Felipe VI y Letizia aterrizaban ya en el Aeropuerto Internacional de Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, el pasado lunes 10 de noviembre, dando así comienzo a su primer viaje de Estado a China desde que son reyes. En medio de todo esto y con la noche ya caída en el gigante asiático, al otro lado del mundo, en Nueva York, donde el miércoles 12 de noviembre estaba todavía por ocurrir, reaparecía doña Sofía.
Con las polémicas memorias de Juan Carlos I todavía resonando -un eco que está por volver en cuestión de semanas-, la reina Emérita cumplía tal y como estaba previsto con su agenda oficial. En este viaje a la Gran Manzana está enmarcado dentro de la iniciativa ‘America & Spain 250’ del Queen Sofía Spanish Institute, conmemoración de los 250 años de la independencia, apoyada también por la Fundación Reina Sofía que ella misma preside.
Su Majestad la Reina Doña Sofía junto a la cónsul general de España en Nueva York, Marta de Blas. (Queen Sofía Spanish Institute)
A primera hora del día estaba previsto que doña Sofía inaugurara una placa conmemorativa dedicada a Diego de Gardoqui, primer embajador de España en Estados Unidos y figura clave en el apoyo español a la independencia norteamericana. El lugar de su colocación, St. Peter’s Church, la parroquia católica más antigua de Nueva York, tiene un especial simbolismo: Diego de Gardoqui colocó la primera piedra el 4 de noviembre de 1785, hace ahora 240 años.
Además, este 12 de noviembre coincide también con el aniversario del nacimiento y fallecimiento del diplomático español, lo que hace de estos actos algo todavía mucho más especial. Nació un 12 de noviembre de 1735 en Bilbao y falleció otro 12 de noviembre de 1798 en Turín.
Fotografía de grupo de Doña Sofía con los figurantes momentos antes de desvelar la placa en honor a Diego de Gardoqui, primer embajador de España en Estados Unidos. (Queen Sofía Spanish Institute)
Y eso no es todo. Tras los actos en la iglesia de St. Peter, la reina Sofía también acudía al acto conmemorativo en el Instituto Cervantes de Nueva York, en el que se recordaría y pondría en relevo el importante papel de Diego de Gardoqui en la fundación de Estados Unidos durante la guerra de Independencia.
Doña Sofía ha estado acompañada por la cónsul general de España en Nueva York, Marta de Blas; la presidenta de la Fundación Queen Sofía Spanish Institute, Pilar Lladó; y miembros del Patronato del Queen Sofía Spanish Institute.
La reina Sofía en Nueva York. (Gtres)
Para este día tan especial en Nueva York, la reina Sofía escogió un total look azul cerúleo del diseñador Alejandro de Miguel, también cargado de simbolismo, porque parecía esconder también un guiño a los reyes Felipe y Letizia y su viaje de Estado a China. Una demostración de unión a 11.000 kilómetros de distancia.
El detalle de las flores en la americana del traje de Alejandro de Miguel. (Gtres)
Esta vez, en Nueva York, repitió la fórmula con el de la boda del alcalde de Madrid. Combinó el traje con una blusa de cuello redondo en el mismo azul cerúleo que la americana y el pantalón de corte recto.
Aunque sin duda el detalle más significativo son las flores bordadas en el lado izquierdo de la americana, sobre la solapa con muestra y el hombro marcado con hombrera. Se trata de unas flores que recuerdan a las de los cerezos, que aunque se asocia más con la cultura japonesa, también tiene su propio simbolismo en la China: se asocia con la feminidad y la belleza femenina.
Felipe VI y Letizia aterrizaban ya en el Aeropuerto Internacional de Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, el pasado lunes 10 de noviembre, dando así comienzo a su primer viaje de Estado a China desde que son reyes. En medio de todo esto y con la noche ya caída en el gigante asiático, al otro lado del mundo, en Nueva York, donde el miércoles 12 de noviembre estaba todavía por ocurrir, reaparecía doña Sofía.