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De Máxima de Holanda a los grandes duques de Luxemburgo: los dos “feos” de Mette-Marit a otros miembros de la realeza
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FAMILIA REAL NORUEGA

De Máxima de Holanda a los grandes duques de Luxemburgo: los dos “feos” de Mette-Marit a otros miembros de la realeza

Los correos electrónicos filtrados que intercambió con Jeffrey Epstein han sacado a la luz dos gestos que dejaron en evidencia su actitud hacia otros miembros de la realeza europea

Foto: La princesa Mette-Marit junto a Máxima de Holanda y Mary de Dinamarca. (Gtres)
La princesa Mette-Marit junto a Máxima de Holanda y Mary de Dinamarca. (Gtres)

Ha pasado ya casi un mes desde la publicación de los archivos de Epstein, en los que quedaba más que clara su relación de amistad con Mette-Marit. Sin embargo, siguen apareciendo detalles que nos sorprenden y que van más allá del tono de confianza o el coqueteo que existía entre los dos. Llama la atención cómo estos emails revelan la verdadera relación de Mette-Marit con los miembros de las otras familias reales. Son dos los episodios que muestran que, a pesar de las apariencias, Mette-Marit no tiene mucha estima por sus homólogos.

Una evidencia que pone en un lugar aún más complicado a Mette-Marit, quien ha sido cuestionada por muchos ciudadanos noruegos como futura reina consorte. La princesa se encuentra en una difícil posición, también a ojos de otros reyes y príncipes de Europa, algo pésimo si tenemos en cuenta que los encuentros entre miembros de la realeza son constantes.

Este mismo mes de marzo, los reyes de Noruega recibirán en viaje de Estado a Felipe y Matilde de los belgas. Y aunque contra ellos no hay nada personal en los correos conocidos, la situación no deja de ser incómoda. En el engranaje del Gotha europeo todos coinciden, todos se sientan a la misma mesa y, tarde o temprano, llega el momento de reencontrarse con algunos de los que pudieron sentirse agraviados.

placeholder El encuentro de herederos en Holanda, 2013. (Efe)
El encuentro de herederos en Holanda, 2013. (Efe)

Entre los episodios más destacados está su ausencia en marzo de 2013 en la reunión que Guillermo Alejandro y Máxima organizaron en Oude Loo antes de la investidura como reyes. Fue una cita histórica entre herederos al trono europeos, una fotografía generacional en pleno relevo tras la abdicación de Beatriz. Haakon acudió solo y la versión oficial fue que la princesa noruega tenía problemas de salud.

Sin embargo, los correos revelados sitúan a Mette-Marit en Nueva York ese mismo fin de semana, disfrutando de planes con Epstein. No fue una ausencia menor, sino un desplante en un momento clave. Ahora, la imagen de Haakon solo, mientras todos los demás acudieron con sus parejas, cobra sentido. El otro que faltó a la cita fue Federico de Dinamarca, aunque en su caso no se dio ninguna justificación para su ausencia.

El segundo capítulo incómodo tiene escenario y fecha: Luxemburgo, 20 de octubre de 2012. La boda de Guillermo y Stéphanie reunió a lo más granado del Gotha europeo en un despliegue de tiaras, gala y protocolo. En un mail dirigido a Epstein, la princesa noruega resumió el enlace en dos palabras demoledoras: “boda aburrida”.

Lo llamativo no es solo el calificativo, sino el contexto. Aquel enlace estuvo marcado por la reciente muerte de la madre de la novia, lo que obligó a ajustar el tono de las celebraciones. Aun así, congregó a buena parte de las casas reinantes y supuso una cita de máximo nivel institucional. Que una princesa la describa con desdén, aunque sea en privado, revela una falta de empatía y prudencia diplomática poco habitual en alguien llamada a reinar. Más aún cuando en ese mismo correo se permitía vaticinar que “los dos personajes principales no van a durar mucho”, una premonición que, trece años después, no se ha cumplido.

placeholder Mette-Marit en la "boda aburrida" de Luxemburgo. (Efe)
Mette-Marit en la "boda aburrida" de Luxemburgo. (Efe)

En plena tormenta por el juicio que afronta su hijo mayor y con la popularidad de la Casa Real noruega en mínimos, estos episodios del pasado pesan más que nunca. Ya no se leen como simples confidencias privadas, sino como síntomas de una actitud poco alineada con el papel institucional que representa. Y en un universo donde la diplomacia personal lo es todo, cada gesto cuenta. La pregunta que empieza a sobrevolar Oslo es incómoda: más allá del escándalo, ¿puede alguien con este historial de decisiones y desplantes convertirse en reina?

Ha pasado ya casi un mes desde la publicación de los archivos de Epstein, en los que quedaba más que clara su relación de amistad con Mette-Marit. Sin embargo, siguen apareciendo detalles que nos sorprenden y que van más allá del tono de confianza o el coqueteo que existía entre los dos. Llama la atención cómo estos emails revelan la verdadera relación de Mette-Marit con los miembros de las otras familias reales. Son dos los episodios que muestran que, a pesar de las apariencias, Mette-Marit no tiene mucha estima por sus homólogos.

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