Unos pendientes de Wallis Simpson, el amor prohibido del rey Eduardo VIII de Inglaterra, vendidos en subasta por ocho veces más de su valor
El rey Eduardo VIII abdicó por ella, cambiando así el destino de la Corona británica. Cuarenta años después de su muerte, siguen saliendo a la luz algunas de sus más valiosas pertenencias
Seguro que los que han visto 'The Crown' se acuerdan de esa primera escena, con la reina Mary de Teck intentando convencer a su hijo, el rey Eduardo VIII para que no abdicara. Lo hacía -oficialmente- por el amor prohibido de Wallis Simpson, la mujer por la que cambió la historia de la monarquía británica. Una figura que hoy sigue suscitando interés. El último ejemplo la subasta de unos pendientes de turquesas, que se han vendido por ocho veces más de su valor.
La venta estaba anunciada en la sede suiza de Sotheby's junto con otras muchas joyas de procedencia noble y royal. Cada semana salen a la venta en diferentes casas piezas con cierto valor histórico y cuyos antiguos propietarios han podido protagonizar algún que otro titular. Y en el caso de Wallis Simpson, fueron muchos, especialmente por provocar la abdicación por la que la Corona terminó en manos de Isabel II, aunque no era la heredera natural de la misma al nacer.
Y justo este grupo de joyas incluía un par de pendientes que pertenecieron a la socialité norteamericana, divorciada dos veces y que se convirtió en la esposa del entonces rey. Estamos hablando de unos pendientes creados con conchas de Nerita con motas blancas y grises que están coronados por dos turquesas de talla cabujón engastadas en una pequeña espiral de oro.
Las piezas habían salido a la venta este mismo miércoles y no tardaban en recibir numerosas ofertas. El precio de salida era 4.800 francos suizos, unos 5.200 euros, y se estimaba que podía alcanzar casi el doble. Pero las expectativas de la casa de subastas han sido superadas por mucho, ya que finalmente se han vendido por más de 39.000 francos, es decir, unos 42.000 euros, casi ocho veces más de lo que se estimaba como precio mínimo.
Eso sí, como siempre en estos casos, no se sabe quién ha sido el misterioso comprador que se ha quedado con estos pendientes, como tampoco se supo quién los adquirió la vez anterior que salieron a subasta, también en la casa Sotheby's en 1987, unos meses después de la muerte de la duquesa de Windsor.
Las piezas forman parte de la extensa colección de joyas que Wallis Simpson reunió, no solo durante su matrimonio con el exrey Eduardo VIII, sino también antes, con sus dos primeros maridos. Pero casada con el tío de Isabel II, adquirió diseños de gran relevancia, como las primeras joyas de pantera tridimensionales de Cartier, el broche de flamenco de la misma firma y un broche de engaste misterioso de Van Cleef & Arpels, diseñado como dos plumas.
Simpson poseía varios pares de pendientes de este estilo, formados por conchas marinas y piedras preciosa. Se calcula que estos fueron adquiridos a mediados de la década de los 60. De hecho, la única foto que hemos podido encontrar en la que luce estas piezas, es de la misma época.
De hecho, la subasta de sus joyas en 1987 que mencionábamos sigue siendo un hito en la historia de las subastas, causando sensación tanto por su procedencia como por el atractivo de las piezas antiguas firmadas. La colección que la pareja reunió a lo largo de sus casi cuarenta años de relación incluía algunos de los diseños de joyería más icónicos jamás creados, así como gemas excepcionales.
Esta colección reveló también el alto estilo de vida del duque y la duquesa de Windsor durante sus años en París. Aun lejos, el matrimonio era miembro destacado de la alta sociedad y al que caracterizó su elegancia y sofisticación. El acuerdo económico al que llegó Eduardo VIII con su hermano para que pudiera vivir de la fortuna amasada como príncipe de Gales, algo que se sigue repitiendo con cada portador del título, les permitió este tipo de lujos que nunca escondieron.
Seguro que los que han visto 'The Crown' se acuerdan de esa primera escena, con la reina Mary de Teck intentando convencer a su hijo, el rey Eduardo VIII para que no abdicara. Lo hacía -oficialmente- por el amor prohibido de Wallis Simpson, la mujer por la que cambió la historia de la monarquía británica. Una figura que hoy sigue suscitando interés. El último ejemplo la subasta de unos pendientes de turquesas, que se han vendido por ocho veces más de su valor.