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Las claves de la entrevista francesa a Juan Carlos I: sin corbata, el día 5, en un salón de su casa
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Las claves de la entrevista francesa a Juan Carlos I: sin corbata, el día 5, en un salón de su casa

El padre de Felipe VI da un paso atrás en sus declaraciones ante el periodista francés. La grabación se produjo cuando sus memorias ya se habían publicado y se conocía la reacción.

Foto: Momento de la entrevista de Juan Carlos I en France 3. (France 3)
Momento de la entrevista de Juan Carlos I en France 3. (France 3)

Juan Carlos I aparece ante las cámaras con una imagen curiosa: sin corbata, con mocasines de ante, pantalón y calcetines claros, y americana azul relajada, sentado en uno de los salones de su casa en la isla de Nurai, en Abu Dabi. El cuerpo ligeramente inclinado hacia delante, las manos entrelazadas y un gesto sereno que parece cuidadosamente trabajado. Incluso su forma de expresarse resulta reveladora.

Habla un francés que suena perfecto para los oídos no francohablantes, fluido, con cierta musicalidad aunque habla como camina, con alguna dificultad. Se para de vez en cuando, con un discurso que la edad entorpece. Pese a todo, las palabras son directas y la mente se muestra clara como siempre. Así, se refuerza la intención de calma, de cercanía y de control. El rey expatriado dice que habla “a corazón abierto”. Veamos.

placeholder El rey Juan Carlos en la entrevista. (France 3)
El rey Juan Carlos en la entrevista. (France 3)

Porque antes incluso de entrar en cuestiones políticas o familiares, rebaja uno de los ejes que más polémica habían generado en sus memorias y en sus entrevistas previas. Su deseo de volver a España pierde urgencia. Ya no hay prisa, ni insistencia, ni tono reivindicativo. Al contrario, deja claro que en Abu Dabi se encuentra bien y que no tiene ninguna necesidad inmediata de regresar. Una forma sutil pero clara de desactivar uno de los puntos más sensibles del debate público.

Y lo decimos porque nada en esta escena es casual. Ni la vestimenta. Ni el tono. Ni el lugar escogido. Ni, sobre todo, el momento.

La entrevista fue grabada, según ha podido saber Vanitatis, el día 5 de noviembre en Abu Dabi. Es decir, cuando ya se habían publicado sus entrevistas en la prensa francesa y cuando el contenido completo de sus memorias era conocido en España, junto a las fuertes reacciones que habían provocado. Juan Carlos I se sienta ante las cámaras plenamente consciente del ruido generado, de las críticas a su hijo, de las referencias incómodas a la reina Letizia, del dolor expresado por su ausencia en la vida de su nieta la heredera y de la controversia sobre su voluntad de volver a Zarzuela. Y desde ese conocimiento, reajusta el discurso.

Un paso atrás

No se percibe una continuidad en las declaraciones, sino una rectificación, tenue, sutil, pero rectificación al fin y al cabo. Un paso hacia atrás, calculado y deliberado. Cuando habla de errores y percepción pública lo hace con una serenidad que oscila entre la resignación y la autojustificación. “Todos los hombres cometen errores, todo el mundo los comete”. Aunque añade inmediatamente sobre posibles remordimientos: “No, intento no tener ninguno”. Se muestra conciliador con el juicio externo. “Estoy acostumbrado a oír de todo. Cada uno tiene derecho a su opinión, pero todo está resuelto, todo ha terminado. Estoy tranquilo”. Repite, casi como un cierre emocional: “Todo está arreglado. Todo ha terminado. Estoy tranquilo”.

Con España adopta un tono más conciliador, casi apelativo. Reconoce errores personales y busca comprensión. “Yo he servido a España, a los españoles, y a veces no presté suficiente atención a la familia.” Apela directamente al perdón colectivo. “Espero que me perdonen y que el pueblo español comprenda lo que hice". Reitera esa idea con insistencia. “Que los españoles comprendan lo que he hecho”.

El viraje más evidente llega al hablar de Felipe VI y de sus nietas. El discurso es protector, contenido, casi cuidadoso. “Como padre, me gustaría verle más, verlo con sus hijas, con la princesa Leonor y la infanta Sofía. Como rey, creo que está pasando por un momento difícil y necesita apoyo". Vuelve a subrayar ese deseo de cercanía. “Me gustaría verlo más y verlo más a menudo con sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía”, Y concluye: “Yo creo que es el carácter de las personas. Y con esto quiero decir que la relación puede ser de una forma u otra, pero es muy buena”.

Momentos históricos

También se remonta a su juventud y a su formación bajo el franquismo, momento en el que trata de entrar en una dimensión más psicológica. Aunque en este punto no rectifica sus elogios a Franco, sí que trata de explicarse: “A veces tuve la impresión de ser como una pelota de ping-pong, pero en ese momento lo veía normal, yo era muy joven, hasta los 14 años todo bien, pero a partir de los 17 estuve en academias militares. [...] Es difícil hablar cuando hay otro régimen, como fui nombrado heredero para ser rey, y mi ideal era la democracia, yo tenía la impresión de que había que preparar el futuro y permanecer tranquilo esperando ese momento”.

La intención de Juan Carlos I, tanto con esta entrevista como con sus memorias y las anteriores entrevistas a prensa escrita francesa, es la de reivindicarse. Lamenta “las mentiras” que, según dice, se han vertido sobre él y recuerda, ya al final del encuentro, que la española es “la única constitución en Europa que lleva un nombre. Se llama la Constitución del Rey Juan Carlos y es realmente emocionante”.

El formato elegido, ‘Secrets d’Histoire’, es uno de los programas más veteranos y prestigiosos de la televisión francesa, especializado en grandes figuras históricas, y su estructura dice mucho de la intención narrativa de esta aparición. El espacio, presentado por el periodista Stéphane Bern, une dos piezas: tras la entrevista, se emitió un documental en el que aparecen desde políticos a periodistas y amigos del exrey.

La entrevista se grabó cuando ya se conocía el efecto de sus propias palabras. Por eso no es solo una conversación; podríamos decir que es también un intento de reajustarse. Y lo hace vestido con un atuendo que nada tiene que ver con el que lucía en las apariciones televisivas a las que nos tenía acostumbrados. Sí, hablamos de esos trajes a medida de sus discursos de Navidad. También lo hace en otro idioma y en una televisión extranjera, desde donde se permite hablar con cierta distancia. Claro que ya ni siquiera vive en España. Y es allí, lejos de todo y de todos, desde donde intenta reconciliarse con su propia historia.

Juan Carlos I aparece ante las cámaras con una imagen curiosa: sin corbata, con mocasines de ante, pantalón y calcetines claros, y americana azul relajada, sentado en uno de los salones de su casa en la isla de Nurai, en Abu Dabi. El cuerpo ligeramente inclinado hacia delante, las manos entrelazadas y un gesto sereno que parece cuidadosamente trabajado. Incluso su forma de expresarse resulta reveladora.

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