Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit, pierde los papeles y grita a la fiscal en su juicio: “¡Ya se lo he dicho un millón de veces!”
En la primera semana del juicio, el hijo de la princesa heredera ha afrontado las acusaciones y ha responsabilizado a la prensa de sus problemas. Los cargos se están tramitando de manera cronológica, comenzando por el caso más antiguo
Marius Borg junto a su padrastro, el príncipe Haakon de Noruega. (Cordon Press)
El juicio contra Marius Borg ha comenzado esta semana, marcando el inicio de un proceso muy esperado. Tras escuchar los delitos que se le imputan, entre ellos varias violaciones, de las que se ha declarado inocente, y cargos por tráfico de drogas que sí ha reconocido, el hijo de la princesa Mette-Marit comparece ante el tribunal en un proceso marcado por una estricta planificación, fuertes medidas de restricción mediática y una enorme atención pública. Su primera declaración ante el juez, en la que ha respondido a las preguntas del fiscal y de su defensa, ha puesto el foco tanto en los hechos juzgados como en el impacto personal y familiar del caso.
Al comienzo del interrogatorio, Marius se mostraba molesto debido a que la prensa ha podido acceder a la sala del tribunal. “Me resulta increíblemente difícil hablar delante de tanta gente”, decía entre lágrimas y con la voz quebrada. "La prensa me sigue desde que tengo tres años. Me han acosado y atormentado. El hecho de que tengan que sentarse en esta sala me parece absolutamente terrible", aseguró. Una sensación que no ha sido puntual, ya que se ha ido incrementando minuto a minuto hasta que ha perdido los papeles hablando con el fiscal.
Mette-Marit y su hijo mayor, Marius Borg, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Fue cuando la Fiscalía le preguntó sobre la fiesta que celebró en 2018 en Skaugum, la residencia oficial de Haakon, príncipe heredero de Noruega y su esposa, la princesa heredera Mette-Marit. Uno de los delitos del que se le acusa es de haber agredido y mantenido relaciones sexuales no consentidas con una mujer esa noche, unos supuestos hechos que él niega.
“¿Cómo puede estar tan seguro de que ella estaba despierta?”, preguntó el fiscal, según recoge el diario VG. “Habíamos mantenido relaciones sexuales justo antes”, respondió Marius, lo que dio pie a repetir la repregunta. “Para empezar, no trato con mujeres que no estén despiertas. Ya se lo he dicho un millón de veces: no recuerdo esa secuencia en concreto”, zanjó, “visiblemente irritado”, según apunta el medio noruego.
Un dibujo de Marius Borg Hoiby durante su primer dia en el juicio. (reuters)
Durante su declaración, Marius Borg Høiby sostuvo que la relación sexual fue consentida, aunque admitió que en los vídeos analizados por la policía puede parecer que la mujer estaba dormida. “He visto esos vídeos muchas veces. Recuerdo que tuvimos sexo antes, la conversación que mantuvimos, que pedimos un taxi y nos fuimos”, afirmó ante el tribunal.
La mujer, presente en la fiesta, mantiene una versión opuesta y aseguró que estaba inconsciente en las imágenes que los investigadores consideran indicios de abuso y que nunca dio su consentimiento. Ambas partes discrepan también sobre el contacto previo y posterior al incidente, en una jornada de juicio marcada por una fuerte carga emocional y un exhaustivo análisis de recuerdos y pruebas.
Marius Borg Hoiby ha sido acusado de 38 delitos. (Reuters)
La fiesta tuvo lugar en la residencia oficial, y Høiby reconoció ante el tribunal: “Mis padres estaban en casa y probablemente también mis hermanos”. Según su testimonio, se desarrolló en el sótano de la vivienda. Los cargos se están tramitando de manera cronológica, por lo que el caso más antiguo, el de la mujer que, según los cargos, fue violada en 2018, ha sido el foco principal durante los dos primeros días de juicio.
El juicio contra Marius Borg ha comenzado esta semana, marcando el inicio de un proceso muy esperado. Tras escuchar los delitos que se le imputan, entre ellos varias violaciones, de las que se ha declarado inocente, y cargos por tráfico de drogas que sí ha reconocido, el hijo de la princesa Mette-Marit comparece ante el tribunal en un proceso marcado por una estricta planificación, fuertes medidas de restricción mediática y una enorme atención pública. Su primera declaración ante el juez, en la que ha respondido a las preguntas del fiscal y de su defensa, ha puesto el foco tanto en los hechos juzgados como en el impacto personal y familiar del caso.