Marius Borg, por fin ante el juez, se declara inocente de cuatro violaciones, pero culpable de tráfico de drogas
Es, sin duda, la noticia del día, y no solo en Noruega. El hijo de la princesa Mette-Marit e hijastro del futuro rey, se ha sentado ante el juez, acusado de, entre otros delitos, varias violaciones, de las que se ha declarado inocente
La última imagen de Marius Borg, hace unos días en Oslo. (Reuters)
Con un hermetismo absoluto para asuntos más sensibles y muchas restricciones sobre su persona, Marius Borg se ha sentado por fin ante el juez. Lo ha hecho en una primera jornada de un juicio que durará siete semanas y en el que se enfrenta, al menos, a 38 cargos. Entre ellos, varias violaciones, de las que se ha declarado inocente, y una acusación de tráfico de drogas, que ha admitido, declarándose culpable.
"No" ha sido la palabra que más se ha escuchado de su boca durante esa primera intervención ante el tribunal. El joven, que permanece en prisión preventiva desde que este pasado domingo fuera de nuevo arrestado, ha llegado a la sala a las 09:32, sentándose entre sus dos abogados, Ellen Andenaes y Petar Sekulic. Después, se levantaba para afrontar las preguntas del juez.
Tras admitir que no tiene ocupación conocida -sin sorpresas-, ha comenzado la lectura de los 38 cargos. Los primeros que se han leído han sido los referidos a esas violaciones, algunas con coito, otras sin él, que ha negado tajantemente, serio, pero sin titubear. Violaciones, que, como ha matizado el fiscal después, se cometieron sin el conocimiento de las víctimas, que estaban "dormidas o bajo la influencia de algún tipo de sustancia".
El fiscal, Sturla Henriksboe, antes de comenzar el juicio. (Reuters)
Otros delitos que se le imputan están relacionados con el quebrantamiento de varias órdenes de alejamiento, especialmente de la que se impuso para mantenerlo lejos de una de sus exnovias, de la que se ha mantenido la identidad bajo llave. En este punto, Marius ha reconocido su culpabilidad en algunas, aunque no en otras, como también ha reconocido que en una ocasión la llamó por teléfono 172 veces, que es otro de los cargos que se han leído.
También el juez le ha preguntado varias veces por cuestiones relacionadas con imprudencia al volante, la mayoría por circular a mucha más velocidad de la permitida. Un delito menor ante que Marius no ha dudado en asumir.
Tampoco ha tenido problema en admitir su culpabilidad cuando el juez le ha preguntado por fotografías que tomó sin el consentimiento ni el conocimiento de una de las víctimas mientras introducía un dedo en su vagina. Sin embargo, ha negado los otros tres delitos parecidos que se le imputan por tomar imágenes de varias de las víctimas en distintos momentos y lugares, siempre sin su consentimiento.
La abogada de las víctimas, Heidi Reisvang, durante el juicio. (EFE)
También el juez ha preguntado Marius Borg Hoiby por los cargos agravados de drogas. Según la acusación, presuntamente recibió al menos 3,5 kilogramos de marihuana en julio de 2020, que después transportó y entregó a otra persona. El hijo de Mette-Marit ha admitido el delito sin despeinarse.
Pero aún ha habido más cargos que se han escuchado en la sala del tribunal. Abuso en las relaciones cercanas, agresiones, amenazas, comportamiento imprudente y hasta acoso a dos agentes de policía, admitiendo Marius solo algunos de ellos parcialmente.
Las restricciones del juicio
Aunque era un juicio público y se podía solicitar estar presente -los medios noruegos informan de que había grandes colas desde un día antes de que comenzara- había varias restricciones muy estrictas, principalmente para respetar la privacidad de las víctimas que no han querido desvelar su identidad, que son la mayoría. Solo se conoce el nombre de Nora Haukland, exnovia de Marius y una persona conocida en el país por ser influencer y haber participado en varios 'realities'.
Pero también el propio acusado, hijastro del príncipe Haakon, ha solicitado ciertas medidas para las siete semanas previstas de juicio. Está terminantemente prohibido sacarle fotografías, tanto dentro del tribunal como en los trayectos de entrada y salida, por lo que está protegido y accediendo por lugares alejados de la prensa y el público para que no haya ni una sola imagen de Marius.
Ilustración de Marius Borg dentro del tribunal. (Gtres)
Si están permitidos, por el contrario, los dibujantes dentro de la propia sala, gracias a los que nos hemos podido hacer una idea de su apariencia. Y de momento, las restricciones se están respetando al máximo -puede haber multas y consecuencias graves si no es así-, también en las emisiones en directo de los diferentes medios, ya que, cuando se dan datos personales o toca escuchar al acusado o las víctimas, se tapa con una música, pudiéndose escuchar solo al juez y el fiscal.
Un fiscal implacable
El fiscal, Sturla Henriksbø, ha sido muy claro en algunos puntos. Uno de ellos, el hecho de que el acusado sea hijo de la princesa heredera Mette-Marit, algo que no debe influir en absoluto: "Debe recibir el mismo trato que cualquier otra persona acusada de los mismos delitos. No debe ser tratado con mayor severidad ni con mayor indulgencia por sus familiares".
De la misma forma, el fiscal ha asegurado que el consumo de drogas o alcohol no es, en absoluto, atenuante ni justifica cometer un delito. Al contrario, ha sido tajante a la hora de considerar a Marius Borg sobrio y conscientes de sus actos. Pero del mismo modo, sí ha enfatizado bastante en el hecho de que las víctimas de las supuestas violaciones sí estaban bajo los efectos de sustancias y, por tanto, no podían resistirse.
Por último, también ha pedido a los jueces que ignoren la cobertura mediática del caso y solo hagan caso de las pruebas y los testimonios, ya que de aquí a mediados de marzo, serán muchos los titulares y portadas que ocupará el hijo de Mette-Marit, sentado por fin ante el juez.
Con un hermetismo absoluto para asuntos más sensibles y muchas restricciones sobre su persona, Marius Borg se ha sentado por fin ante el juez. Lo ha hecho en una primera jornada de un juicio que durará siete semanas y en el que se enfrenta, al menos, a 38 cargos. Entre ellos, varias violaciones, de las que se ha declarado inocente, y una acusación de tráfico de drogas, que ha admitido, declarándose culpable.