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La mudanza de los príncipes de Gales despeja la duda sobre Buckingham, pieza clave en las cuentas del rey Carlos III
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EL DESTINO DE BUCKINGHAM

La mudanza de los príncipes de Gales despeja la duda sobre Buckingham, pieza clave en las cuentas del rey Carlos III

Además de suponer toda una declaración de intenciones con respecto a su futuro, la mudanza de los príncipes de Gales despeja la vía para aumentar los ingresos procedentes de Buckingham

Foto: Los príncipes de Gales, durante la última 'Garden Party' de Buckingham. (Getty)
Los príncipes de Gales, durante la última 'Garden Party' de Buckingham. (Getty)

Será a finales de año y, además de suponer toda una declaración de intenciones sobre la vida que quieren cuando sean reyes, también la mudanza de los príncipes de Gales a Forest Lodge despeja la duda sobre Buckingham. El palacio real más emblemático de los Windsor permanece deshabitado y va a seguir así mucho tiempo. Una situación que es clave en las cuentas del rey Carlos III y que va a permitir aumentar los ingresos de la Corona.

La noticia saltaba este fin de semana. El príncipe Guillermo y Kate Middleton está preparando su nuevo hogar tras tres años instalados en Adelaida Cottage. Su nueva residencia está a solo seis kilómetros de la que ahora ocupan y en pleno Windsor Great Park, una finca que se encuentra fuera del anillo se seguridad de Windsor. Cuenta con ocho habitaciones, pista de tenis y un gran estanque.

La propiedad está ahora reformándose y, tal como han apuntado diversos medios británicos, son los propios príncipes de Gales los que afrontan los gastos. Un gesto con el que quieren evitar la polémica que hubo en su momento cuando el príncipe Harry y Meghan Markle reformaron Frogmore Cottage a cuenta del Estado. No solo la opinión pública se les echó encima, sino que, tras anunciar que salían de la Casa Real, se vieron obligados a devolver el dinero íntegro de la reforma.

placeholder Forest Lodge, situada en Windsor Great Park, fotografiada en 2018. (Cordon Press)
Forest Lodge, situada en Windsor Great Park, fotografiada en 2018. (Cordon Press)

La mudanza, como decíamos, es toda una declaración de intenciones de cómo los Gales quieren vivir y quieren que crezcan sus hijos. Forest Lodge se encuentra en un entorno tranquilo y alejado del foco mediático de Londres. Aunque eso no evitará, por supuesto, que tanto ellos como sus tres hijos siempre generen interés. La idea, según las informaciones publicadas en Reino Unido, es que la familia viva aquí de forma indefinida, incluso cuando el príncipe Guillermo asuma el trono.

Así, el heredero seguiría la línea de su padre, el rey Carlos, que rompió con la tradición de vivir en el palacio de Buckingham, como sí que hicieron en su momento Isabel II y sus padres, los reyes Jorge VI e Isabel. Cierto es que la longeva monarca pasó, en sus últimos años de vida, cada vez menos tiempo en su residencia oficial, repartiendo su tiempo entre Windsor, Sandringham y Balmoral. Un indicativo de lo que estaba por venir.

Porque el hecho de que ni Carlos III ni su sucesor quieran vivir en Buckingham despeja el camino para que pueda explotarse aún más su lado turístico. Hasta hace no mucho tiempo, el palacio solo recibía visitas durante muy pocas semanas al año y solo se permitían a algunas de sus estancias.

placeholder La familia real británica, saludando desde el balcón de Buckingham durante el último 'Trooping the Colour'. (Europa Press)
La familia real británica, saludando desde el balcón de Buckingham durante el último 'Trooping the Colour'. (Europa Press)

Pero los planes cambiaron y, tras una reforma sustancial de algunas salas y la sustitución del sistema eléctrico, se reabrió el ala este después de un tiempo cerrada al público, añadiendo además la visita a algunas habitaciones que antes no eran accesibles, como el salón que hay antes del balcón desde donde la familia saluda en los grandes eventos.

Esto, unido al hecho de que en 2021 Isabel II abriera los jardines de Buckingham al público -previo pago, por supuesto-, ya dejaba clara cuál es una de las vías para que aumenten los ingresos de la Corona, mermados sustancialmente durante la pandemia, al tener que tener cerrados espacios que, durante el año, constituyen una buenísima fuente de beneficios.

Se calculó entonces que habían dejado de generarse unos 30 millones de libras, lo que supuso un destrozo en las cuentas, dado que los gastos de mantenimiento había que afrontarlos igual. Así que tuvieron que tomarse medidas para paliar esos efectos negativos y esos números, no tan boyantes como en la época prepandemia.

El plan para aumentar los ingresos de la Corona

Así, poco a poco se han ido abriendo al público lugares que estaban vetados hasta hace prácticamente nada. El último, el castillo de Balmoral, que se abría al público por primera vez el año pasado, dejando a los turistas visitar, por ejemplo, las habitaciones que ocupaban la reina Isabel y el duque de Edimburgo cuando se encontraban en esta propiedad escocesa.

El castillo se abrió poco más de un mes y para grupos reducidos, ya que era solo una prueba para ver la acogida. El resultado fue claro: las entradas, de entre 100 y 150 libras, se agotaron en menos de 24 horas. Por eso este año Balmoral puede ser visitado también, con los consiguientes ingresos para las arcas de Carlos III, que se suman a los más de 40 millones de libras que el palacio de Buckingham, el castillo de Windsor y el de Holyroodhouse, en Edimburgo, hacen ingresar a la Casa Real.

Hablábamos cuando se conoció la apertura de Balmoral con organizadores de eventos de Reino Unido. Existía ya entonces la sospecha, bastante extendida, de que el rey Carlos III no tardaría en alquilar los salones de palacio para celebraciones, como ya se hace, por ejemplo, con Holyroodhouse, el palacio de Isabel II en Edimburgo, el palacio de Kensington o el yate Britania. Varias empresas británicas llevan unos años ofreciendo a sus clientes diferentes experiencias en estas ubicaciones reales, lo que supone otra fuente de ingresos -muy cuantiosos, por supuesto- extra para la Corona.

placeholder Vista del Palacio de Buckingham durante el pasado 'Trooping the Colour'. (Reuters)
Vista del Palacio de Buckingham durante el pasado 'Trooping the Colour'. (Reuters)

Y no solo esta sospecha viene refrendada por el hecho de que Carlos III no haya abandonado Clarence House para instalarse en Buckingham, sino también porque ya se sabe que Guillermo y Kate vivirán en Forest Lodge de forma definitiva, independientemente de que asuman el trono o no. Y es que, además, tal y como apuntaban estos días algunos medios británicos, el príncipe de Gales, al igual que su padre, desea abrir Buckingham a un mayor número de turistas, lo que supone más fondos para el mantenimiento, que no es precisamente barato.

Además, se ha sabido que la intención del príncipe de Gales es ampliar la cantidad de 'entretenimiento' que se realiza en el palacio, incluso utilizándolo, como ya se sospechaba, para eventos gubernamentales y solidarios, ya que al fin y al cabo es el grueso del trabajo de la Corona.

Ha sido un plan gestado durante varios años y de forma muy metódica y escalonada, sin precipitarse. Primero fueron los jardines de Buckingham, después algunas de sus salas antes vetadas y después Balmoral, con la apertura de las estancias más privadas de la familia real. Una exposición de sus lugares más secretos con un solo fin: aumentar los ingresos de la Corona y que el apellido Windsor siga siendo un negocio redondo.

Será a finales de año y, además de suponer toda una declaración de intenciones sobre la vida que quieren cuando sean reyes, también la mudanza de los príncipes de Gales a Forest Lodge despeja la duda sobre Buckingham. El palacio real más emblemático de los Windsor permanece deshabitado y va a seguir así mucho tiempo. Una situación que es clave en las cuentas del rey Carlos III y que va a permitir aumentar los ingresos de la Corona.

Kate Middleton Palacio de Buckingham
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