Bajos)
La reina Máxima, durante su reunión con el ministro de Telecomunicaciones de Senegal. (Casa Real de los Países Bajos)

Y bien, como estaba en casa, no dudó en ponerse un poco más cómoda y quitarse los zapatos, manteniendo la imagen con la que iba a salir en cámara y ante el ministro senegalés impecable. Efectivamente, los pies descalzos de la reina no se veían en la videollamada, pero sí desde la perspectiva en la que estaba el fotógrafo oficial de palacio, que inmortalizó el momento. El problema es que no se dio cuenta de que los pies de Máxima se veían en las fotografías, por lo que no dudó en publicarlas en las redes sociales de la Casa Real, como pueden ver en la parte inferior de la fotografía superior. No tardó en ser objeto de comentarios en todo el país, aunque cierto es que muchos lo vieron como una muestra más de la naturalidad de Máxima.

La historia de Mambo, el miembro más reciente de la familia

Los reyes Guillermo y Máxima aprovecharon para presentar a Mambo en el Día Mundial de los Animales, el pasado octubre. El perrete se unía así a Skipper y Nala, dos labradores que han aparecido junto a ellos en algún que otro posado familiar. Cuando lo presentaron, Mambo tenía ya ocho meses. Y es que había sido un regalo para la reina por sus 50 años, que cumplió en mayo. Pero no era un regalo sin más: el perro tenía el objetivo de que Máxima no se sintiera sola en Huis ten Bosch cuando sus hijas mayores se marcharan.

De esta forma lo contó la primogénita, Amalia, durante sus charlas con la periodista Claudia de Breij, encargada de escribir la biografía de la princesa que se publicó con motivo de su mayoría de edad. "Mambo es en realidad para mamá, porque Alexia y yo nos vamos de casa". Así que ya ven, las reinas también experimentan el síndrome del nido vacío. Algo tan humano como ver tu videollamada interrumpida por los ladridos de tu mascota o querer estar más cómoda en tu propia casa, aunque sea un palacio y luego las cámaras de los fotógrafos oficiales te delaten.

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