De la 'norma' no escrita que se saltaron Felipe VI y Leonor al look de Victoria Federica: los detalles desapercibidos del almuerzo de los Borbón
La comida se convirtió en una suerte de tregua pactada que ha dejado escenas reveladoras y gestos que hablan más de lo que muestran como el papel protector de la familia con doña Sofía
El rey Felipe y la reina Letizia a su llegada al Palacio de El Pardo. (Europa Press)
El almuerzo familiar que los Borbón celebraron en el Palacio de El Pardo funcionó como una radiografía emocional del momento que atraviesa la familia real. No era una reunión más: llegaba apenas 24 horas después de la solemne entrega del Toisón de Oro a la reina Sofía en el Palacio Real, en la que no estuvieron las infantas Elena y Cristina, y en pleno ruido provocado por 'Reconciliación', las memorias del Rey Juan Carlos publicadas en Francia.
Con ese telón de fondo, y con el emérito decidido a exhibir una imagen de unidad, la comida se convirtió en una suerte de tregua pactada que ha dejado escenas reveladoras, gestos que hablan más de lo que muestran y detalles que, a simple vista, podrían haber pasado desapercibidos.
La ‘norma’ no escrita
Uno de esos detalles está en los desplazamientos. Entre las recomendaciones de protocolo que tradicionalmente siguen las casas reales europeas —aunque no sean reglas formales— está la conveniencia de que el monarca y su heredero no viajen juntos por motivos de seguridad. Es una de esas normas tácitas que buscan preservar la continuidad de la Corona ante cualquier eventualidad. Don Juan Carlos solía cumplirla a rajatabla: él llegaba en un coche y su hijo, en otro.
Los reyes y sus hijas, a su llegada a El Pardo. (Gtres)
Felipe VI y la princesa Leonor, sin embargo, han vuelto a hacer caso omiso de esta directriz. Han aparecido en El Pardo en el mismo vehículo, conducido por el propio Rey, como ya han hecho en ocasiones familiares o más informales. Este tipo de gestos, que pueden interpretarse como un guiño de naturalidad o de cotidianeidad, contrastan con la rigidez que mantienen en los actos oficiales, donde sí suelen respetar la norma de viajar por separado.
Curiosamente, a la salida sí se ha visto al monarca en solitario dentro del coche, un cambio que devuelve cierta ortodoxia al protocolo del día.
La complicidad entre los nietos de los reyes eméritos
Juan Urdangarin, Victoria Federica con Juan, Irene, Pablo y Miguel Urdangarin, a su llegada al Palacio El Pardo. (Europa Press)
Si el almuerzo tenía un propósito de cohesión familiar, los nietos de don Juan Carlos y doña Sofía fueron quienes mejor representaron esa idea desde la llegada. Lo hicieron descendiendo de los coches, prácticamente en bloque, y mostrando una complicidad evidente. Se esperaron unos a otros para entrar juntos, sin prisas y sin forzar su genuina conexión.
El vestido de Victoria Federica, una apuesta personal
Victoria Federica, junto al resto de la familia Borbón. (Gtres)
Entre ellos destacó Victoria Federica, que una vez más dejó clara su inclinación por los looks con carácter. Eligió un vestido magenta estampado con lunares, de largo midi y movimiento ligero, combinado con una chaqueta corta de terciopelo azul profundo. Es una mezcla atrevida, muy representativa de su estilo: colores intensos, guiños boho y un punto de sofisticación que se aleja del clasicismo que a veces se espera en un entorno como El Pardo.
Doña Letizia, la infanta Sofía e Irene Urdangarin: sus beauty looks
También se dejó ver Irene Urdangarin, aunque en su caso los detalles visibles fueron pocos: únicamente la chaqueta y falda roja que asomaba entre los movimientos. Con esa mínima pista sí se puede descifrar parte de su beauty look: melena suelta, maquillaje discreto y un aire muy juvenil que encaja con su estilo habitual.
La reina Letizia, por su parte, optó por su característico look de elegancia pulida y natural. El maquillaje se enfocó en una piel luminosa que permite que la mirada se centre en los ojos, realzados mediante un fino delineado negro y pestañas definidas, complementado por unas cejas perfectamente enmarcadas. En los labios, eligió un tono rosa palo o nude satinado. En cuanto al peinado, su melena midi suelta y castaña con volumen natural y ligeras ondas en las puntas, un estilo atemporal.
El maquillaje de la infanta Sofía, al detalle. (Europa Press)
La Infanta Sofía lució, como su prima, un estilo más fresco y juvenil. Su base de maquillaje es mínima, dando protagonismo a sus labios con un labial vibrante color rojo cereza o borgoña de acabado cremoso. El cabello lo llevó liso y suelto, con su abundante melena castaña cayendo con volumen natural.
El papel protector con la reina emérita
La reina Sofía y sus nietas, a la salida del almuerzo. (Gtres)
Doña Sofía llegó acompañada de su hija Cristina, ocupando el asiento trasero como gesto de apoyo y cercanía. La salida del palacio, sin embargo, dejó una imagen especialmente significativa: fueron sus nietas, Irene Urdangarin y Victoria Federica, quienes asumieron ese rol protector. Una de ellas se situó en el asiento del copiloto y la otra, detrás, junto a su abuela. Son pequeñas escenas familiares que, en un contexto tan cargado, adquieren una lectura emocional mayor.
La presencia discreta de Simoneta Gómez-Acebo, Marie-Chantal o Ana de Orleans
Junto al núcleo más mediático también acudieron familiares que, por discreción o distancia, suelen pasar más inadvertidos. Entre ellos, Pablo de Grecia y Marie-Chantal, que llegaron acompañados por Ana María de Grecia; Kubrat de Bulgaria; y Simoneta Gómez-Acebo, habitual en los entornos del emérito, especialmente en sus escapadas a Sanxenxo.
Ana de Orleans y Pedro de Borbón-Dos Sicilias y Orleans. (Europa Press)
Teresa de Borbón-Dos Sicilias y Borbón-Parma. (Europa Press)
También se pudo ver a Ana de Orleans y Teresa de Borbón-Dos Sicilias y Borbón-Parma, ataviadas con grandes abrigos de pelo. La primera de ellas junto a Pedro de Borbón-Dos Sicilias y Orleans. Su presencia reforzó esa idea de reunión completa que el Rey Juan Carlos había solicitado expresamente: quería a todos, y así fue.
Una reunión familiar pensada para ser vista sin ser observada, pues no se han publicado fotos del interior. Un encuentro lleno de pequeños gestos que hablan del equilibrio delicado en el que los Borbón se mueven en este final de año cargado de aniversarios, simbolismos y conversaciones internas que aún no han terminado de asentarse.
El almuerzo familiar que los Borbón celebraron en el Palacio de El Pardo funcionó como una radiografía emocional del momento que atraviesa la familia real. No era una reunión más: llegaba apenas 24 horas después de la solemne entrega del Toisón de Oro a la reina Sofía en el Palacio Real, en la que no estuvieron las infantas Elena y Cristina, y en pleno ruido provocado por 'Reconciliación', las memorias del Rey Juan Carlos publicadas en Francia.