Las últimas fotografías del expríncipe Andrés han vuelto a situarlo en el centro de todas las miradas. Más aún porque llegan tras varias semanas sin noticias sobre su paradero y como esta viviendo los últimos acontecimientos antes de abandonar Royal Lodge. Su reaparición, discreta y al volante de su coche en Windsor, llega en un momento delicado y refuerza la idea de un repliegue cada vez más evidente. Y no solo en el plano institucional, también en el personal. Prueba de ello es que cada vez está más apartado del núcleo familiar y, en los últimos meses, ha perdido apoyos importantes.
Aunque su nombre siempre ha estado ligado a la controversia, la situación empeoró el pasado octubre cuando, por orden directa de Carlos III, el royal fue despojado de todos sus títulos. Una decisión que, para los expertos, dejaba clara su postura sobre las polémicas que rodean a su hermano y el desgaste que estas han supuesto para la imagen de la Corona. Además, según los últimos sondeos locales, Andrés Mountbatten Windsor es el peor valorado de la realeza británica. Y eso que el príncipe Harry y Meghan Markle cuentan con muy poca aceptación. Así, su círculo se ha ido estrechando hasta quedar prácticamente reducido a Sarah Ferguson y las dos hijas que tienen en común.
El príncipe Andrés en el interior de su coche en Windsor. (Gtres)
Aunque este refugio comienza a mostrar grietas. En los últimos meses, la relación entre el expríncipe Andrés y su hija menor, Eugenia de York, se habría enfriado de forma notable hasta el punto de quedar prácticamente rota. Según publicó, hace unos días Daily Mail, la joven habría decidido marcar distancias tras las nuevas informaciones que volvieron a relacionar a su padre con el caso Epstein. Así, habría optado por reducir al mínimo el contacto personal con él. Una decisión que se habría traducido en la ausencia de encuentros privados. Cabe recordar que la joven tiene un compromiso férreo con iniciativos contra el tráfico sexual y la esclavitud moderna.
A esta situación se añade una transformación personal que ya tiene fecha. El expríncipe tendrá que abandonar Royal Logde, la vivienda que ha sido su hogar durante lo últimos treinta años. Un cambio que afrontará en solitario. Y es que, pese a estar divorciado de Sarah Ferguson, los dos vivían bajo el mismo techo. Pero esto está a punto de cambiar. La madre de Beatriz de York no le acompañará en esta nuva etapa ni se trasladará con él a Sandringham. Según los tabloides británicos, ella está preparada para comenzar un camino independiente. Esta determinación es de vital importancia puesto que siempre ha sido su férreo apoyo tanto en el ámbito privado como en la esfera pública.
Sarah Ferguson y el príncipe Andrés en el funeral de la duquesa de Kent. (Gtres)
Las imágenes difundidas en los últimos días apuntan a que la salida de Royal Lodge ya ha comenzado. Un camión de mudanzas fue visto abandonando la propiedad y, según la revista Hello!, el plazo para dejar la vivienda se sitúa antes del 25 de enero. De ahí a que el lenguaje corporal del expríncipe Andrés al volante sean tan reveladoras del momento personal que atraviesa: gesto serio, mirada al frente y una actitud que transmite voluntad de pasar desapercibido. En sí, más que una reaparición, las instantáneas dibujan a un hombre en retirada, con un margen de maniobra cada vez más estrecho.
Las últimas fotografías del expríncipe Andrés han vuelto a situarlo en el centro de todas las miradas. Más aún porque llegan tras varias semanas sin noticias sobre su paradero y como esta viviendo los últimos acontecimientos antes de abandonar Royal Lodge. Su reaparición, discreta y al volante de su coche en Windsor, llega en un momento delicado y refuerza la idea de un repliegue cada vez más evidente. Y no solo en el plano institucional, también en el personal. Prueba de ello es que cada vez está más apartado del núcleo familiar y, en los últimos meses, ha perdido apoyos importantes.