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Ansorena y el joyero de la Casa Real, una relación marcada por más de 900 diamantes y 12 perlas australianas
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MÁS DE UN SIGLO DE RELACIÓN

Ansorena y el joyero de la Casa Real, una relación marcada por más de 900 diamantes y 12 perlas australianas

Aunque las piezas del joyero real tienen diferentes procedencias, la casa que más hueco tiene es Ansorena, de máxima actualidad estos días. La tiara más icónica o un curioso collar de Victoria Eugenia, entre otras, tienen su marca

Foto: La reina Letizia, con la tiara Flor de Lis y los pendientes de botón, de Ansorena. (Limited Pictures)
La reina Letizia, con la tiara Flor de Lis y los pendientes de botón, de Ansorena. (Limited Pictures)

Hay un nombre con el que en Vanitatis estamos muy familiarizados y que siempre suele salir a colación cuando hablamos de las joyas de la Casa Real. Estamos hablando de Ansorena, que se ha puesto estos días de actualidad, aunque por motivos muy distintos a los más de 900 diamantes y las 12 perlas australianas que la unen al Palacio de la Zarzuela. Y es que el equipo de esta casa madrileña ha sido el encargado de valorar las joyas encontradas en el despacho del expresidente Zapatero.

No es extraño que esta casa haya recibido este curioso encargo. La reputación y fama es merecida, al ser una de las más históricas de nuestro país y en la que confían, no ya solo la familia real, sino muchos clientes a la hora de hacer sus encargos más especiales. Fundada en 1845 por Celestino Ansorena, a lo largo de casi dos siglos de historia ha evolucionado desde un pequeño taller artesanal hasta convertirse en una referencia en el sector.

La casa se distingue por la elaboración de piezas exclusivas realizadas con piedras preciosas de gran calidad y por mantener una marcada tradición artesanal, adaptándose a las tendencias de cada época. Características que la han hecho ser considerara la joyería de cabecera de la Casa Real, con varias generaciones de la familia Borbón recurriendo a ella.

placeholder La reina Sofía, con la tiara de la Flor de Lis, collar y pendientes de chatones. (Gtres)
La reina Sofía, con la tiara de la Flor de Lis, collar y pendientes de chatones. (Gtres)

Pero quizá el cliente más conocido y frecuente fue el rey Alfonso XIII, responsable de que existan en la colección actual algunas valiosas piezas. Una de ellas es la tiara de la Flor de Lis, la más icónica de todas las que puede lucir actualmente la reina Letizia, al contener ese símbolo propio de la familia Borbón. El monarca la encargó para regalársela a su futura esposa, Victoria Eugenia con motivo de su boda. De hecho, fue la que lució en ese grab enlace que paralizó Madrid hace 120 años.

La tiara está compuesta por unos 450 diamantes, con 10 perlas que pasan más desapercibidas. Todas ellas forman tres flores de lis, de las que toma su nombre, y su estructura es maleable, para lucirla como corona o como diadema. Está valorada por expertos entre 5,5 y 6 millones de euros y es uno de esos tesoros que pertenecen a la institución, puesto que la reina Victoria Eugenia estipuló en su testamento que solo podían pasar de reina a reina.

La reina Letizia la lució por primera vez en 2017, durante la visita de Estado del entonces presidente argentino, Mauricio Macri. Y la acompañó con los pendientes de chatones o de botón, que pertenecen a este grupo de joyas que no son de propiedad privada y van de reina a reina. Están formados por dos piedras preciosas de un tamaño considerable rodeadas de otras más pequeñas, todas ellas montadas en oro blanco.

placeholder Victoria Eugenia, con la tiara Flor de Lis y el collar de chatones. (Cordon Press)
Victoria Eugenia, con la tiara Flor de Lis y el collar de chatones. (Cordon Press)

Son unas piezas que la reina Letizia luce con mucha frecuencia, dado que ponen el punto de majestuosidad a cualquier look. También fueron un encargo del rey Alfonso XIII para su esposa, cuyo gusto por las joyas era más que conocido. La petición del monarca no fue al azar, sino con toda la intención de que los pendientes hicieran juego con el collar de chatones, uno de los favoritos de su mujer y con una historia más que curiosa.

Porque este regalo que también hizo el abuelo del rey Juan Carlos a su prometida contenía 30 chatones de diamantes. Pero cada vez que había que celebrar una fecha especial, Alfonso XII compraba otros dos para Victoria Eugenia. El resultado fue un 'sautoir' tan largo que la inglesa no dudó en dividirlo en dos, dejando una parte en el lote de las joyas de pasar y otra en la herencia de su hijo Jaime.

Nos metemos ahora en las piezas que son propiedad privada de la reina Letizia. El turno es para esos pendientes de perlas australianas que guarda en su joyero desde el nacimiento de la princesa Leonor. Presentan una parte superior con un diamante redondo, del que cuelgan otros cuatro diamantes de menor tamaño y terminan con las perlas. Son desmontables y la Reina los puede lucir solo con el diamante superior o completos.

placeholder La reina Letizia, por primera y única vez luciendo la tiara Princesa, en 2015, en Dinamarca. (Gtres)
La reina Letizia, por primera y única vez luciendo la tiara Princesa, en 2015, en Dinamarca. (Gtres)

Y toca ahora hablar de una de las piezas de las que más se ha hablado, pero menos hemos visto. La tiara Princesa fue un regalo que el rey Felipe -entonces Príncipe- le regaló por su quinto aniversario de boda, aunque doña Letizia no la lució hasta seis años después, para el 75º cumpleaños de la reina Margarita de Dinamarca. Fue la primera y la última vez que se la puso.

Se trata de una joya imitando la flor de lis realizada en oro blanco y decorada con 450 brillantes y diez perlas. Tiene una particularidad y es que, como tantas otras piezas de las familiares reales, la tiara Princesa es desmontable, por lo que la flor de lis principal puede utilizarse como broche, algo que hace muy a menudo la reina Letizia, tanto para looks de gala como para los que no lo son.

Es, de momento, la última pieza que sabemos que ha salido de la casa Ansorena, proveedora de la familia real desde 1869, pero cuya reputación, fama e historia van mucho más allá de los muros de palacio.

Hay un nombre con el que en Vanitatis estamos muy familiarizados y que siempre suele salir a colación cuando hablamos de las joyas de la Casa Real. Estamos hablando de Ansorena, que se ha puesto estos días de actualidad, aunque por motivos muy distintos a los más de 900 diamantes y las 12 perlas australianas que la unen al Palacio de la Zarzuela. Y es que el equipo de esta casa madrileña ha sido el encargado de valorar las joyas encontradas en el despacho del expresidente Zapatero.

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