Luto en la familia real británica: muere a los 92 años la duquesa de Kent, la mujer que se convirtió al catolicismo y se alejó de la Corona
La esposa del duque de Kent ha fallecido este jueves a los 92 años como ha anunciado el palacio de Buckingham
Cuando están a punto de cumplirse tres años de la muerte de Isabel II, la familia real británica se enfrenta a un nuevo luto. La duquesa de Kent ha fallecido este jueves por la noche a los 92 años tras una larga enfermedad. La noticia la ha dado a conocer el Palacio de Buckingham mediante un comunicado oficial en el que no ha dado mucho más detalles acerca del fallecimiento.
"Con profundo pesar, el Palacio de Buckingham anuncia la muerte de Su Alteza Real la duquesa de Kent. Su Alteza Real falleció pacíficamente anoche en el Palacio de Kensington, rodeada de su familia. El rey, la reina y todos los miembros de la Familia Real se unen al Duque de Kent, sus hijos y nietos para lamentar su pérdida y recordar con cariño la devoción de toda la vida de la duquesa a todas las organizaciones con las que estuvo asociada, su pasión por la música y su empatía por los jóvenes", reza el comunicado.
It is with deep sorrow that Buckingham Palace announces the death of Her Royal Highness The Duchess of Kent.
— The Royal Family (@RoyalFamily) September 5, 2025
Her Royal Highness passed away peacefully last night at Kensington Palace, surrounded by her family.
The King and Queen and all Members of The Royal Family join The Duke… pic.twitter.com/OsCeb3pQ7d
Katharine Lucy Mary Worsley era la esposa del duque de Kent, primo hermano de la reina Isabel II. Durante años llevó a cabo numerosos actos oficiales junto a su esposo. Para la difunta soberana, sus primos eran tan importantes que siempre había querido que tuvieran un papel de representación, de ahí que tanto los Kent como los duques de Gloucester reciban un pago anual de las arcas del Estado por su labor.
Sin embargo, en 2002 la duquesa de Kent tomó la decisión de retirarse de la agenda institucional, y decidió no usar personalmente el estilo de Su Alteza Rea, aunque su título y estilo oficial seguían siendo Su Aalteza Real la duquesa de Kent. Fueron muchos los rumores que surgieron entonces, asegurando que sufría algún tipo de trastorno mental, como agorafobia, que no le permitía llevar a cabo el trabajo.
Es cierto que Katharine había pasado antes por momentos duros al sufrir dos abortos. Los duques de Kent tenían ya tres vástagos, George, Helen y Nicholas, cuando decidieron ir a por el cuarto. Durante un embarazo en 1975, la duquesa se contagió de rubeola y perdió al bebé que esperaba. Dos años más tarde, dio a luz a un niño muerto, al que iban a llamar Patrick.
Eso la sumió en una severa depresión. La propia Katharine habló de ello para 'The Daily Telegraph' en 1997: "Tuvo un efecto muy devastador en mí. No tenía idea de cuán complicado podría ser algo así para cualquier mujer. Me ha hecho extremadamente comprensiva con otras personas que sufren o han sufrido una muerte fetal".
No fue hasta 2022 cuando se supo que la duquesa se había alejado de la Corona por otro gran motivo: la música. Ese mismo año empezó a trabajar en el colegio Wansbeck, en Yorkshire, como profesora de música. "Era conocida únicamente como la señora Kent. Solo el director sabía quién era yo en realidad. Ni los alumnos ni los padres. Nadie se dio cuenta nunca. Nunca se le dio publicidad, pero funcionó", ha contado.
Los duques de Kent formaban uno de los matrimonio más discretos de la familia Windsor. Nunca se han visto salpicados por escándalos personales, si bien desde hacía años mantienen una separación oficiosa después de que en 1994, y fruto de convicciones profundas, la duquesa decidiera convertirse al catolicismo siendo el primer miembro de la familia real británica en hacerlo en más de tres siglos. Un paso que fue respetado por la reina Isabel y que no afectó a los derechos sucesorios de su esposo, que conserva su puesto en la sucesión al trono.
Como hemos mencionado, los duques de Kent fueron padres de tres hijos. George es el primogénito y futuro duque de Kent, aunque por ahora lleva el título de conde de St. Andrews. En 1988 se casó con la canadiense divorciada Sylvana Tomaselli, quien es católica. El matrimonio tiene tres hijos: Edward, lord Downpatrick, y cuya madrina era Lady Di; lady Marina, quien pronto protagonizará la próxima boda real de la familia; y la conocida como la más bella de los Windsor, lady Amelia.
El segundo hijo de los duques de Kent, Nicholas, es el primer hombre real en convertirse al catolicismo -por voluntad propia- desde Carlos III en 1685, perdiendo su derecho de sucesión al trono. Es, además, el primero que se ha casado en el Vaticano, concretamente en la iglesia de Sant Esteban. Allí le dio el 'sí, quiero' a Paloma Doimi de Lupis. Tienen tres hijos: Alberto, Leopoldo y Louis. Los tres pequeños no tienen título, pero sí poseen la dignidad de honorable.
Por su parte, Helen es la única hija de los duques de Kent. Fue embajadora y asistente de Giorgio Armani y trabajó durante años como marchante de arte. Se casó con el comerciante de arte Timothy Taylor en 1963 y tienen cuatro hijos: Columbus, Cassius, Eloise y Estella.
La vida de la duquesa de Kent estuvo marcada por el compromiso con su familia y la discreción en su papel dentro de la monarquía británica. Más allá de sus deberes oficiales, encontró en la música y la enseñanza una forma de contribuir y expresarse lejos de los reflectores. Su legado se refleja en sus hijos y nietos, así como en la huella de sensibilidad y comprensión que dejó en quienes la conocieron, recordándola como una mujer cercana, reservada y dedicada a su familia y a sus pasiones personales.
Cuando están a punto de cumplirse tres años de la muerte de Isabel II, la familia real británica se enfrenta a un nuevo luto. La duquesa de Kent ha fallecido este jueves por la noche a los 92 años tras una larga enfermedad. La noticia la ha dado a conocer el Palacio de Buckingham mediante un comunicado oficial en el que no ha dado mucho más detalles acerca del fallecimiento.