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La encrucijada de la Corona tailandesa: una línea de sucesión en el aire y sin un heredero claro
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PROBLEMAS DE FUTURO

La encrucijada de la Corona tailandesa: una línea de sucesión en el aire y sin un heredero claro

El empeoramiento de la primogénita del rey Rama X agrava la crisis institucional en el país asiático. Sin un heredero claro debido a las leyes que excluyen a las mujeres y el repudio de cinco de sus hijos, la Corona afronta su horizonte más incierto

Foto: El rey Rama X y su actual esposa, Suthida. (Reuters)
El rey Rama X y su actual esposa, Suthida. (Reuters)

La Corona de Tailandia afronta uno de los escenarios más complejos de su historia reciente. El empeoramieno de la salud de la princesa Bajrakitiyabha, que permanece en cuidados intensivos tras tres años en coma, representa,además,una tragedia familiar para el rey Vajiralongkorn, sino un auténtico jaque constitucional para el país. Su situación clínica ha vuelto a poner el foco sobre el intrincado tablero de la sucesión tailandesa: un sistema donde el monarca tiene siete hijos de diferentes matrimonios, pero donde prácticamente ninguna de las opciones tradicionales resulta viable en estos momentos para asegurar la continuidad dinástica.

Bajo las estrictas leyes actuales, el acceso de las mujeres al trono está vetado en principio, lo que ya suponía una barrera legal. Sin embargo, el verdader problema radica en las convulsas relaciones familiares del rey. Rama X es padre de siete hijos: la mencionada princesa Bajrakitiyabha, fruto de su primer matrimonio con Soamsavali Kitiyakara; cinco vástagos de su unión con Yuvadhida Polpraserth -Chudhavajra, Vajaresra, Chakrivajra, Vajravira y Sirivannavari-; y el príncipe Dipangkorn Rasmijoti, actual heredero, nacido de su enlace con Srirasmi.

placeholder La princesa Bajrakitiyabha, primogénita del rey Rama X. (Reuters)
La princesa Bajrakitiyabha, primogénita del rey Rama X. (Reuters)

De sus siete vástagos, cinco de ellos, los nacidos de su segundo matrimonio con la actriz Yuvadhida Polpraserth, fueron repudiados oficialmente en el pasado, quedando despojados de sus títulos y de cualquier derecho sucesorio tanto para ellos como para sus descendientes. Con este frente anulado, la lógica institucional apuntaba directamente hacia el hijo menor del soberano, Dipangkorn Rasmijoti, fruto de su tercera boda, como la única ficha clara en el tablero.

No obstante, la opción del joven príncipe está rodeada de un absoluto silencio institucional y de grandes dudas prácticas. Residente habitual en Alemania, los medios de comunicación internacionales señalan que padece un trastorno del espectro autista en un grado que, presumiblemente, le impediría asumir las exigentes funciones de la Jefatura del Estado. Ante la falta de confirmación oficial por parte del Palacio, este vacío informativo no ha hecho más que alimentar las especulaciones sobre la necesidad de buscar alternativas fuera de la línea sucesoria formalmente establecida.

placeholder El príncipe Dipangkorn Rasmijoti. (Efe)
El príncipe Dipangkorn Rasmijoti. (Efe)

Es en este contexto de incertidumbre donde hace unos meses cobró fuerza una sorprendente vía de escape. El príncipe Vacharaesorn, uno de los hijos varones que habían sido repudiados y exiliados, protagonizó un sonado regreso al país que incluyó su ordenación como monje budista, un rito tradicional e indispensable para cualquier aspirante a portar la corona tailandesa. El hecho de que compartiera este paso en sus redes sociales sin recibir ningún tipo de veto o censura por parte de la estricta Casa Real disparó todos los rumores sobre una posible reconciliación y un estudiado allanamiento de su camino hacia el trono.

La otra gran alternativa que siempre ha estado sobre la mesa de debate es la reforma de las leyes dinásticas para permitir, al igual que ha sucedido en las monarquías occidentales, que las mujeres puedan reinar. Era precisamente en sta ecuación en la que la princesa Bajrakitiyabha se erigía como la candidata perfecta a ojos de la sociedad civil. Gracias a su sólida formación en Derecho, su impecable carrera en el cuerpo diplomático y una altísima popularidad, la primogénita ejercía de heredera de facto y representaba la esperanza de una transición estable y moderna para el país.

placeholder Vacharaesorn, ordenado monje budista. (Facebook Vacharaesorn Vivacharawongse)
Vacharaesorn, ordenado monje budista. (Facebook Vacharaesorn Vivacharawongse)

El grave accidente cardíaco sufrido por la princesa hace tres años truncó por completo los planes de activar cualquier reforma legal en favor de las mujeres, congelando el futuro de la dinastía. Aunque desde el Palacio Real se mantiene de forma oficial la esperanza de una milagrosa recuperación, sosteniendo su vida de manera artificial e institucional, el reciente empeoramiento de su estado debido a una infección severa obliga a la institución a mirar de frente a la realidad. Tailandia se encamina hacia un relevo generacional inevitable, pero con un trono que, hoy por hoy, sigue buscando un sucesor definitivo.

La Corona de Tailandia afronta uno de los escenarios más complejos de su historia reciente. El empeoramieno de la salud de la princesa Bajrakitiyabha, que permanece en cuidados intensivos tras tres años en coma, representa,además,una tragedia familiar para el rey Vajiralongkorn, sino un auténtico jaque constitucional para el país. Su situación clínica ha vuelto a poner el foco sobre el intrincado tablero de la sucesión tailandesa: un sistema donde el monarca tiene siete hijos de diferentes matrimonios, pero donde prácticamente ninguna de las opciones tradicionales resulta viable en estos momentos para asegurar la continuidad dinástica.

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