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Juan Carlos I reaparece relajado en Sanxenxo tras la publicación de sus memorias con el apoyo incondicional de María Zurita: las fotos
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SU REFUGIO ES EL MAR

Juan Carlos I reaparece relajado en Sanxenxo tras la publicación de sus memorias con el apoyo incondicional de María Zurita: las fotos

La sobrina del monarca se contagia del buen ánimo del emérito, que retoma su agenda social en Galicia mientras promociona su autobiografía con entrevistas en Francia

Foto: María Zurita y Juan Carlos I, en una regata en Sanxenxo. (Gtres)
María Zurita y Juan Carlos I, en una regata en Sanxenxo. (Gtres)

Sanxenxo ha vuelto a ser el escenario donde Juan Carlos I se siente él mismo. Este sábado, el rey emérito reapareció en el puerto deportivo de la localidad pontevedresa, unos días después de que sus memorias, 'Reconciliación', ya se hayan convertido en objeto de análisis en Francia —el país donde han visto la luz primero— y a menos de un mes de que se publiquen oficialmente en España, el próximo 3 de diciembre.

Y lo hizo acompañado no solo por el mar, sus amigos y la tripulación que le acompaña en cada temporada náutica, sino también por una de las personas que más ha estado discretamente a su lado en estos últimos años: María Zurita.

La prima del Felipe VI acudió al puerto con su hijo pequeño y fue fotografiada conversando con su tío. Las imágenes reflejan una escena de absoluta serenidad: ella se acerca, le muestra algo en su teléfono móvil, él sonríe y asiente, y seguidamente ambos interactúan con el pequeño.

placeholder El rey emérito y su sobrina, en el puerto de Sanxenxo. (Gtres)
El rey emérito y su sobrina, en el puerto de Sanxenxo. (Gtres)
placeholder Juan Carlos, durante la regata. (Gtres)
Juan Carlos, durante la regata. (Gtres)

El niño, divertido y ajeno al ruido mediático que vuelve a rodear al emérito por el lanzamiento de su autobiografía, se convirtió en el centro de muchas miradas mientras su madre y Juan Carlos hablaban sin prisas. Ese gesto familiar retrata una fotografía que contrasta con el tono gris, dolido y melancólico que destilan las páginas del propio libro.

El monarca se ha mostrado de muy buen humor durante la jornada. Ha saludado, ha conversado, ha permanecido largo rato de pie, aunque ha requerido la ayuda de miembros de la tripulación cuando tocó pasar al espigón y subir al velero que participa en la regata. Ese apoyo puntual ya se ha normalizado en sus apariciones porque la edad pesa, la movilidad no es la misma y él no pretende ocultarlo.

La imagen que se desprende de esta escena es la de un hombre de 87 años cuya salud tiene limitaciones lógicas, pero que sigue encontrando en el mar uno de los pocos lugares donde todavía se siente vivo, útil y reconocido. Las memorias, sin embargo, dibujan otro estado interno.

placeholder El emérito baja la escalera ayudado por su equipo. (Gtres)
El emérito baja la escalera ayudado por su equipo. (Gtres)
placeholder María Zurita juega con su hijo. (Gtres)
María Zurita juega con su hijo. (Gtres)

Que Juan Carlos vuelva a Galicia justo cuando salen sus memorias en Francia no es casual: él mismo reconoce en el libro que sus "viajes rápidos y discretos" provocan siempre "olas de murmuraciones", pero insiste en que se mantendrá "imperturbable, recluido en una vida confidencial" para no incomodar a la Corona ni a su hijo. En esa afirmación late la contradicción: el silencio en Abu Dabi convive con el ruido político, mediático y editorial que inevitablemente genera cada uno de sus movimientos.

A esta presencia en Sanxenxo se suma otro elemento inédito, que el emérito también ha concedido una entrevista a la televisión pública francesa. Se suma así a la promoción inevitable que acompaña cualquier libro de memorias, pero en su caso nadie puede ignorar el doble filo de cada frase. Hace unos días hablaba igualmente para 'Le Figaro Magazine'. Ahora lo hará en France 3, en una entrevista grabada en Abu Dabi que se emitirá dentro de unos días, coincidiendo además con el 50 aniversario de su proclamación como rey.

Hoy, sin embargo, nada de eso parecía pesar. Al contrario. En Sanxenxo había brisa limpia, conversación distendida, risas con su sobrina María Zurita y una mirada al mar que no era de nostalgia —esa, la ha reservado para el libro— sino de disfrute del presente. Allí, dentro del barco, ha seguido la regata sin prisas.

En ese plano, lejos del despacho, de los debates sobre el pasado y de las interpretaciones políticas que generará cada línea de 'Reconciliación'; el emérito se ha permitido ser de nuevo el hombre que siempre fue en Galicia. Un navegante más, con su gente de siempre y, esta vez, con la presencia muy significativa de una sobrina que nunca le ha soltado la mano.

Sanxenxo ha vuelto a ser el escenario donde Juan Carlos I se siente él mismo. Este sábado, el rey emérito reapareció en el puerto deportivo de la localidad pontevedresa, unos días después de que sus memorias, 'Reconciliación', ya se hayan convertido en objeto de análisis en Francia —el país donde han visto la luz primero— y a menos de un mes de que se publiquen oficialmente en España, el próximo 3 de diciembre.

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