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Las cinco claves 'rosa' de las elecciones francesas

Este domingo y el próximo día 29, Francia celebra elecciones departamentales. No habrá enfrentamiento entre sus líderes, pero ¿cómo afectan sus vidas privadas a su popularidad?

Foto: Marion Maréchal Le Pen, Marine Le Pen, Florian Philippot, Carla Bruni y Julie Gayet (Fotomontaje: Vanitatis)
Marion Maréchal Le Pen, Marine Le Pen, Florian Philippot, Carla Bruni y Julie Gayet (Fotomontaje: Vanitatis)

Este domingo se celebra la primera vuelta de las elecciones departamentales en Francia. A pesar de que estos comicios no supondrán una lucha cuerpo a cuerpo entres los principales líderes políticos galos, sí que se convertirán en un buen termómetro para medir su popularidad. En los últimos meses, además de los ‘líos de faldas’ del presidente François Hollande, muchos han sido los ‘devaneos’ políticos en clave rosa. ¿Qué temperatura marca la trastienda electoral francesa? Aquí, el repaso.

1. Marine Le Pen (Neuilly-sur-Seine, 1968). Su ajetreada vida amorosa es casi tan sorprendente como el rápido posicionamiento de su partido en el mapa electoral francés. Se casó dos veces. De su primer matrimonio con Frank Chauffroy –un hombre a la sombra de sus primeros pasos como política–, nacieron sus tres hijos: Jehanne, Louis y Mathilde. Pero su amor con el empresario solo duró cuatro años porque nunca soportó que Chauffroy ejerciera tanta presión en su carrera política. Hasta que apareció en su vida Éric Lorio, entonces secretario general de su partido: el Frente Nacional (FN). Las presiones políticas y sentimentales que ejerció el padre de Marine, Jean-Marie, abocaron su relación al fracaso más absoluto. Tanto que, después de unos años de soltería, acabó sucumbiendo a los encantos de otro acérrimo lepenista: Louis Aliot. Aunque mantienen una relación como pareja de hecho desde 2009, cuentan que Le Pen y Aliot viven separados: ella en las afueras de París y él en Perpignan. Para acallar la creciente rumorología, la pareja optó por publicar una foto suya en Twitter dándose un beso. Un ósculo con el que buscaron que su 'crisis de pareja' no empañara la carrera política de la lideresa. 

La líder del FN, Marine Le Pen, junto a su sobrina, Marion Maréchal Le Pen (Reuters)
La líder del FN, Marine Le Pen, junto a su sobrina, Marion Maréchal Le Pen (Reuters)

2. Marion Maréchal Le Pen (Saint-Germain-en-Laye, 1989). A sus 25 años, se ha convertido en la esperanza blanca del FN. Es sobrina de Marine, hija de Yann Le Pen y nieta de Jean-Marie. Esta estudiante de Derecho ya es diputada de la Asamblea Nacional. Un ascenso político que se hace extensible a su vida sentimental. El año pasado se casó con el empresario Matthieu Decosse. Y tuvo que hacerlo por lo civil, a pesar de sus férreas creencias religiosas, ya que Marion estaba embarazada de su primer hijo… Un bebé que se estuvo gestando al filo de la rumorología. Algunos medios franceses aseguraron que el padre de la criatura era un periodista y corresponsal de guerra.

El vicepresidente del Frente Nacional, Florian Philippot (Reuters)

3. Florian Philippot (Croix, 1981). Es el segundo de a bordo en el partido de Marine Le Pen, hacedor de la política populista del FN y, además, es homosexual. Fue la revista Closer la encargada de sacar a la luz su condición sexual. La misma que choca de pleno con el ideario de un partido abiertamente homófobo. Parece que a 'la jefa' no le importa, pues tras la revelación de unas fotografías en las que su delfín caminaba de la mano por Viena con su novio, Le Pen salió en su defensa: “Se trata de un atentado contra las libertades individuales. Un comportamiento insoportable. La vida privada es sagrada”. Un terremoto que hizo temblar los cimientos del partido ya que Philippot pidió a su jefa que no acudiese a manifestarse durante los días en los que se debatía la ley de matrimonio homosexual en Francia. 

4. El matrimonio que vuelve

De la otra ala derechista de la política francesa ha renacido un viejo conocido: Nicolás Sarkozy (París, 1955). Es precisamente su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el que librará estos días la batalla por el liderazgo de este sector político. Mientras, en casa, las cosas han cambiado poco. Su mujer, Carla Bruni –con la cual tiene una hija en común–, ya sueña con volver a ser primera dama. Aunque eso no sucederá hasta 2017, fecha en que se celebren las elecciones presidenciales en las que su marido, tras su debacle electoral del pasado 2012, optará a ser relegido como jefe de Estado.

El pasado diciembre, sacó a subasta un manuscrito que llevaba por título el nombre de su canción más conocida: Quelqu’un m’a dit. El dinero que recaudó fue destinado a causas solidarias. Una acción (social) propia de reinas o mujeres de jefes de Estado.

El matrimonio Bruni-Sarkozy, junto a su hija Giulia en un viaje a Nueva York (Cordon Press)
El matrimonio Bruni-Sarkozy, junto a su hija Giulia en un viaje a Nueva York (Cordon Press)

Aunque la carrera musical de Bruni, tras la salida del Elíseo, no fue todo lo boyante que esperaba, la actriz, modelo y cantante hizo que se multiplicaran los contratos con importantes firmas de moda, así como convertirse en un importante reclamo en muchos festivales de música. Pero hay otra versión. Aunque la mayoría de la prensa francesa apunta a que la vuelta de Sarkozy a la política afectaría de lleno al futuro profesional de Carla Bruni, hay quienes señalan que su contínua aparición sobre los escenarios de medio mundo y su rostro como imagen de una de las marcas del grupo LVMH sería parte de la campaña que su marido –y padre de su hija Giulia– lleva orquestando desde hace meses para tomarle el pulso a una Francia carente de liderazgo. 

5. Un culebrón 'de cine'

El arco político socialista se encuentra más revuelto. Desde que la revista Closer publicara el affaire entre el presidente François Hollande (60) y la actriz Julie Gayet (42), la sal de la política del partido del Gobierno la pone una despechada Valérie Trierweiler. La que fuera pareja del jefe del Estado galo da un punto de color a la crónica social a golpe de entrevistas promocionales de su libro, Gracias por este momento, en el que se encargó de airear cuán dura había sido su vida de pareja los meses que fue inquilina del Elíseo.

El presidente francés, François Hollande, y la actriz, Julie Gayet (EFE/Reuters)
El presidente francés, François Hollande, y la actriz, Julie Gayet (EFE/Reuters)

De la pareja presidencial trasciende lo suficiente. La segunda entrega de su romance vino de la mano de una serie de fotografías publicadas también por Closer donde se veía a la pareja conversando en los jardines del Elíseo allá por noviembre de 2014. Y la última, cuando la misma publicación sacó a la luz unas fotos de Gayet viajando en coche oficial por Rennes (norte de Francia).

Hace unos días, se pudo saber que la actriz regresa a la gran pantalla. Según informó el diario francés Le Figaro, la supuesta novia del presidente francés, François Hollande (60), se encuentra estos días de rodaje en Tel Aviv (Israel). El pasado domingo se la pudo ver por las calles de la ciudad trabajando en el filme Merci de votre collaboration (Gracias por su colaboración). Gayet se ha convertido así en una suerte de Carla Bruni socialista: sirve como reclamo para los directores de cine.

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