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Doña Sofía cede el testigo a la infanta Elena en la inauguración del Rastrillo de Nuevo Futuro
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SOLIDARIDAD

Doña Sofía cede el testigo a la infanta Elena en la inauguración del Rastrillo de Nuevo Futuro

La reina está en Nueva York por compromisos institucionales y su hija ha asumido la inauguración de una cita solidaria a la que la emérita no ha faltado en más de 50 años

Foto: El alcalde de Madrid, la infanta Elena, Simoneta Gómez-Acebo y Pina Sánchez. (Gtres)
El alcalde de Madrid, la infanta Elena, Simoneta Gómez-Acebo y Pina Sánchez. (Gtres)

Doña Sofía mantiene una fecha clave en su agenda desde hace más de cincuenta años. Desde que en 1968 Carmen Herrero Garralda y la infanta Pilar crearon el Rastrillo Navideño de Nuevo Futuro, nunca ha faltado a esta cita solidaria. Hubo dos años en los que la reina Letizia, entonces novia del príncipe y después ya como consorte del rey Felipe, la acompañó, y otro en el que don Juan Carlos se presentó sin avisar ante el asombro de las propias organizadoras. En aquella edición ni tan siquiera su hermana, la duquesa de Badajoz, estaba al tanto de la inesperada visita. “Hasta a mí me sorprendió. Yo estaba encantada, como loca”. El monarca jubilado participaba regalando prendas como chaquetas, jerséis, corbatas y ropa deportiva, que desaparecían en el transcurso de la mañana. Se convirtió en costumbre y, en broma, se decía: “Que llega el armario del Rey de oferta”.

La propia infanta Pilar me comentaba en una de las convocatorias que llegó a pedirle que donara más vestuario. “Lo que más se lleva la gente son las corbatas. Se venden como rosquillas. Tiene miles y además muy bonitas, porque mi hermano tiene mucho gusto y además es muy presumido”. La presencia de doña Pilar era fundamental en la almoneda solidaria. Llegó a dar la última rueda de prensa ya con el cáncer avanzado y sin hacer caso al consejo de sus colaboradoras. “Yo tengo que estar aquí y voy a estar mientras el cuerpo aguante”. Dos meses después falleció. Y ahora es su hija, Simoneta Gómez-Acebo, quien representa a la parte Borbón.

placeholder La infanta Elena y Simoneta Gómez-Acebo. (Gtres)
La infanta Elena y Simoneta Gómez-Acebo. (Gtres)

Volviendo a esta edición, para doña Sofía el mercadillo de Nuevo Futuro era también una manera de hacer compras menores. Se paseaba por la mayoría de los puestos y adquiría belenes, bisutería, galletas, calendarios de Adviento y cualquier objeto que le llamara la atención. Después se quedaba a comer con la presidenta, Pina Sánchez Errázuriz, y otros colaboradores. El año pasado hizo el “paseíllo” con el alcalde Martínez-Almeida, que aún no había sido padre, y ambos se detuvieron en el puesto de la suegra, Beatriz Moreno Borbón. Una manera de apoyar a la familia.

Este año doña Sofía no ha podido acudir a la inauguración. Se encuentra en Nueva York para asistir a varios actos relacionados con el Instituto España Reina Sofía. Uno de ellos es la inauguración de una placa conmemorativa dedicada a Diego de Gardoqui, primer embajador español en Estados Unidos. Al diplomático se le considera una figura importante en el apoyo de España a la independencia del país estadounidense. Sí se prevé que, una vez que regrese, pueda acudir al Rastrillo, que estará abierto hasta el domingo 16 de noviembre en la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles.

placeholder La infanta Elena, en la inauguración del rastrillo de Nuevo Futuro. (Gtres)
La infanta Elena, en la inauguración del rastrillo de Nuevo Futuro. (Gtres)

La reina Sofía ha delegado y ha cedido el protagonismo a su hija, la infanta Elena. Estuvo acompañada del alcalde Martínez-Almeida, de la presidenta de Nuevo Futuro y de Simoneta Gómez-Acebo, su prima. Recorrieron varios de los puestos. En conversación el día anterior, la infanta contaba la fortaleza de su madre: “Es incombustible. Ya me gustaría llegar a su edad con su actividad. Nos gana a todos. Va a sentir no estar en el Rastrillo, pero me ha pasado su ‘bastón de mando’”. La infanta explicó que su tía, la princesa Irene, “está delicada. Es triste”. Y reconoció que no ha leído las memorias de su padre: “No lo he hecho”, y ahí zanjó el polémico tema. Respecto a su hija Victoria, está muy contenta con su evolución y con cómo, poco a poco, está más suelta con la prensa. “No es fácil. Hay que acostumbrarse”.

Por los hogares de Nuevo Futuro han pasado, en estos cincuenta y cinco años, más de quince mil niños a los que se les ha ofrecido un porvenir. Más de 240 hogares y pisos de emancipación. Pina Sánchez Errázuriz, presidenta de la ONG, me explicaba: “Todos los niños han estudiado y han tenido un ambiente estructurado, y lo más bonito es que ahora, que son hombretones y mujeres con una vida feliz, se guardan sus vacaciones para ayudar a que esto funcione”. Es la principal fuente de ingresos y, de ahí que, año tras año, se convierta en una convocatoria festiva con alternativas para todas las economías, gustos y edades.

Doña Sofía mantiene una fecha clave en su agenda desde hace más de cincuenta años. Desde que en 1968 Carmen Herrero Garralda y la infanta Pilar crearon el Rastrillo Navideño de Nuevo Futuro, nunca ha faltado a esta cita solidaria. Hubo dos años en los que la reina Letizia, entonces novia del príncipe y después ya como consorte del rey Felipe, la acompañó, y otro en el que don Juan Carlos se presentó sin avisar ante el asombro de las propias organizadoras. En aquella edición ni tan siquiera su hermana, la duquesa de Badajoz, estaba al tanto de la inesperada visita. “Hasta a mí me sorprendió. Yo estaba encantada, como loca”. El monarca jubilado participaba regalando prendas como chaquetas, jerséis, corbatas y ropa deportiva, que desaparecían en el transcurso de la mañana. Se convirtió en costumbre y, en broma, se decía: “Que llega el armario del Rey de oferta”.

José Luis Martínez-Almeida Infanta Elena