La familia Borbón sufrió una de las tragedias más dolorosas de su historia, aquel Jueves Santo de 1956. Ese 29 de marzo, Juan Carlos manipulaba una pistola que se disparó accidentalmente, provocando la muerte de su hermano menor, Alfonso. Durante años, el suceso fue un tema prohibido, del que no se hablaba ni en la prensa ni en el Palacio de la Zarzuela. La muerte del pequeño se convirtió en un recuerdo silenciado, un fantasma que se prefería mantener oculto. No fue hasta 2016, en el documental francés ‘Yo, Juan Carlos I, Rey de España’, cuando el monarca rompió su silencio, limitándose a confesar que echaba mucho de menos a su hermano.
Con la publicación de sus memorias, el rey emérito ha decidido ahondar en aquella vieja herida, reconociendo que sigue siendo uno de los episodios que más lo marcaron. El capítulo, significativamente titulado ‘La tragedia’, refleja la profundidad de su dolor. “No me gustaba hablar de ello, y es la primera vez que lo hago”, confiesa, dando inicio a un relato íntimo sobre uno de los momentos más duros de su vida.
El Rey Juan Carlos cuando era un niño. (EFE)
Don Juan Carlos confiesa haber perdido “a un amigo, a un confidente”. Reconoce que la ausencia de su hermano dejó en él un vacío imposible de llenar. “Sin su muerte, mi vida habría sido menos sombría, menos infeliz”, admite con tristeza. Asegura que nunca logrará sobreponerse a aquella tragedia que marcó su juventud: “Su peso me acompañará para siempre”, concluye, reflejando el dolor persistente de una pérdida que aún lo persigue décadas después.
El infante Alfonso y su hermano, Juan Carlos. (GettyImages)
Asimismo, confirma que él mismo cubrió el cuerpo de su hermano con una bandera española. Tras la tragedia que marcó para siempre a la familia Borbón y fracturó su relación con su padre, Juan Carlos retomó su vida en España, reincorporándose a la Academia Militar de Zaragoza, donde continuaba su formación como heredero al trono. En cuanto al arma, también afirma haberla arrojado al mar, como relataron algunos periodistas de la época.
Un joven don Juan Carlos junto a su padre. (Getty)
El cuerpo de Alfonso fue sepultado en Estoril el 31 de marzo, en una ceremonia marcada por la más estricta intimidad. Sus restos descansaron allí hasta 1992, año en que fueron trasladados al Panteón de Infantes del Monasterio de El Escorial, donde reposan los miembros de la Familia Real. Durante décadas, aquel trágico episodio permaneció envuelto en silencio, sin ser tratado abiertamente. Hoy, sin embargo, el propio don Juan Carlos se ha atrevido a revivir lo que muchos consideran el episodio más doloroso y determinante de su vida.
La familia Borbón sufrió una de las tragedias más dolorosas de su historia, aquel Jueves Santo de 1956. Ese 29 de marzo, Juan Carlos manipulaba una pistola que se disparó accidentalmente, provocando la muerte de su hermano menor, Alfonso. Durante años, el suceso fue un tema prohibido, del que no se hablaba ni en la prensa ni en el Palacio de la Zarzuela. La muerte del pequeño se convirtió en un recuerdo silenciado, un fantasma que se prefería mantener oculto. No fue hasta 2016, en el documental francés ‘Yo, Juan Carlos I, Rey de España’, cuando el monarca rompió su silencio, limitándose a confesar que echaba mucho de menos a su hermano.