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El baño de multitudes del rey Felipe para cumplir con una tradición de más de 300 años
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UNA TRADICIÓN REAL

El baño de multitudes del rey Felipe para cumplir con una tradición de más de 300 años

Como cada primer viernes de marzo, la basílica del Cristo de Medinaceli ha recibido la visita de un miembro de la Casa Real. Don Felipe llevaba sin ir desde 2018

Foto: El rey Felipe, en la basílica del Cristo de Medinaceli. (Limited Pictures)
El rey Felipe, en la basílica del Cristo de Medinaceli. (Limited Pictures)

Un año más, un miembro de la familia real se ha unido a los cientos de fieles que participan en el besapiés del Cristo de Medinaceli, uno de los más venerados de Madrid. En este caso, ha sido el rey Felipe el que ha cumplido con esta tradición de más de 300 años, dándose, además, todo un baño de multitudes con los cientos de madrileños que hacían cola en la puerta del templo.

Situada en pleno centro de la capital, la basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli recibe cada primer viernes de marzo a multitud de vecinos que quieren venerar la imagen. Y entre ellos siempre hay un miembro de la familia del Rey.

En años anteriores, fue la reina Sofía la que pasaba por este templo, encontrándose en 2020 y 2021 algunas restricciones que le impidieron besar los pies a la figura. Tomaba así el relevo de su hija mayor, la infanta Elena, que lo hacía en 2019. Mientras, hay que irse hasta 2018 para ser testigos de la anterior visita de don Felipe, la primera que hacía como monarca y que efectuó solo, sin la compañía de doña Letizia, no muy dada a liturgias religiosas si no es estrictamente obligatorio.

placeholder El rey Felipe, saludando a los fieles del Cristo de Medinaceli. (Limited Pictures)
El rey Felipe, saludando a los fieles del Cristo de Medinaceli. (Limited Pictures)

Así, este viernes el rey Felipe se ha encontrado dos cosas a su llegada. Por un lado, la comitiva de hermanos capuchinos que cuidan del templo y que le dieron una calurosa bienvenida. Por otro, el fervor del público agolpado en las puertas de la basílica, bien preparada en los alrededores tanto para organizar la llegada masiva de fieles como para salvaguardar la seguridad del monarca.

Un gentío que ha recibido a don Felipe con vítores, aplausos y cánticos, como es habitual cuando se trata de una aparición pública. Un calor y cariño que ha querido agradecer. Aunque a su llegada a la basílica de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, solo saludó y no tardó en entrar para presentar sus respetos y venerar la imagen, a la salida no dudó en acercarse a las vallas de seguridad y ponerse a estrechar manos y repartir sonrisas, apreciando mucho el afecto, que incluso se convertía en besos en sus manos, como si de otro santo se tratara.

No faltaban los piropos, gritos de "guapo" dirigidos al jefe de Estado, que llevaba colgada la medalla de la cofradía del Cristo, como tampoco los 'viva el Rey' o los 'viva España'. Incluso, algún grupo pequeño se atrevía a entonar el mítico 'Que viva España', que popularizó Manolo Escobar.

placeholder El rey Felipe, saludando a los fieles del Cristo de Medinaceli. (Limited Pictures)
El rey Felipe, saludando a los fieles del Cristo de Medinaceli. (Limited Pictures)

Como decíamos, no es lo más habitual que sea el rey Felipe quien cumpla con esta tradición real, que tiene más de 300 años. La visitante más frecuente del Cristo de Medinaceli es la reina Sofía, pero este viernes era imposible que estuviera debido a las incompatibilidades de agenda. Y es que, solo unas horas antes, la madre del monarca se encontraba en Mallorca, recibiendo la Medalla de Oro de Baleares, un importante reconocimiento que se le otorgaba por el afecto que tiene por las islas.

Por su parte, solo hemos visto en una ocasión a la reina Letizia, cuando aún era la prometida del entonces príncipe Felipe, en el año 2004. Mientras, la infanta Elena representó a la Casa Real en 2019, 2017, 2014, 2012, 2009 y 1999. Don Juan Carlos tampoco ha sido de los más asiduos, ya que ha acudido a venerar esta imagen en 2011 y 2005. La infanta Cristina lo hacía en 1998, 2000 y 2007.

Es una tradición que se remonta a finales del siglo XVII, cuando la imagen fue recuperada a los musulmanes el viernes de Cuaresma de 1682. Desde entonces, la Casa Real siempre ha tenido uno de sus miembros representándola en este besapiés, tan esperado por muchos madrileños.

Un año más, un miembro de la familia real se ha unido a los cientos de fieles que participan en el besapiés del Cristo de Medinaceli, uno de los más venerados de Madrid. En este caso, ha sido el rey Felipe el que ha cumplido con esta tradición de más de 300 años, dándose, además, todo un baño de multitudes con los cientos de madrileños que hacían cola en la puerta del templo.

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