La infanta Cristina exultante con Irene Urdangarin y el resto de sus hijos en Ciudad Real
Irene, Juan y Miguel (con su novia Olympia) apoyan a Pablo en un partido ante el Caserío. También acudió Pedro de Borbón-Dos Sicilias, que posee tierras en la zona
Miguel y Irene Urdangarin junto a su madre, la infanta Cristina, en una imagen de archivo. (Gtres)
Ya están aquí. Todos juntos, unidos, en torno a su madre, sonriente y feliz. Los cuatro Urdangarin de Borbón viven desperdigados por Europa y estas Navidades, como siempre, se han reunido. Algo que ha quedado claro en la elocuente escena de este domingo, una estampa sobre todo muy familiar. La infanta Cristina estuvo en Ciudad Real, donde jugó el Fraikin Granollers de su segundo hijo, Pablo, y siguió el partido desde la grada.
Lo hizo, por fin, con todos sus hijos cerca, Irene, Juan y Miguel, y a unos metros, Pablo. Todos quisieron acompañarla en una cita importante para la familia: el encuentro en el que Pablo Urdangarin defendía los colores del Granollers frente al Caserío.
No fue una aparición institucional, aunque Cristina de Borbón saludó a las autoridades locales antes de que empezara el partido. Después, se pudo ver a la Infanta sentada junto a Juan, Miguel Urdangarin (con su novia Olympia) e Irene Urdangarin. Vivió el partido como suele hacer y como hacen tantas madres: pendiente del juego, del gesto del hijo en la pista y del resultado, pero también del ambiente que se genera alrededor cuando la familia está junta.
La hermana de Felipe VI se fotografió con los espontáneos que le pedían imágenes, sonriente y cercana. Feliz, estaba feliz, señalan quienes la vieron. Todos los Urdangarin están ya en España. Cada uno con su vida, con sus estudios o su trabajo, pero reunidos cuando toca. Y eso, después de años marcados por la distancia, los traslados y la discreción forzada, no es un detalle menor.
La infanta Cristina, en un partido de su hijo Pablo. (Gtres)
Pablo, convertido ya en uno de los jugadores más sólidos de su equipo, tuvo en la grada un apoyo completo. No solo el de su madre, habitual en los partidos importantes, sino el de unos hermanos que han ido recuperando una normalidad que durante mucho tiempo pareció imposible. La infanta Cristina, que nunca ha dejado de acompañar a sus hijos en los momentos clave, volvió a hacerlo sin aspavientos, sin protagonismo añadido y sin mensajes implícitos. O quizá con uno muy claro: la familia, hoy, vuelve a estar junta y en casa.
Al grupo se sumó además Pedro de Borbón-Dos Sicilias, lo que convertía la estampa en más familiar, si cabe. El duque de Calabria, primo de la Infanta, vive y trabaja en la zona. El primo del Rey estuvo sentado en las gradas, unas filas delante de los Urdangarin, con quienes departió después del partido animadamente.
Ya están aquí. Todos juntos, unidos, en torno a su madre, sonriente y feliz. Los cuatro Urdangarin de Borbón viven desperdigados por Europa y estas Navidades, como siempre, se han reunido. Algo que ha quedado claro en la elocuente escena de este domingo, una estampa sobre todo muy familiar. La infanta Cristina estuvo en Ciudad Real, donde jugó el Fraikin Granollers de su segundo hijo, Pablo, y siguió el partido desde la grada.