La lluvia, invitada incómoda de Felipe VI para cumplir con una tradición muy ligada a la familia real
Como cada primer viernes de marzo, el Cristo de Medinaceli ha contado entre sus fieles con un miembro de la familia real
Tras varios años de ausencia, el monarca ha realizado la habitual visita al Cristo de Medinaceli por segundo año consecutivo. Aunque en este primer viernes de marzo, cuando siempre tiene lugar esta celebración, la lluvia se ha convertido en invitada incómoda del rey Felipe, que ha cumplido con esta tradición que tiene más de 300 años.
En años anteriores, fue la reina Sofía la que pasaba por este templo. Se encontró con restricciones en 2020 y 2022 por la situación sanitaria, mientras que en 2021 el besapiés fue directamente anulado. La infanta Elena visitaba por última vez esta iglesia del centro de Madrid en 2019 y un año antes era su hermano, tomándose entonces un descanso hasta el año pasado.
Fue la primera visita que hacía como monarca y que efectuó solo, sin la compañía de doña Letizia, no muy dada a liturgias religiosas si no es estrictamente obligatorio. Pero parece que el baño de multitudes que el monarca se dio el año pasado fue agradable y en este 2025 ha vuelto a cumplir con la tradición, esta vez con un clima adverso que comentó con algunos de sus acompañantes.
De ahí que las colas para acceder al templo no fueran tan largas como en otras ocasiones y se pudiera hacer una visita mucho más tranquila, tanto a nivel de medios como de seguridad. Pero, las personas que habían esperando, recibieron al monarca con una calurosa bienvenida, "vivas" y aplausos. Eso no cambia ningún año.
Lo que tampoco varía es la comitiva de hermanos capuchinos que cuidan del templo y que, cada año, son los encargados de recibir al miembro de la Casa Real que toque. Eran ellos los que lo acompañaban al interior de la basílica Nuestro Padre Jesús de Medinaceli. Allí permanecía el rey Felipe unos minutos, frente al Cristo y junto a otros fieles, antes de realizar el besapiés.
Veíamos entonces en el interior de la iglesia una imagen cada vez más frecuente: un mar de teléfonos móviles con los que los asistentes intentaban captar la mejor imagen del monarca.
A la salida y precisamente por la lluvia y la poca gente que esperaba en el exterior, no se detuvo el rey Felipe a estrechar manos durante mucho tiempo, cosa que sí hizo en anteriores visitas. Eso sí, aunque con poca asistencia, no faltaban los piropos y gritos de "guapo" al jefe de Estado, que llevaba colgada la medalla de la cofradía del Cristo, otra tradición a la que no fallaba.
Como decíamos, no es lo más habitual que sea el rey Felipe quien cumpla con esta tradición real, que tiene más de 300 años, como tampoco que lo haga dos años seguidos.
La visitante más frecuente de la familia real es doña Sofía, mientras solo hemos visto en una ocasión a la reina Letizia, cuando aún era la prometida del entonces príncipe Felipe, en el año 2004. Por su parte, la infanta Elena representó a la Casa Real en 2019, 2017, 2014, 2012, 2009 y 1999. Don Juan Carlos tampoco ha sido de los más asiduos, ya que ha acudido a venerar esta imagen en 2011 y 2005. La infanta Cristina lo hacía en 1998, 2000 y 2007.
Es una tradición que se remonta a finales del siglo XVII, cuando la imagen fue recuperada a los musulmanes el viernes de Cuaresma de 1682. Desde entonces, la Casa Real siempre ha tenido uno de sus miembros representándola en este besapiés, tan esperado por muchos madrileños.
Tras varios años de ausencia, el monarca ha realizado la habitual visita al Cristo de Medinaceli por segundo año consecutivo. Aunque en este primer viernes de marzo, cuando siempre tiene lugar esta celebración, la lluvia se ha convertido en invitada incómoda del rey Felipe, que ha cumplido con esta tradición que tiene más de 300 años.