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Guillermo, Federico y Haakon: los príncipes que están redefiniendo la masculinidad en la realeza
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NUEVA ERA

Guillermo, Federico y Haakon: los príncipes que están redefiniendo la masculinidad en la realeza

Los royals están mostrando una faceta mucho más cercana y cotidiana, dejando atrás la figura distante para conectar desde gestos simples y auténticos

Foto: El príncipe Guillermo, en una imagen de archivo. (Getty Images)
El príncipe Guillermo, en una imagen de archivo. (Getty Images)

La imagen de la masculinidad en la realeza europea ya no es la misma. El príncipe inmutable y casi distante que marcó generaciones ha quedado atrás. En la actualidad, los herederos -o ya monarcas, como Dinamarca- se muestran más cercanos, más emocionales y, sobre todo, reales. Y hay tres nombres que concentran este cambio: Guillermo de Gales, Federico de Dinamarca y Haakon de Noruega. Cada uno, desde su contexto y situación personal, está desmontando la idea de que un royal debe ocultarse detrás de la perfección. Ellos encarnan una masculinidad distinta que se caracteriza por estar más conectada con la calle y con el ritmo emocional actual.

En el caso del príncipe de Gales, el giro no puede ser más evidente. En sus últimas apariciones públicas, ha hablado de su vida familiar con una sinceridad que antaño resultaba impensable en los Windsor. Durante su visita a Brasil, describió una rutina como padre con una lista poco royal. O al menos antes no se hacía público: quedadas de los niños con amigos, días de deporte, partidos y hasta ejercer de "taxista" para sus hijos. También contó que es algo que reparte con Kate Middleton. Aunque lo más significativo llegó cuando reconoció que han optado por hablar con sus vástagos incluso en los momentos difíciles porque "ocultar cosas no funciona".

placeholder Kate y Guillermo junto a sus dos de sus hijos, los príncipes George y Charlotte. (Kensington Palace)
Kate y Guillermo junto a sus dos de sus hijos, los príncipes George y Charlotte. (Kensington Palace)

En Dinamarca, durante años, Federico construyó esa imagen. Incluso mucho antes de que ascendiera al trono. Su manera de ser ya apuntaba a un modelo distinto: un heredero que impulsó la carrera Royal Run para promover un estilo de vida activo y que se deja ver corriendo junto a sus hijos y miles de ciudadanos, no solo saludando desde el palco. Además, siempre se ha presentado como un hombre de familia, apasionado del deporte, que se emociona y que no teme rebajar el tono cuando la situación lo permite. Ahora, como Federico X, esa trayectoria explica por qué se le percibe como un monarca moderno sin dejar de ser institucional.

placeholder Federico X de Dinamarca en la Royal Run 2025. (EFE)
Federico X de Dinamarca en la Royal Run 2025. (EFE)

Por su parte, Haakon de Noruega también se ha movido siempre en esa línea. Su estilo de comunicación es abierto y sencillo. Incluso casi íntimo para tratarse de un heredero al otoño. En una entrevista, llegó a resumir su visión con una declaración de lo más reveladora: que él y la princesa Mette-Marit son "personas normales y vulnerables". Es más, en alguna ocasión, ha llegado a hablar de las preocupaciones que comparten como padres y de los días complicados en los que toca “respirar hondo” y seguir adelante. Algo que subraya que su familia no está al margen de los problemas que afectan a cualquier otra. Prueba de ello es Marius Borg.

placeholder Haakon y Mette-Marit y sus dos hijos en común en el día nacional de Noruega. (Gtres)
Haakon y Mette-Marit y sus dos hijos en común en el día nacional de Noruega. (Gtres)

Los tres comparten algo fundamental: han decidido mostrarse como personas como cualquier otra -respetando las diferencias-. Y eso hace que sus conciudadanos empaticen con ellos. Al final, son padres que llevan -o al menos organizan- las entradas y salidas de colegio, parejas que reconocen que en casa hay conversaciones difíciles y figuras públicas que no tienen ningún problema en admitir que, en ocasiones, tienen cansancio o dudas. De ahí a que en un ecosistema donde durante décadas la norma era ocultar cualquier atisbo de vulnerabilidad, ese pequeño gesto se haya convertido en un acto casi revolucionario.

Esto, a su vez, nos indica que estamos asistiendo a un cambio generacional que redefine qué significa ser príncipe -o monarca- en el siglo XXI. Ya no se trata sólo de representar al país desde el protocolo. También desde la empatía. Y quizá, ahí está la clave: no son royals de mármol, son hombres que, en la medida que pueden, se dejan ver tal cual son, con sus rutinas, sus contradicciones y sus miedos. Una masculinidad nueva dentro de instituciones antiguas. En sí, una masculinidad que, en lugar de imponerse desde arriba, busca conectar con quien está al otro lado de la pantalla o de la valla.

La imagen de la masculinidad en la realeza europea ya no es la misma. El príncipe inmutable y casi distante que marcó generaciones ha quedado atrás. En la actualidad, los herederos -o ya monarcas, como Dinamarca- se muestran más cercanos, más emocionales y, sobre todo, reales. Y hay tres nombres que concentran este cambio: Guillermo de Gales, Federico de Dinamarca y Haakon de Noruega. Cada uno, desde su contexto y situación personal, está desmontando la idea de que un royal debe ocultarse detrás de la perfección. Ellos encarnan una masculinidad distinta que se caracteriza por estar más conectada con la calle y con el ritmo emocional actual.

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