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La lección de estilo de Zara Tindall en el hipódromo de Cheltenham: look invernal impoluto, elegancia discreta y el tocado tipo boina como protagonista
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La lección de estilo de Zara Tindall en el hipódromo de Cheltenham: look invernal impoluto, elegancia discreta y el tocado tipo boina como protagonista

La hija de la princesa Ana dejó claro por qué sus elecciones suelen destacar en este tipo de citas, combinando comodidad y precisión en cada detalle

Foto: Zara Tindall en el hipódromo. (Gtres)
Zara Tindall en el hipódromo. (Gtres)

Este sábado, Zara Tindall hizo una aparición impecable en el hipódromo de Cheltenham, uno de los escenarios más habituales y donde luce sus mejores looks invernales. Y esta ocasión no ha sido para menos. La hija de la princesa Ana, con su estilo británico depurado, volvió a demostrar por qué es una de las royals que mejor domina el arte de vestir para eventos al aire libre sin renunciar a la sofisticación. De ahí a que su presencia, serena y cercana, encajase a la perfección con el ambiente del recinto. Además, se la vio especialmente relajada y disfrutando de la jornada, muy pendiente de la competición y de saludar a los asistentes.

La royal británica apostó por un estilismo invernal impoluto, marcado por un abrigo azul petróleo de corte clásico, con doble botonadura y silueta estructurada. Además, esta prenda, que resaltó por ser favorecedora y elegante, aportaba esa sobriedad británica tan característica en sus apariciones públicas. Debajo, la hija de la princesa Ana portó un jersey de cuello vuelto en gris oscuro, creando un contraste discreto pero muy efectivo que suma profundidad al conjunto. Cabe apuntar que el largo del abrigo, ligeramente por debajo de la rodilla, se alía a la perfección con el aire formal de la cita deportiva.

placeholder Zara Tindall. (Gtres)
Zara Tindall. (Gtres)

La sobrina de Carlos III de Inglaterra completó el look con unas botas altas de ante negro, guantes del mismo tono y un bolso con cadena dorada que añade un toque femenino sin restar un ápice de coherencia cromática. Aunque, eso sí, el elemento estrella del conjunto fue el tocado tipo boina en azul a juego con el abrigo. Además, estaba colocada de manera impecable sobre el lateral de la cabeza y consiguió, con esta, aportar esa nota ceremonial propia de las citas en el hipódromo. Este detalle también confirmó la habilidad de Tindal para elevar cualquier estilismo con la elección del accesorio preciso.

En lo que concierne al beauty, Zara Tindall abogó por un look natural y pulido. La royal llevó el cabello recogido en un moño bajo. El maquillaje se centró en realzar la mirada con un suave ahumado en tonos tierra, pestañas marcadas y cejas definidas. Además, el rostro, luminoso y fresco, lo completó con un labial nude que mantenía la naturalidad del conjunto. Al final, consiguió un acabado limpio y sin excesos al que nos tiene acostumbrados en este tipo de jornadas en las que prima la elegancia discreta y la comodidad sin renunciar a un toque de distinción.

placeholder Zara Tindall en la cita deportiva. (Gtres)
Zara Tindall en la cita deportiva. (Gtres)

La aparición de Zara Tindall, como decíamos, volvió a demostrar la razón por la que sus atuendos en Cheltenham se hayan convertido en una referencia para entender el equilibrio entre tradición y actualidad dentro de la realeza británica. La royal consigue que cada presencia en el hipódromo hable de coherencia y criterio, sin necesidad de recurrir a artificios ni a grandes despliegues. Y es que su forma vestir, pensada pero nunca impostada, encaja con una naturalidad absoluta en este entorno ecuestre que forma parte de su vida desde niña.

Este sábado, Zara Tindall hizo una aparición impecable en el hipódromo de Cheltenham, uno de los escenarios más habituales y donde luce sus mejores looks invernales. Y esta ocasión no ha sido para menos. La hija de la princesa Ana, con su estilo británico depurado, volvió a demostrar por qué es una de las royals que mejor domina el arte de vestir para eventos al aire libre sin renunciar a la sofisticación. De ahí a que su presencia, serena y cercana, encajase a la perfección con el ambiente del recinto. Además, se la vio especialmente relajada y disfrutando de la jornada, muy pendiente de la competición y de saludar a los asistentes.

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