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La polémica de Mette-Marit y Epstein reabre el debate sobre su futuro en la casa real: ostracismo o divorcio, según los expertos
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FAMILIA REAL NORUEGA

La polémica de Mette-Marit y Epstein reabre el debate sobre su futuro en la casa real: ostracismo o divorcio, según los expertos

Analizamos junto a expertos las consecuencias de la revelación de los emails de Epstein con Mette-Marit que demuestran su estrecha amistad

Foto: Haakon y Mette-Marit, en una imagen de archivo. (EFE)
Haakon y Mette-Marit, en una imagen de archivo. (EFE)

La familia real noruega atraviesa la peor crisis de su historia. Es cierto que se trata de una casa real relativamente nueva, con solo tres reyes propios. Nada que ver con la de Dinamarca, la más longeva de Europa. Tras dos reinados tranquilos, el de Haakon VII y Olav V, Harald V se enfrenta en sus últimos años a una tormenta perfecta, sobre todo ahora, con el juicio de Marius Borg acusado de 38 delitos y la publicación de los correos de Mette-Marit con Epstein, en los que hay coqueteo, conversaciones íntimas y mucho más.

"Mette is a mess", llega a decir Epstein en uno de los correos. No sabemos si como persona Mette-Marit es un "desastre", como dice el pedófilo. Pero lo que está claro es que ha sido una figura complicada para la institución desde los inicios. Su relación con las drogas y el hecho de haber tenido un hijo, Marius Borg, de una relación anterior hicieron que los noruegos no la vieran con buenos ojos cuando Haakon la presentó como su prometida.

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"Mi rebelión cuando era joven era más fuerte que la de mucha gente. Sobrepasé los límites y siento mucho aquello. Era importante para mí vivir desafiando lo que estaba aceptado", aseguró en una rueda de prensa en la que se la vio realmente arrepentida. "Me gustaría aprovechar esta oportunidad para decir que condeno las drogas", afirmó, casi entre lágrimas. Aquello le funcionó, pues los ciudadanos poco a poco fueron aceptándola, y cuando el día de su boda, el 25 de agosto de 2001, los recién casados salieron al balcón con Marius Borg en brazos la imagen de una familia feliz empezó a cuajar en la población.

Ahora, 25 años después y con la aparición de los emails, Mette-Marit ha vuelto a pedir perdón, pero esta vez sin rueda de prensa. Solo un escueto comunicado de Casa Real en el que asegura: “Demostré falta de criterio y lamento profundamente haber tenido contacto con Epstein. Es simplemente vergonzoso”. Los correos han sido publicados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, en su investigación sobre Epstein. En dicha documentación, se nombra a Mette-Marit hasta en mil ocasiones.

placeholder Mette-Marit y Haakon de Noruega, con el pequeño Marius, el día de su boda. (Gtres)
Mette-Marit y Haakon de Noruega, con el pequeño Marius, el día de su boda. (Gtres)

De momento, desde la casa real noruega no se han pronunciado, pues esta revelación coincide con el inicio del juicio contra Marius Borg este mismo martes, en el que se enfrenta a cargos por violación, maltrato y tráfico de drogas. Todo ello sumado a la enfermedad que sufre la princesa, una fibrosis pulmonar por la que los médicos están ya planteándose añadirla a la lista de espera de un trasplante de pulmón, hace que en Noruega muchos ya se pregunten si Mette-Marit puede convertirse en reina e, incluso, si Haakon puede ser rey sin divorciarse de ella.

'Aftonbladet', uno de los periódicos más importantes del país, cuestiona si sería correcto que fuera reina. "¿Chamán y juicio? Esto es peor", titula su artículo el periodista Kjetil B. Alstadheim, quien asegura que ni los delitos de Marius Borg ni la boda de Marta Luisa, la hermana de Haakon, con el polémico chamán Durek Verrett han hecho tanto daño a la Corona como estos emails, correos que se mandaron entre 2011 y 2013, cuando Epstein ya había sido condenado en 2008 a 18 meses de prisión tras declararse culpable de un cargo de prostitución de menores.

Una información que Mette-Marit parece que tenía, pues ella misma le asegura en un correo de 2011, el mismo año en el que el estado de Nueva York lo registró como delincuente sexual de "nivel tres" (alto riesgo de reincidencia): "Te he buscado en Google. No suena bien". Pero poco le importó para ir a pasar unas vacaciones a St. Barth con él, en las que se presupone que Epstein conoció a los hijos de la princesa, o llegar al coqueteo del tipo: "¿Me vas a dar una lección?". Epstein: "No del tipo que realmente necesitas". Y ella: "¿Y de qué tipo sería?". La pregunta queda en el aire.

Alstadheim cuestiona que una persona que ha tenido esta actitud pueda ser consagrada como reina consorte de Noruega en un estado confesional con el luteranismo como religión del Estado. Y la solución, para él y demás expertos, pasaría por alejarla de la institución o el divorcio.

"Un divorcio sería esperable"

Es normal que se cuestione la figura de Mette-Marit, tanto dentro de su país como fuera. En España, el historiador y experto en realeza Ricardo Mateos Sáenz de Medrano opina: "Cabrá esperar la reacción de la corte Noruega, si bien esta situación es tremendamente lesiva para la familia real, amén de que llueve sobre mojado con la inaceptable conducta de Marius. Lo adecuado sería apartar a la princesa heredera de sus responsabilidades oficiales y alejarla del foco mediático, pues su imagen está por los suelos cuando sus malestares físicos generaban cierta compasión".

Y añade: "Un divorcio sería deseable y esperable, pero desconocemos el ascendiente que ella tiene sobre su marido en momentos en los que la salud del rey Harald parece bastante frágil. En Noruega ya tuvieron el caso de la reina Maud, abuela de Harald, quien vivió prácticamente en su Inglaterra natal haciendo muy escasas apariciones en su reino escandinavo. Un alejamiento así sería una opción posible, que la dejase fuera de la dimensión oficial pero integrada en el seno de la familia".

placeholder Haakon y Mette-Marit.(Gtres)
Haakon y Mette-Marit.(Gtres)

Por su parte, Dativo Salvia, también historiador y buen conocedor de las casas reales, coincide: "La medida más suave podría ser la renuncia de la princesa a toda vida pública de aquí en adelante, inclusive el momento en que Haakon pase a ser rey. Un decreto en este sentido puede ser aprobado por el Parlamento, tras un informe del Consejo de Estado, que preside el Rey".

"La medida más radical sería la que se debería tomar, en mi opinión, en bien de la Corona. Un divorcio entre Haakon y Mette-Marit. Eso asegura su alejamiento de las funciones oficiales de manera definitiva y su asistencia normal a eventos familiares. Podría conservar el título de cortesía de princesa, como lo tiene su cuñada Marta Luisa. Podría compararse su situación con la ex esposa del príncipe Joaquín de Dinamarca que acude a eventos familiares y tiene el título de cortesía de condesa de Frederiksborg", explica Salvia.

La soledad de Haakon

Ambos apuntan al divorcio como la mejor manera de alejar el escándalo de la Corona, pero esa decisión está en manos de Haakon, quien ya en su momento no dudó en hablar de renuncia si se ponía algún traba en su boda con Mette-Marit. Por lo que el heredero y futuro rey tiene actualmente una posición muy complicada: su mujer, entre las cuerdas y enferma; sus padres, ambos mayores y con achaques de salud, aunque aguantan el tipo; su hijastro, en juicio y muy posiblemente condenado a prisión en los próximos meses.

Su gran esperanza son sus dos hijos, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus, pero ambos son muy jóvenes y están aún formándose. De hecho, la princesa acaba de regresar a Sídney para continuar con sus estudios universitarios tras pasar unas largas vacaciones en Noruega, donde ha cumplido con numerosos actos oficiales, desde su participación en lel premio Nobel de la Paz a un viaje en solitario a la provincia de Finnmark.

En cuanto a Sverre Magnus, cuando vino al mundo en 2005 su abuelo decidió no darle el tratamiento de Alteza Real, solo el de Alteza, pensando que en un futuro no tendría que trabajar para la institución. Sin embargo, con la situación actual todo parece apuntar a que el príncipe debería apoyar a su padre y a su hermana, otra cosa es que quiera. Actualmente está instalado en Italia, donde ha creado su propia empresa de producción audiovisual.

placeholder Los reyes junto a los herederos, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus. (Cordon Press)
Los reyes junto a los herederos, Ingrid Alexandra y Sverre Magnus. (Cordon Press)

Se presentan momentos muy complicados para Haakon, quien a pesar de todo siempre se ha mostrado feliz y contento con su familia. Nunca le importó el pasado de Mette-Marit, ni tampoco algunos altercados que han vivido durante su matrimonio. Apenas un año después de su boda, aparecía un vídeo en el que la princesa le daba un manotazo a su marido en las puertas de un avión y discutía fuertemente con su secretaria personal, Hilde Haraldstad.

La propia Mette-Marit tuvo que salir a pedir perdón, de nuevo, y la Casa Real, a través de su jefe de información, Wenche Rasch, se disculpó justificando que la discusión fue una consecuencia directa de la enorme tensión que sufría la princesa cada vez que tenía que subirse a un avión.

La de Epstein es, por lo tanto, la tercera ocasión en la que Mette-Marit se disculpa por su conducta, aunque la más grave. ¿Le servirá de nuevo esa estrategia o, por el contrario, la bola de nieve sobre su relación con el pedófilo estadounidense erosionará su figura? Solo el tiempo nos lo dirá.

La familia real noruega atraviesa la peor crisis de su historia. Es cierto que se trata de una casa real relativamente nueva, con solo tres reyes propios. Nada que ver con la de Dinamarca, la más longeva de Europa. Tras dos reinados tranquilos, el de Haakon VII y Olav V, Harald V se enfrenta en sus últimos años a una tormenta perfecta, sobre todo ahora, con el juicio de Marius Borg acusado de 38 delitos y la publicación de los correos de Mette-Marit con Epstein, en los que hay coqueteo, conversaciones íntimas y mucho más.

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