Las solitarias Navidades de la infanta Elena: el apoyo clave de su hermana Cristina
Sus hijos Victoria Federica y Felipe Juan Froilán son ya mayores y él vive lejos. En este contexto, Elena de Borbón cuenta con su hermana Cristina como gran apoyo dentro de su soledad escogida
La infanta Elena afronta estas Navidades de una forma distinta a la de otros años. Más sola, sí, aunque no necesariamente más triste. Sus hijos ya son mayores y uno vive lejos, y esa distancia física y emocional ha ido moldeando también su manera de habitar las fiestas.
La hija mayor de los reyes eméritos, que vive un gran momento de independencia y plenitud, pasará la Nochebuena en Zarzuela junto a su hermana, la infanta Cristina, y su madre, la reina Sofía. Un plan sobrio, familiar, muy íntimo. Una reunión en la que quedará en evidencia que las tornas han cambiado dentro del núcleo Borbón. Durante años fue Elena quien sostuvo a Cristina en los momentos más duros de su vida: primero, cuando Iñaki Urdangarin ingresó en prisión; después, cuando el matrimonio se rompió y él rehizo su vida con otra mujer.
Aquella etapa hundió emocionalmente a la infanta Cristina, y fue entonces cuando Elena se convirtió en su principal apoyo: paseos interminables, viajes a Ginebra, visitas constantes, conversaciones largas y silencios compartidos. Ahora el papel se ha invertido: es la infanta Cristina quien aporta ligereza y compañía a una Elena que, aunque llena de planes y rutinas, no tiene a sus hijos en su día a día.
El cumpleaños de Juan Carlos I
Felipe Froilán de Marichalar reside en Abu Dabi, donde está cerca de su abuelo, el rey Juan Carlos I, y allí pasará estas Navidades. En un país musulmán, sin celebraciones navideñas, la idea de viajar a España estuvo sobre la mesa, pero por ahora no se le espera en Nochebuena. Además, en enero se celebrará en Abu Dabi el 88 cumpleaños del rey Juan Carlos, una fecha en la que se prevé la presencia de todos sus nietos, lo que haría inviable una estancia prolongada en España.
Victoria de Marichalar, por su parte, atraviesa un momento personal muy distinto. Tiene nueva pareja, está enamorada y pasa muchas horas con él, lo que la mantiene más pendiente de su propia vida que de la rutina familiar. Una situación natural, pero que deja a su madre con más tiempo libre del deseado.
Por eso, la infanta Elena aprovechará al máximo la presencia de su hermana. Tras la Nochebuena, pasará también el día de Navidad con la infanta Cristina y la reina Sofía. No estarán solas. A menudo se les suma Rita Allendesalazar y Cristina de Borbón-Dos Sicilias, con quienes mantienen una relación estrecha. Mujeres que comparten edades, confidencias y una soledad similar: viudez en algunos casos, hijos mayores en otros, y una vida que ya no gira alrededor del calendario familiar tradicional. Juntas forman un pequeño grupo que organiza planes discretos, ya sea en fincas cercanas a Madrid o escapadas puntuales a ciudades como Sevilla.
En este círculo aparece también con frecuencia Laurence Debray, aunque en estas fechas se la espera en Francia, donde vive su familia. En enero, previsiblemente, viajará a Abu Dabi para el cumpleaños del rey Juan Carlos. Su presencia allí se da casi por hecha: ha sido una figura clave en la elaboración de 'Reconciliación', las memorias del monarca, un libro que continúa liderando las listas de ventas y que, pese a las críticas, ha supuesto para él una dosis de respaldo y afecto en un año especialmente complejo.
Así, las Navidades de la infanta Elena transcurrirán entre la familia más cercana y un entorno elegido, lejos del bullicio y de los grandes titulares. Una Navidad distinta, más introspectiva, que refleja no solo el paso del tiempo, sino también la transformación silenciosa de una mujer que durante años fue el sostén de otros y que ahora aprende a convivir con una soledad que no le incomoda, pero que, en estas fechas, pesa un poco más.
La infanta Elena afronta estas Navidades de una forma distinta a la de otros años. Más sola, sí, aunque no necesariamente más triste. Sus hijos ya son mayores y uno vive lejos, y esa distancia física y emocional ha ido moldeando también su manera de habitar las fiestas.