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El emotivo entierro del príncipe Carlos Felipe de Salm Salm: la nobleza alemana se une en un adiós lleno de tradición
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DESPEDIDA CON HONORES

El emotivo entierro del príncipe Carlos Felipe de Salm Salm: la nobleza alemana se une en un adiós lleno de tradición

La ciudad de Anholt, en la frontera alemana con los Países Bajos, ha vivido este viernes un solemne día al despedir a un miembro de su Casa Real

Foto: Los hijos de Carlos Felipe de Salm Salm durante el entierro. (Gtres)
Los hijos de Carlos Felipe de Salm Salm durante el entierro. (Gtres)

La ciudad de Anholt, en la frontera alemana con los Países Bajos, ha vivido este viernes un emotivo día al despedir al príncipe Carlos Felipe de Salm-Salm, una figura respetada y querida tanto por la nobleza alemana como por su comunidad local. La ceremonia fúnebre, que tuvo lugar el 23 de agosto, congregó a miembros de la realeza, figuras locales y numerosos habitantes de la región, quienes acudieron a rendir homenaje al príncipe fallecido a la edad de 91 años el pasado 6 de agosto.

El servicio religioso se ha celebrado en la iglesia de San Pankratius de Anholt, un templo de profundo significado para la familia real. Presidido por el pastor Klaus Winkel, el acto ha contado con la presencia de destacadas personalidades de la nobleza alemana, como la princesa Gloria de Thurn und Taxis, el príncipe Alejandro de Schaumburg-Lippe y el príncipe Maximiliano de Bentheim Tecklenburg. Todos ellos se unieron a la familia Salm Salm para honrar la memoria de Carlos Felipe, quien fue recordado por su “larga y plena vida”.

Durante la misa, el ataúd del príncipe, cubierto con la bandera del principado, reposaba solemnemente frente al altar. Detrás de este, se encontraban el príncipe heredero, Emanuel, hijo y sucesor del fallecido, junto a su esposa Anne y otros miembros cercanos de la familia. La atmósfera en la iglesia era de respeto y recogimiento, con la comunidad y la nobleza unidas en el dolor por la pérdida de un hombre que había dejado una huella indeleble en Anholt y más allá.

placeholder El féretro de Carlos Felipe a la salida de la iglesia. (Gtres)
El féretro de Carlos Felipe a la salida de la iglesia. (Gtres)

Entre los asistentes locales, se encontraban figuras destacadas y varios alcaldes de la región, incluyendo a Thomas Kerkhoff de Bocholt, Jürgen Bernsmann de Rhede, Michael Carbanje de Isselburg y Anton Stapelkamp de Aalten. Estos líderes se unieron en el tributo a un hombre que también un vecino comprometido con el bienestar de su región. El alcalde Carbanje, en su discurso, calificó a Carlos Felipe como “un verdadero chico Anholter”, destacando su contribución social y económica a la región y recordando el momento en que recibió la ciudadanía honoraria de Isselburg con motivo de su 90 cumpleaños.

Finalizado el servicio religioso, el féretro ha sido llevado al exterior por miembros de la milicia Anholter, una organización a la que Carlos Felipe pertenecía desde hace muchos años. La procesión recorrió un trayecto de 1,5 kilómetros hasta la capilla funeraria de la cripta del Reniet, donde se realizó el entierro. El cortejo fúnebre, encabezado por el príncipe Emanuel y el resto de sus hijos, Philipp, Felicitas, y Clemens, estuvo acompañado por aldeanos que se alineaban a lo largo del camino, reflejando el profundo respeto y cariño que sentían por su príncipe.

placeholder La nobleza alemana acude a dar su último adiós. (Gtres)
La nobleza alemana acude a dar su último adiós. (Gtres)

Carlos Felipe de Salm-Salm, nacido el 19 de mayo de 1933, fue una figura central en la preservación del patrimonio histórico y artístico de su familia, así como en la administración del principado desde que asumió el liderazgo en 1988 tras la muerte de su padre. Su vida estuvo marcada por una dedicación constante al bienestar de su comunidad y la conservación de su legado familiar. A pesar de los desafíos que enfrentó, supo mantener el esplendor de la casa de Salm Salm y ganarse el afecto de todos los que lo conocieron.

El entierro de Carlos Felipe no solo ha marcado el final de una era para esta familia real, sino también un momento de reflexión para todos aquellos que apreciaban su liderazgo, humor y dedicación. La comunidad de Anholt, junto con la nobleza alemana, despide a un príncipe que, más allá de su título, fue un verdadero hombre de su gente.

La ciudad de Anholt, en la frontera alemana con los Países Bajos, ha vivido este viernes un emotivo día al despedir al príncipe Carlos Felipe de Salm-Salm, una figura respetada y querida tanto por la nobleza alemana como por su comunidad local. La ceremonia fúnebre, que tuvo lugar el 23 de agosto, congregó a miembros de la realeza, figuras locales y numerosos habitantes de la región, quienes acudieron a rendir homenaje al príncipe fallecido a la edad de 91 años el pasado 6 de agosto.

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