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El silencio de Mette-Marit pasa factura: más de la mitad de los noruegos critican la falta de explicaciones sobre Epstein
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FAMILIA REAL NORUEGA

El silencio de Mette-Marit pasa factura: más de la mitad de los noruegos critican la falta de explicaciones sobre Epstein

Una encuesta del diario 'VG' revela un creciente malestar ciudadano y sitúa a la princesa en el centro del desgaste reputacional de la Corona

Foto: La princesa Mette-Marit en una foto de archivo. (Gtres)
La princesa Mette-Marit en una foto de archivo. (Gtres)

El silencio empieza a pesar en Noruega. Y no llega solo. La imagen de la Corona, durante años blindada por la idea de ser una institución seria, se ha ido llenando de grietas. Primero, el caso Marius Borg, con un juicio que ha colocado a la familia en el centro del morbo internacional por la gravedad de las acusaciones. Después, el ruido alrededor de la princesa Marta Luisa y Durek Verrett. El chamán, desde el principio, se convirtió en un personaje que en ha sido cuestionado por su mezcla de espiritualidad, negocio y polémicas. Y, por último, el frente que más daña la imagen reputacional de la princesa Mette-Marit: su vínculo con Jeffrey Epstein.

Todo estos escándalos —que no son pocos— han deteriorado la imagen de la realeza noruega. Una encuesta de inFact para el diario noruego 'VG' coloca a la princesa Mette-Marit en una situación complicada. El 53,1% de los encuestados considera que ha pasado un tiempo "inaceptablemente largo", sin que la esposa del príncipe Haakon de un paso al frente y explica su contacto con el mangate estadounidense. Hasta el momento, solo se ha limitado a pedir perdón y lamentar no haber investigado más sobre todo lo que escondía Epstein. Pero eso a muchos onreuegos ya no les basta.

placeholder El príncipe Haakon con la princesa Mette-Marit y Marius Borg. (Gtres)
El príncipe Haakon con la princesa Mette-Marit y Marius Borg. (Gtres)

El dato, además, tiene otra lectura incómoda para el futuro de la corona: los más jóvenes son los más duros con la falta de respuesta. Y es un dato revelador ya que ella, si todo sigue igual, está llamada a reinar, por su condición de esposa, con el príncipe Haakon. Pero eso no es todo. Los resultados de esta encuesta prueban el desgaste ha que supuesto todo esto. Pero no es solo esta. En otros sondeos publicados en Noruega tras esta crisis, una parte significativa de los encuestados se muestra contraria a que Mette-Marit llegue a convertirse en reina, reflejando un desgaste que va más allá de este caso concreto

Además, el contexto no ayuda. La situación podría tensarse aún más cuando se conozca la sentencia contra Marius Borg —está acusado de 38 delitos—. El desenlace, sea cual sea, proyecta lecturas incómodas para la institución. Si resulta culpable, el golpe reputacional será directo y difícil de amortiguar. Si queda absuelto, parte de la opinión pública podría cuestionar si realmente no existieron los hechos o si, una vez más, la cercanía al poder ofrece cierta impunidad. En ambos escenarios, el debate girará sobre su figura y su entorno. Y cuando esa percepción entra en la conversación pública, la monarquía no sale indemne.

placeholder El príncipe Haakon y la princesa Mette-Marit en una foto de archivo. (REUTERS)
El príncipe Haakon y la princesa Mette-Marit en una foto de archivo. (REUTERS)

A todo esto se le suma que Mette-Marit nunca fue una figura especialmente cuestionada. Al contrario. Durante años estuvo entre las royals mejor valoradas del país. Cuando en 2018 anunció que padecía fibrosis pulmonar crónica, lo hizo con una trasparencia poco habitual en las casas reales europeas. Explicó que la enfermedad podría obligarla a reducir su agenda y que habría periodos en los que no podría cumplir con todos sus compromisos. Y muchos aplaudieron esa estrategia de comunicación. Es más, cuando se deslizó la posibilidad de un futuro trasplante de pulmón, hubo un repunte en las consultas sobre donación. Por eso ahora la sorpresa es mayor.

El silencio empieza a pesar en Noruega. Y no llega solo. La imagen de la Corona, durante años blindada por la idea de ser una institución seria, se ha ido llenando de grietas. Primero, el caso Marius Borg, con un juicio que ha colocado a la familia en el centro del morbo internacional por la gravedad de las acusaciones. Después, el ruido alrededor de la princesa Marta Luisa y Durek Verrett. El chamán, desde el principio, se convirtió en un personaje que en ha sido cuestionado por su mezcla de espiritualidad, negocio y polémicas. Y, por último, el frente que más daña la imagen reputacional de la princesa Mette-Marit: su vínculo con Jeffrey Epstein.

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