La reina Silvia de Suecia brilla de gala en Polonia con el espectacular broche de su joyero que nunca viajaba
Durante la cena de gala que ponía fin a la primera jornada de su visita oficial a Polonia, la reina sueca prescindió de la tiara, pero lo cierto es que las otras joyas brillaron por sí solas
La reina Silvia de Suecia, de gala en Polonia. (Cordon Press)
Cuando hablamos de una cena de Estado, se nos vienen a la cabeza vestidos de noche, mucho brillo y especialmente tiaras si estamos hablando de una royal. Pero lo cierto es que a Silvia de Suecia no le ha hecho falta tiara para brillar de gala en Polonia: lo compensó con otras piezas y sobre todo con el espectacular broche de su joyero que nunca viajaba.
El broche en cuestión está creado con topacios rosas, tiene origen ruso y más de 200 años de historia. Tres características que hicieron que fuera el protagonista de su look, también por la peculiaridad de que no es una pieza que suela meter en su maleta para viajes al extranjero, quizá por lo delicado de sus piedras y por evitar que una joya con dos siglos de vida resulte dañada.
Cierto es que ya bastantes viajes hizo desde que fue encargado hasta llegar a Suecia. Junto a un collar de enormes topacios, forma parte de un conjunto que fue regalo del zar Pablo I de Rusia a su hija, la gran duquesa María Pavlovna, para su boda. Después lo heredó su hija Augusta y posteriormente la hija de esta, Luisa de Baden, antes de llegar a Suecia en 1923 de manos de la reina Victoria, consorte del país desde 1907 a 1930.
Silvia de Suecia, durante la cena de gala en Polonia. (Cordon Press)
Precisamente en esa fecha y tras el fallecimiento de su propietaria, el conjunto pasó a formar parte de la fundación familiar, por lo que desde entonces no puede ser transmitido como propiedad privada, solo utilizado y lucido por las damas de la familia. Entre ellas, la princesa Sybila, que consideraba que el conjunto estaba incompleto y encargó los pendientes a juego con el broche y el collar, igual de imponentes.
El collar es un elemento especialmente llamativo por el tamaño y esos preciosos topacios rosas, aunque solemos verlo con mucha más frecuencia, ya que es uno de los favoritos de Silvia. Sin embargo, el broche solo lo vemos en contadas ocasiones y rara vez fuera de Suecia, así que se puede decir que la reina ha innovado bastante en este viaje a Polonia.
Claro que no podemos imaginar un conjunto de su joyero más adecuado para esta cena de gala, en la que no podía llevar tiaras, por indicaciones del protocolo, pero nadie le impedía a la esposa de Carlos Gustavo de Suecia lucir sus mejores joyas. Y el tono de los topacios creaba una combinación perfecta con su vestido de color morado, siguiendo así la línea cromática de la mañana, cuando la reina sueca había iniciado la visita de Estado vestida de rosa.
Silvia y Carlos Gustavo, en la cena de gala en Polonia. (Cordon Press)
Eso sí, el diseño para esta cita de gala impedía que pudiera lucir el collar, precisamente por el enorme tamaño que tiene, ya que el vestido presenta cuello a la caja y la reina Silvia incorporó un fular envolvente, de la misma tela de la prenda. Así que los grandes protagonistas de su look para la cena de Estado fueron el broche, original de 1804 y esos pendientes que la reina Sybila encargó para que hicieran juego.
Las dos piezas brillaron con luz propia, pero no fueron los únicos detalles del outfit de gala que llamaron la atención. Porque la reina Silvia combinó su vestido morado con un clutch joya, con incrustaciones de pedrería de diferentes colores que formaban el dibujo de una mariposa. Firmado por el brasileño Romero Britto, suponía todo un homenaje a las raíces de su madre, nacida en el estado Sao Paulo, y a su propia infancia, de la que pasó la mayor parte en el país sudamericano.
El otro detalle que no pasó desapercibido fue la pulsera que la reina Silvia llevaba en su muñeca derecha, muy alejada de los accesorios históricos y muy valiosos a los que acostumbra. Porque lucía una pulsera infantil, creada con cuentas de plástico y pequeños cubos con letras impresas que creaban World Childhood, la fundación creada por ella para la protección de la infancia.
Cuando hablamos de una cena de Estado, se nos vienen a la cabeza vestidos de noche, mucho brillo y especialmente tiaras si estamos hablando de una royal. Pero lo cierto es que a Silvia de Suecia no le ha hecho falta tiara para brillar de gala en Polonia: lo compensó con otras piezas y sobre todo con el espectacular broche de su joyero que nunca viajaba.