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Sarah Ferguson, libre al fin: la duquesa que ha sobrevivido a Windsor y ha convertido la caída en renacimiento
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FAMILIA REAL BRITÁNICA

Sarah Ferguson, libre al fin: la duquesa que ha sobrevivido a Windsor y ha convertido la caída en renacimiento

Entre conferencias, novelas y proyectos solidarios, la duquesa de York ha sabido transformar su pasado en una nueva identidad pública alejada del protocolo

Foto: Sarah Ferguson en una foto reciente. (Reuters)
Sarah Ferguson en una foto reciente. (Reuters)

Sarah Ferguson, duquesa de York, lleva casi cuatro décadas bajo la mirada pública. Desde que contrajo matrimonio con el príncipe Andrés, su figura ha ocupado un espacio propio dentro de la realeza británica. Así, se ha convertido en una royal espontánea, mediática y alejada del molde tradicional de Buckingham. Aquella boda, que fue seguida en todo el mundo, motivó que se convirtiera en uno de los rostros más populares de la monarquía. Además, su naturalidad y sentido del humor propiciaron que el público conectasen con ella. Aunque, eso sí, tal exposición fue tal que su vida privada se vio envuelta en polémicas que la situacion en el centro del huracán mediático.

Su matrimonio con el príncipe Andrés terminó, oficialmente, en 1996, aunque ya llevaban cuatro años haciendo vida por separado. Este divorcio hizo que perdiese el tratamiento de 'Su Alteza Real', aunque sí conservó, por cortesía, el de duquesa de York. Fruto de ese matrimonio nacieron sus dos vástagos, las princesas Beatriz y Eugenia, con las que tiene un vínculo muy estrecho. Pese a los altibajos que vivido desde su salto a la popularidad, Sarah Ferguson logró convervar una posición cercana a la familia real. Tanto que vive en Royal Lodge, la residencia situada en Windsor Great Park y que arrenda el príncipe Andrés. Cabe apuntar que siguen viviendo juntos.

placeholder Sarah Ferguson y el príncipe Andrés en el funeral de la duquesa de Kent. (Gtres)
Sarah Ferguson y el príncipe Andrés en el funeral de la duquesa de Kent. (Gtres)

Al margen de la realeza británica, Ferguson ha construido una carrera con la que ha reconducido su imagen. La madre de Eugenia de York ha publicado libros infantiles y ha colaborado con distintas causas sociales. También, en 2021, dio un paso más en su faceta literaria con la publicación de 'Her Heart for a Compass', una novela inspirada en Lady Margaret Montagu Douglas Scott. Y como era de esperar, esta obra resultó ser todo un éxito y consolidó su faceta de escritora. Así, combina esta actividad con conferencias y con proyectos benéficos centrados en la salud mental, la educación y el bienestar infantil. También dirige 'Storytime with Fergie and Friends', un canal de YouTube donde lee cuentos para niños.

El paso del tiempo y el hecho de que mantenga una distancia respecto a la vida institucional ha permitido que se suavice la percepción pública sobre su persona. Aquella royal que estaba envuelta en polémicas personales -muchos por culpa del príncipe Andrés- ha dado paso a una figura más madura que ha sabido aprovechar sus experiencias para construir una nueva imagen. Todo esto mientras el hermano de Carlos III sigue haciendo correr ríos de tinta por sus escándalos del pasado. Y aunque cuenta con su apoyo y así lo ha hecho público más de una vez, Ferguson ha encontrado su propio espacio desde el que proyectar su historia sin necesidad de un papel oficial.

placeholder Sarah Ferguson en una foto de archivo. (EFE)
Sarah Ferguson en una foto de archivo. (EFE)

Además, los últimos años, Sarah Ferguson también ha tenido que enfrentarse a retos personales. En 2023 anunció que había sido diagnosticada de cáncer de mama, del que posteriormente se recuperó tras someterse a una intervención quirúrgica. Ella misma habló del proceso en su pódcast y en varias entrevistas, subrayando la importancia de la detección precoz y de cuidar la salud mental durante la enfermedad. También, en 2024, dijo que tenía cáncer de piel. Aquella etapa, lejos de retirarla, reforzó su imagen de resiliencia y cercanía, dos rasgos que el público ha vuelto a reconocer en ella.

Su relación con la reina Isabel II siempre fue cordial. Y, como decíamos, su vínculo con las princesas Beatriz y Eugenia es constante. Ambas suelen mencionar la cercanía y apoyo de su progenitora, quien ha estado presente en todos los momentos de sus vidas. Así, Sarah Ferguson, alejada del protocolo pero con el respeto intacto, representa una versión distinta de la realeza británica: sin cargo institucional, pero con identidad propia. La royal ha demostrado que se puede seguir siendo relevante fuera de Palacio, construyendo un papel sólido a partir de la independencia y la coherencia personal.

Sarah Ferguson, duquesa de York, lleva casi cuatro décadas bajo la mirada pública. Desde que contrajo matrimonio con el príncipe Andrés, su figura ha ocupado un espacio propio dentro de la realeza británica. Así, se ha convertido en una royal espontánea, mediática y alejada del molde tradicional de Buckingham. Aquella boda, que fue seguida en todo el mundo, motivó que se convirtiera en uno de los rostros más populares de la monarquía. Además, su naturalidad y sentido del humor propiciaron que el público conectasen con ella. Aunque, eso sí, tal exposición fue tal que su vida privada se vio envuelta en polémicas que la situacion en el centro del huracán mediático.

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