Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón, Felipe para su abuelo Juan Carlos, Froilán para el resto del mundo, fue durante muchos años el verso suelto de la familia real española junto con su hermana Victoria Federica. Tras unos primeros años de juventud polémicos en España, su mudanza a Abu Dabi hace ya dos años parecen haberle servido para madurar, crecer y ser ese hombre cabal que cualquier padre habría querido desde siempre.
Alejado del foco mediático —todo lo que puede— desde que emigró, es su abuelo, el rey Emérito, el que ahora habla de él como nunca antes lo había hecho nadie. Lo encontramos en sus tan sonadas memorias, todavía no publicadas en España, sí en Francia, con las que el Emérito quiere volver a ser una figura respetable y respetada, no como hombre, sino como rey, después de sus últimos años marcados por polémicas, con y sin la corona puesta, públicas, mediáticas y judiciales.
El rey Juan Carlos junto a Froilán. (Gtres)
Según el rey Juan Carlos en uno de los capítulos de sus memorias —’Mi cotidianidad en la isla de Nurai’— al que Vanitatis ha tenido acceso, Froilán fue durante muchos años un joven a quien “el divorcio de sus padres y cierta falta de autoridad parental lo llevaron a una vida desordenada”. “Alimentaba la crónica de sucesos por su comportamiento poco ejemplar: iba de fiesta en fiesta, de discoteca en discoteca, se veía envuelto en peleas y malas compañías. Estaba abandonado a su suerte. ¡Qué desperdicio! Me entristecía mucho”, recuerda.
Juan Carlos “sufría al verlo hundirse en una crisis por la que pasan muchos adolescentes”, pero la suya era “blanco fácil para los aficionados a los chismes” y “vivía acosado por los paparazis que documentaban su deriva”. Una actitud —hace público ahora el vividor de las memorias— que fue reprendida por el ya rey Felipe VI allá por el 2022, clímax de su desordenada vida de joven adulto.
Froilán en Madrid tras estar con su abuelo en Sanxenxo. (Gtres)
Fue él, su abuelo, quien le propuso el cambio de vida, dejar España e irse con él a Abu Dabi. “En apenas un mes se transformó”. Ahora que la prensa lo conoce menos de lo que le conocía, lo describe como alguien “discreto, tranquilo, deportista, familiar y dedicado al cuidado de su abuelo”. Froilán “solo necesitaba que se le diera una oportunidad”. Juan Carlos se la dio y se ha convertido ahora en “uno de mis mayores orgullos”.
Según las palabras de Juan Carlos escritas por Laurence Debay, el haberse hecho cargo de Froilán llevándose a la otra punta del mundo con él hizo que le quitase “una preocupación a Felipe y a la Corona”, y no duda en marcarse un tanto respecto al bienestar de la familia desde entonces: “He ayudado a la familia”.
Un apoyo que, aunque ahora no viven ya bajo el mismo techo, se siguen mostrando mutuamente, sin importar cuándo ni dónde. Muestra de ello ha sido la sorprendente reaparición en España del también nieto de la reina Sofía, que viajó de Abu Dabi hasta Sanxenxo para estar junto al rey Juan Carlos en su última participación en las regatas que coincidían con la publicación de sus memorias en Francia. No fue el único, también coincidió allí con Alfonso y María Zurita, sobrinos del Emérito.
Froilán lo hacía, en cambio, sin levantar sospechas de su presencia. De hecho, no se supo de su visita hasta que un reportero de ‘El tiempo justo’ sacó a la luz que había coincidido con él viajando de Vigo a Madrid tras el fin de semana en Sanxenxo. Fue gracias a este juego del destino -favorable para uno, seguramente no tanto para el otro- que se pudieron escuchar las primeras palabras de Froilán sobre las memorias de su abuelo: “Los elogios de un abuelo siempre son bonitos”, reconocía por su gran presencia entre las letras de la vida de abuelo. Insistiendo también en el apoyo que son el uno para el otro: “Siempre nos apoyamos en todo”.
Horas más tarde, descubierta su visita a España, Froilán volvía a ser captada por la prensa por las calles de la capital en compañía de dos amigos. Primero, muy divertido, charlando y riendo en plena calle, ajeno a la presencia de la prensa. Luego, cuando los reporteros consiguieron acercarse a él, esta vez fue mucho más parco en palabras, únicamente deseándoles un buen día, pero sin responder a ninguna de sus cuestiones.
Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón, Felipe para su abuelo Juan Carlos, Froilán para el resto del mundo, fue durante muchos años el verso suelto de la familia real española junto con su hermana Victoria Federica. Tras unos primeros años de juventud polémicos en España, su mudanza a Abu Dabi hace ya dos años parecen haberle servido para madurar, crecer y ser ese hombre cabal que cualquier padre habría querido desde siempre.