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La dinastía más surrealista de Europa: del rey de Albania que sobrevivió a 55 atentados al divorcio real de 2024 y un nuevo compromiso
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REALEZA ALBANESA

La dinastía más surrealista de Europa: del rey de Albania que sobrevivió a 55 atentados al divorcio real de 2024 y un nuevo compromiso

Es la historia de una familia real marcada por el poder, el exilio y una actualidad que sigue dando titulares

Foto: El príncipe Leka II y Blerta Celibashi. (Instagram / @princleka)
El príncipe Leka II y Blerta Celibashi. (Instagram / @princleka)

En Europa, siempre ha habido dos tipos de monarquías: las monarquías discretas y las que han estado marcadas por la tensión permanente. La realeza de Albania pertenece, claramente, al segundo grupo. Zog I gobernó en un país inestable, atravesado por luchas internas y violencia política. Y, como era de esperar, su reinado estuvo condicionado por esa realidad desde el primer día. Incluso la prensa internacional de la época llegó a contabilizar más de cincuenta atentados, complots e intentos documentados contra su vida. Una cifra que explica el clima en el que ejerció el poder. Durante aquellos años, vivió rodeado de escoltas y se desplazaba con cautela.

Pero para entender la historia hay que empezar por el momento en el que se proclamó rey de los albaneses. Fue en 1928 después de haber pasado por los principales cargos del Estado. Por aquel entonces, Albania aún estaba construyendo una identidad institucional y el nuevo monarca concentró en su figura una autoridad frágil, constantemente puesta a prueba. Así, la política se mezclaba con la amenaza y el miedo. Y el trono se sostenía tanto por la fuerza como por la intuición. Aun así, Zog entendió pronto que necesitaba proyectar una imagen europea, reconocible y respetable hacia el exterior.

placeholder El príncipe Leka II y Blerta Calibashi en la fiesta de compromiso. (Instagram / @princleka)
El príncipe Leka II y Blerta Calibashi en la fiesta de compromiso. (Instagram / @princleka)

Uno de los momentos clave llegó en 1938, cuando contrajo matrimonio con Geraldine Apponyi, una condesa húngara de origen aristocrático. La boda fue seguida por la prensa internacional como un acontecimiento social y colocó a Albania, aunque fuera por unos días, en las páginas de sociedad europeas. Ella consiguió aportar juventud, elegancia y una narrativa monárquica clásica a un reino poco conocido. Pero la escena duró poco. En abril de 1939, la invasión italiana obligó a la pareja a huir del país. Zog I abandonó Albania con su esposa embarazada. Su hijo, Leka, nació solo dos días después de la huida.

Aunque la monarquía terminó siendo abolida, la familia Zog no desapareció. El exilio se alargó durante décadas y pasó por Grecia, Francia, Reino Unido y Egipto, entre otros países. Eso sí, aunque ya eran una Casa Real sin trono, mantuvieron una presencia discreta pero constante. También siguieron aferrados a una identidad histórica que sobrevivió incluso a los años del régimen comunista.

La vida sentimental del príncipe

El legado llegó hasta Leka II, nieto del rey y figura conocida en la Albania actual. En 2016, se casó con Elia Zaharia en una ceremonia que reunió a miembros de antiguas casas reales y aristocracia europea y devolvió, por unas horas, una estética monárquica a la capital. Fruto de su matrimonio, en 2020, nació su hija Geraldine. Durante años proyectaron una imagen de estabilidad hasta que en enero de 2024 anunciaron su divorcio. Fue el propio Leka quien lo comunicó. “El príncipe Leka y Elia Zaharia han acordado poner fin a su matrimonio”, explicó entonces, subrayando que “el bienestar espiritual y físico de la niña permanecerá en el centro de nuestra atención”.

placeholder El príncipe Kela II y Blerta Calibashi. (Instagram / @princleka)
El príncipe Kela II y Blerta Calibashi. (Instagram / @princleka)

Unos meses después, el heredero volvió a copar titulares por su vida personal. La Corte Real de Albania anunció su nuevo compromiso en un comunicado oficial en el que señalaba que “la Corte Real se complace en anunciar el compromiso de Su Alteza Real, el príncipe heredero Leka II de los albaneses”, celebrado en un entorno familiar y discreto. Sin trono ni corona, la dinastía Zog sigue generando relatos donde se cruzan historia, poder y vida privada. Y es que, puede que Albania ya no tenga un monarca, pero su antigua familia real continúa escribiendo capítulos que encajan, todavía hoy, en la crónica europea.

En Europa, siempre ha habido dos tipos de monarquías: las monarquías discretas y las que han estado marcadas por la tensión permanente. La realeza de Albania pertenece, claramente, al segundo grupo. Zog I gobernó en un país inestable, atravesado por luchas internas y violencia política. Y, como era de esperar, su reinado estuvo condicionado por esa realidad desde el primer día. Incluso la prensa internacional de la época llegó a contabilizar más de cincuenta atentados, complots e intentos documentados contra su vida. Una cifra que explica el clima en el que ejerció el poder. Durante aquellos años, vivió rodeado de escoltas y se desplazaba con cautela.

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