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veinte años desde la muerte de la actriz

Lana Turner: siete maridos, un gángster y una hija 'asesina'

La actriz murió un 29 de junio de hace veinte años poco después de pasar su ya enclenque figura por el Festival de San Sebastián, donde recibió un premio honorófico

Foto: Lana Turner en una imagen de archivo (Gtres)
Lana Turner en una imagen de archivo (Gtres)

Hay actrices y hay estrellas. Hay estrellas y luego está Lana Turner. La Lana de las Lanas murió un 29 de junio de hace veinte años poco después de pasar su ya enclenque figura por el Festival de San Sebastián, donde recibió un premio honorífico. En Donosti se la pudo ver demacrada y marchita, consumida por el cáncer que se la acabaría llevando, y lejos de aquella belleza con turbante y shorts que aparecía en el plano más inolvidable de El cartero siempre llama dos veces. Tampoco quedaba ya rastro  de aquella matriarca indómita de melodramas lacrimógenos como La mujer X o Imitación a la vida. Pese a la multiplicidad de títulos, su vida personal fue tanto o más interesante que la retahíla de películas que la hicieron pasar a la historia del cine pese a que la crítica nunca la consideró una gran actriz. "Un hombre de éxito es aquel que puede ganar más dinero del que su mujer puede gastar. Una mujer de éxito es aquella que puede encontrar a un hombre así", solía decir cuando la edad y la longevidad de su carrera le permitieron soltar las perlas que le dio la gana.

Lana, cuyo nombre real era Julia Jean Mildred Frances Turner, fue mucha Lana desde el principio de sus días. A mediados de los años 30, cuando todavía existían los cazatalentos que te podían cambiar la vida en plena calle, fue descubierta, siendo aún una adolescente, por uno de ellos mientras se comía un helado. Sus encantos y sus pechos voluptuosos fueron el reclamo de sus primeras películas, en las que pese a sus 16 años parecía una mujer hecha y derecha que volvía locos a los hombres. No hay más que verla al lado de un hercúleo pero minúsculo Mickey Rooney en Andy Hardy se enamora, en la que más que su novia de turno parece una mantis religiosa a punto de saltar a la yugular del pobre e imberbe jovencito.

El 'escándalo Stompanato'

Lana Turner y Kirk Douglas en 'Cautivos del mal' (Gtres)
Lana Turner y Kirk Douglas en 'Cautivos del mal' (Gtres)

Sus siete matrimonios fueron legendarios, breves y poco apropiados para un carácter inestable que daba prioridad, por encima de todas las cosas, a su estatus de estrella. Sin embargo, no fue uno de sus maridos, sino Johnny Stompanato, un gángster, el que acabaría llevándola a protagonizar los titulares más escandalosos de su vida y una historia que encantó a las lenguas viperinas de Hollywood. Tras divorciarse de Lex Baker, el 'Tarzán' famoso por ser el primer marido de Tita Cervera, Lana empezó a salir con Stompanato. El poco recomendable historial de este era de película de Scorsese, como mínimo: exsocio del fundador de Las Vegas, y guardaespaldas de un capo de la mafia. 

Cartel promocional de 'El cartero siempre llama dos veces' (Gtres)
Cartel promocional de 'El cartero siempre llama dos veces' (Gtres)

Cuando se cruzó en su camino semejante rufián Lana tenía 38 años, se había casado unas cuantas veces y el vodka era su compañero más estable. Stompanato aprovechó la situación: no sólo la utilizó para limpiar su imagen, sino que la maltrataba sistemáticamente delante de su hija Cheryl. El 4 de abril de 1958, la joven presenció una acalorada discusión entre su madre y el amante. "Si me dejas, te rajo", le decía Stompanato a la actriz. 

Presa del pánico, Cheryl acabó asestándole una puñalada a Stompanato. El juicio posterior fue un auténtico calvario para madre e hija. La prensa sensacionalista se cebó con la historia y aseguró que la realidad tenía que más que ver con la hija enamorada del gangster y loca de celos por la relación que este tenía con Turner. Sin embargo, ella nunca lo confirmó y acabó siendo absuelta de todos los cargos. Hollywood, siempre tan oportunista, convirtió a Lana en la protagonista del remake de Imitación a la vida, donde interpretaba a una actriz que ve cómo su hija se enamora, inesperadamente, de su compañero vital. Con esas similitudes y la película estrenándose justo un año después del escándalo, no fue casualidad que el melodrama dirigido por Douglas Sirk se convirtiese en una de las películas más taquilleras de la década de los 50.

Declive y grandeza de una estrella

Lana junto a Jane Wyman en el set de 'Falcon Crest' (Gtres)
Lana junto a Jane Wyman en el set de 'Falcon Crest' (Gtres)

Una vez que el escándalo se quedó atrás, a la estrella se le achacaba una afición desmedida por el alcohol, exigencias desmesuradas en los platós con respecto a su vestuario y maquillaje y un nuevo estatus como matrona de melodramas de medio pelo. Se casó nuevamente con Fred May y el matrimonio tampoco duró demasiado. Con una carrera menguante, la televisión se convirtió en el medio que la adoptó pero, como en el caso de muchas viejas estrellas, sus exigencias seguían manteniéndose pese a que el brillo estelar menguaba a pasos agigantados.

Un ejemplo: cuando fue parte del reparto de Falcon Crest su enemistad con Jane Wyman, la malvada Ángela Channing de la serie, casi vuelve locos a los productores. Se decía que ninguna de las dos viejas celebridades quería compartir plano y que los montadores se las veían y se las deseaban a la hora de manipular el material rodado. Tan harta estuvo Lana de estar en la serie que exigió que su personaje fuese asesinado en la segunda temporada, cuando el culebrón estaba en pleno apogeo.

En los 90 se hablaba más de los 698 pares de zapatos que poseía y de su interminable lista de romances, entre los que se incluían Spencer Tracy, Howard Hughes o Clark Gable, que de una carrera que, por otra parte, estaba llena de títulos destacados. Así lo consideró el Festival de San Sebastián cuando le otorgó el premio Donosti y así lo consideraba ella misma en las entrevistas, en las que no se cortaba un pelo a la hora de vanagloriarse de sus triunfos y comentar su apetencia por los hombres: "los encuentro terriblemente excitantes y cualquier mujer que diga lo contrario es una solterona amargada, una prostituta o una santa", dijo una vez acerca de su afición al género masculino. Un asesinato y siete maridos después no parece muy claro que esos hombres que llenaron su vida la la hiciesen feliz.

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