Tras la cena celebrada ayer en Windsor para conmemorar el primer aniversario del nombramiento del líder de los ismaelitas, hoy el testigo pasó al Palacio de Kensington, donde tuvo lugar una nueva reunión dentro de este contexto institucional. Un encuentro que sirvió de antesala a un momento especialmente simbólico, ya que, a continuación, el heredero se unió a Kate Middleton para protagonizar una cita histórica con la primera arzobispa de Canterbury.
El encuentro tuvo lugar en el Palacio de Lambeth, residencia oficial de la líder de la Iglesia de Inglaterra, convirtiéndose en una cita histórica al tratarse de la primera mujer en ocupar el cargo más alto en los 1.400 años de la institución. Aunque ninguno de los dos acude de forma habitual a los oficios religiosos, el diario Daily Mail señala que la princesa se apoyó especialmente en su fe durante su reciente lucha contra el cáncer.
Los principes de Gales mantuvieron un encuentro con la arzobispa de Canterbury. (reuters)
Kate hizo una reaparición deslumbrante luciendo un estilo inusual. Abandonó sus comunes conjuntos de pantalón y blazer para apostar por un vestido monocromático en tono marrón. Estrenó un diseño midi de satén con cinturón y cuello redondo de la firma Edeline Lee, que combinó con un abrigo en un tono chocolate ligeramente más oscuro y unos tacones de ante a juego, logrando un conjunto elegante y armonioso.
Completando el conjunto, Kate añadió un collar con un colgante de corazón de gran tamaño en oro, que aportaba un aire moderno y actual al look. Como toque final, volvió a optar por sus icónicos pendientes de aro ‘Trinity’ de Cartier, elaborados en oro blanco, rosa y amarillo, su complemento predilecto que aporta elegancia y sofisticación a cada aparición.
Kate Middleton renunció a los conjuntos para apostar por un vestido. (Reuters)
Este encuentro refuerza la importancia del papel de la arzobispa de Canterbury, quien ya ha mantenido varios encuentros con el rey Carlos III desde que fuera nombrada a principios del mes de octubre. Junto a Camila, el monarca conversó el domingo día 25 de enero en Sandringham, donde Dame Sarah Mullally pronunció el sermón del servicio dominical. Este encuentro subraya la relevancia del papel de la arzobispa de Canterbury, quien ya ha mantenido varios encuentros con Carlos III desde su nombramiento a principios de octubre. Junto a Camila, el monarca la recibió el domingo 25 de enero en Sandringham, donde Dame Sarah Mullally pronunció el sermón durante el servicio dominical.
No obstante, su cita más significativa tendrá lugar el próximo 25 de marzo, cuando se celebre la ceremonia oficial de instalación en la Catedral de Canterbury, a la que asistirán, además del rey y la reina, el príncipe Guillermo.
Los principes de Gales y la arzobispa de Canterbury en el Lambeth Palace. (Reuters)
Sarah Mullally, de 63 años, no solo cuenta con una trayectoria destacada: en 2017 fue nombrada obispa de Londres, ocupando el tercer puesto más importante de la Iglesia, solo por detrás de los arzobispos de Canterbury y York.
Desde su primer día en el cargo, defendió una mayor diversidad en la formación de líderes religiosos, subrayando que “si queremos que nuestras iglesias sean más relevantes para nuestras comunidades, es necesario aumentar el número de congregaciones dirigidas por sacerdotes mujeres y procedentes de grupos étnicos negros, asiáticos y minoritarios”.
El rey Carlos III y la arzobispa de Canterbury. (Reuters)
Con su nombramiento como la primera mujer en ocupar el arzobispado de Canterbury, Mullally asume un papel histórico en un momento decisivo para la institución, que busca recuperar credibilidad y afrontar los desafíos de la fe en un mundo cada vez más secular. Un hito que los príncipes de Gales han querido presenciar de cerca, manteniendo un encuentro con ella para conocer su visión y reflexionar sobre los pasos a seguir.
Tras la cena celebrada ayer en Windsor para conmemorar el primer aniversario del nombramiento del líder de los ismaelitas, hoy el testigo pasó al Palacio de Kensington, donde tuvo lugar una nueva reunión dentro de este contexto institucional. Un encuentro que sirvió de antesala a un momento especialmente simbólico, ya que, a continuación, el heredero se unió a Kate Middleton para protagonizar una cita histórica con la primera arzobispa de Canterbury.