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los asistentes a un torneo mítico

Beckham, Banderas y Wintour en Wimbledon: el mundo del tenis se llena de 'glamour'

La Lista Vip supera ya en número a la de los propios jugadores. Es más, los rotativos británicos han sugerido a los organizadores que consideren la posibilidad de desplegar alfombra roja para las celebrities

Foto: David Beckham junto a su madre, Sandra, en uno de los partidos (Reuters)
David Beckham junto a su madre, Sandra, en uno de los partidos (Reuters)

¿Quién necesita Ascot cuando tiene Wimbledon? Nunca antes el mundo del tenis había desprendido tanto glamour. Tradicionalmente, La Catedral siempre había sido punto de encuentro de royals y ese tipo de empresarios con, mínimo, cinco mansiones repartidas por Europa. Pero ahora se ha llegado a un punto en que la Lista Vip supera ya en número a la de los propios jugadores. Es más, los rotativos británicos han sugerido a los organizadores que consideren la posibilidad de desplegar alfombra roja para que los llamados celebreties se sientan más cómodos.

El término incluye actores, duques –aquí lo del título se estila aún mucho- y cualquier individuo cuyas opiniones muevan millones de dólares. Es el caso de Anna Wintour. La influyente editora de Vogue ha estado este sábado presente en la final femenina.

Serena Williams y Garbiñe Muguruza (Gtres)
Serena Williams y Garbiñe Muguruza (Gtres)

Garbiñe Muguruza no ha podido finalmente derrotar a Serena Williams. Pero igualmente, la hispano – venezolana ya he hecho historia. Y prepárense las grandes firmas porque, fuera de la pista, la joven de 21 años también va a dar mucho de qué hablar. Confiesa que le apasiona la moda y que es de tacones cuando deja la raqueta.

Stella McCartney, una de las protagonistas de la final (Gtres)
Stella McCartney, una de las protagonistas de la final (Gtres)

De momento, sobre la hierba, ya ha conseguido ser una de las elegidas para llevar el diseño exclusivo que Stella McCartney ha realizado para Adidas. La diseñadora también se ha dejado ver estos días por el torneo. Lógicamente, no pasó desapercibida. Las cámaras también han captado, entre otros, a Bradley Cooper, Antonio Banderas –a quien se le vio muy acaramelado con su novia Nicole Kempel- el cantante Seal, el intérprete de Juego de Tronos, Kit Harington. La siempre perfecta Sienna Miller dejó embobado al personal con un mono blanco y el siempre impecable David Beckham volvió a dar una clase de estilo. Si se puede llevar un traje hecho a medida cuando el termómetro marcó la semana pasada los casi 37 grados, récord en la historia de Wimbledon, él no va a perder la oportunidad.

El Palco Real también da siempre mucho juego. Y nunca faltan los duques de Cambridge. Catalina siempre ha sido una apasionada a este deporte. Es más, se dice que cuando aún era novia del príncipe Guillermo, él se escapaba a verla en helicóptero y aterrizaba en la pista de tenis de la casa de campo que tienen sus padres.

Para la ocasión, las féminas no pueden llevar tocados. Pero las pamelas y sombreros de paja son imprescindibles para completar el outfit de aquellos que son miembros del Club. Of course! Cuando acaban los partidos, la élite sale a la terraza para disfrutar de cócteles donde incluso los camareros van vestidos de etiqueta. El resto de los mortales les ve desde abajo y les hacen fotos. Como si se tratara de una especie en extinción.

Ellos que se saben el centro de las miradas y se pasean de un lado a otro enfundados en sus gemelos y zapatos de ante multicolor. Ese tipo de ante caro y “pijo” que ni siquiera la lluvia de Londres puede dañar.

La imagen es pintoresca y recuerda al ambiente del gran Titanic. Todos los asistentes a Wimbledon están en el mismo barco, pero no se mezclan en ningún momento. Las zonas nobles están perfectamente delimitadas y para acceder a ellas hay que tener dinero o contactos. No hay camarotes, pero la posición en el palco de la pista central, en este caso, lo dice todo.

Anna Wintour, editora de 'Vogue', durante la final (Reuters)
Anna Wintour, editora de 'Vogue', durante la final (Reuters)

Hay una cosa, sin embargo, que es igual para unos y para otros. Se trata del mítico bol de fresas con crema. En la zona posh y en la mítica colina Henman –dedicada a Tim Henman, según cuenta la leyenda el más británico de todos los tenistas- tienen el mismo precio: 2,50 libras. Cada año se venden aproximadamente 28.000 kilos de fresas. Los más pudientes, las acompañan de champán. La botella más cara cuesta 1450.000 libras. El resto de los mortales las bañan con Pimm´s. Se trata de la típica limonada inglesa. Algo parecido a la sangría, pero con un nombre más chic. 

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