Tras su visita express a España en los primeros días de la Semana Santa, Matilde de Bélgica sigue un día más su frenética agenda oficial, esta vez fuera de palacio. Ayer, la reina primero recibió en castillo de Laeken a Claire Pahaut, la escritora de un libro que narra la historia de las 2250 mujeres que fueron deportadas de Bélgica al campo de concentración nazi para mujeres de Ravensbrück; y, más tarde, en compañía también del rey Felipe, se reunieron con 28 jóvenes maestros de niños con necesidades especiales.
Este 2 de abril, Matilde de Bélgica reaparecía en la inauguración de ‘Be Philanthropy 2026’, celebrado en el museo del automóvil Autoworld Bruselas. Este congreso de la Fundación rey Balduino reúne a filántropos, notarios, responsables políticos y representantes de empresas y fundaciones para debatir sobre el papel y el impacto de la filantropía. Para esta cita, la reina recuperó de su vestido un vestido muy comentado por las modificaciones que sufrió en los últimos años.
Matilde
Se trata de un diseño rosa chicle de la firma Bernard Depoortere con cuello abierto y mangas tres cuartos. Un diseño que, desde marzo de 2018, luce un ligero ajuste en su diseño. Se trata de una discreta pero apreciable modificación para alargar el bajo y que llegase hasta la rodilla. El cambio se puede observar en la cintura, donde aparentemente se alteró el patrón con la misma tela del diseño original.
La vez anterior que se lo vimos puesto fue en abril de 2017, un año antes, para dar la bienvenida al Secretario General de la ONU en Bruselas, el portugués António Manuel de Oliveira Guterres, durante una recepción en Laken Castle también junto al rey Felipe. Por aquel entonces, el vestido tenía un patrón parecido, pero sin la ahora visible franja en la cintura que hace evidente la modificación para conseguir que la falda llegase por debajo de la rodilla y no, como era originalmente, por encima. La última vez que lo usó fue hace un par de años, en 2024, cuando acudió a un simposio inaugural organizado por la Real Academia de Medicina de Bélgica.
Matilde de Bélgica, en su primera aparición con el vestido modificado en marzo de 2018. (Gtres)
Pese a este detalle casi imperceptible, la forma de llevarlo ha sido siempre muy similar. En todas estas ocasiones, la reina Matilde de Bélgica escogió para completar el look unos clásicos salones en color nude y, en este caso, una cartera de mano en piel en un marrón claro y detalles en dorado.
Esta edición del ‘Be Phillanthropy 2026’ era muy significativa ya que se celebra durante el 50 aniversario de la Fundación Rey Balduino, marcando así medio siglo trabajando por mejorar la vida de la población apoyando diferentes proyectos sociales centrados en la salud, ciencia y economía, sirviendo también como facilitadora de donaciones internacionales. Esta fundación se creó por el 25 aniversario del reinado de Balduino y, pese a que su sede está en Bélgica, esta opera a nivel mundial.
Tras su visita express a España en los primeros días de la Semana Santa, Matilde de Bélgica sigue un día más su frenética agenda oficial, esta vez fuera de palacio. Ayer, la reina primero recibió en castillo de Laeken a Claire Pahaut, la escritora de un libro que narra la historia de las 2250 mujeres que fueron deportadas de Bélgica al campo de concentración nazi para mujeres de Ravensbrück; y, más tarde, en compañía también del rey Felipe, se reunieron con 28 jóvenes maestros de niños con necesidades especiales.