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Descalza y con medias rotas: el escabroso estilismo de Máxima de Holanda con el que rompe el protocolo
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Descalza y con medias rotas: el escabroso estilismo de Máxima de Holanda con el que rompe el protocolo

Hay días en los que, pese al esfuerzo, no es fácil mantener el atuendo en punto. Es el caso de la última aparición de la reina de Países Bajos, quien ha tenido algun percance

Foto: Maxima de Holanda en un centro comunitario. (Gtres)
Maxima de Holanda en un centro comunitario. (Gtres)

Los percances de Máxima de Holanda con sus llamativos sombreros se han vuelto relativamente frecuentes, en gran parte debido a su gran tamaño y a condiciones climáticas adversas. Aunque suele lucirlos con elegancia, el viento no siempre juega a su favor. En 2024, durante una visita a la fundación Taal aan Zee, uno de sus tocados salió volando al saludar. Más recientemente, en el bautizo de un buque del Instituto Neerlandés de Investigación Marina en Texel, el viento desvió el champán tras romperse la botella, salpicándola. Sin perder la calma, reaccionó con naturalidad, sonriendo y sujetando su sombrero.

Ni siquiera hace falta un sombrero para que Máxima de Holanda protagonice un pequeño percance. En su última visita al centro comunitario Amsterdam Norte, un proyecto vecinal respaldado por Oranjefonds, del que es patrona, la Reina volvió a acaparar miradas, esta vez por un detalle inesperado en su estilismo. A su llegada, su outfit dejaba entrever un discreto contratiempo que no pasó desapercibido.

placeholder Máxima de Holanda a su llegada. (Gtres)
Máxima de Holanda a su llegada. (Gtres)

Para la ocasión, de carácter informal, confió en un conjunto de Natan formado por blusa con pañuelo integrado y falda de cuero sintético, una combinación que ya ha lucido en varias ocasiones y que confirma como uno de sus básicos predilectos. Sin embargo, fueron las medias transparentes las que jugaron una mala pasada: al bajar del coche, una visible carrera rompía la impecabilidad del look, un detalle que trató de disimular sin demasiado éxito.

placeholder Máxima llevaba una carrera en su media. (Gtres)
Máxima llevaba una carrera en su media. (Gtres)

Lejos de incomodarse, la reina mantuvo la naturalidad que la caracteriza. Ya en el interior, al acceder a un gimnasio de boxeo, se descalzó y pisó la colchoneta en mallas, dejando una estampa tan inesperada como comentada, con un esmalte de uñas perfectamente coordinado con el conjunto. Incluso cuando uno de los instructores le propuso ponerse los guantes, declinó con humor: "No hago alarde de mis habilidades, o de la falta de ellas", dijo, según recoge RTL.

placeholder Máxima dejo los tacones cuando entró a una zona de boxeo. (EFE)
Máxima dejo los tacones cuando entró a una zona de boxeo. (EFE)

El broche lo puso otra escena espontánea. Máxima de Holanda se sumó a una sesión de dibujo con un grupo de niños y, al sentarse, descubrió que también habían preparado una lámina para ella. “Ah, Hello Kitty”, comentó divertida, antes de interesarse por las actividades del centro. Todo ello coincidía, además, con otro movimiento en la agenda de la Casa Real: Amalia de Holanda continúa avanzando en su formación militar. Tras completar a comienzos de año un entrenamiento general que la llevó a obtener el rango de cabo, la heredera se encuentra ahora realizando prácticas en la Real Fuerza Aérea de los Países Bajos, una nueva etapa integrada en el programa del Colegio de Defensa en el que participa.

Los percances de Máxima de Holanda con sus llamativos sombreros se han vuelto relativamente frecuentes, en gran parte debido a su gran tamaño y a condiciones climáticas adversas. Aunque suele lucirlos con elegancia, el viento no siempre juega a su favor. En 2024, durante una visita a la fundación Taal aan Zee, uno de sus tocados salió volando al saludar. Más recientemente, en el bautizo de un buque del Instituto Neerlandés de Investigación Marina en Texel, el viento desvió el champán tras romperse la botella, salpicándola. Sin perder la calma, reaccionó con naturalidad, sonriendo y sujetando su sombrero.

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