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las polémicas de sus series

Ryan Murphy, el hombre al que odian Donatella Versace y Olivia de Havilland

El creador no solo es sinónimo de éxito, sino también de polémica. Dos de sus series, 'Feud' y 'El asesinato de Gianni Versace', han causado más de un disgusto. Te contamos por qué

Foto: Ryan Murphy en una imagen de archivo. (Reuters)
Ryan Murphy en una imagen de archivo. (Reuters)

Es el rey Midas de la televisión. Nadie en Estados Unidos pone en duda que Ryan Murphy convierte en oro todo lo que toca. Su última hazaña se llama 'American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace', segunda temporada de su famosa serie antológica.

El creador no solo es sinónimo de éxito, sino también de polémica. Gran parte del revisionismo que lleva años haciendo, bien sea como productor, guionista o director, de la reciente historia de Estados Unidos no es del gusto de todos los públicos.

En esta ocasión la ofendida es la hermana del sujeto de estudio de su serie, una Donatella Versace que, pese a ser amiga de su alter ego en la ficción, Penélope Cruz, no está nada contenta con el retrato que se ha hecho de los sucesos que llevaron a la muerte a su hermano en 1997. No solo no piensa ver la serie ideada por Murphy, sino que también ha sido la impulsora de un comunicado familiar para aclarar el disgusto de su clan.

“Dado que Versace no autorizó el libro en el que la serie está basada parcialmente ni ha tomado parte en la escritura del guion, esta obra televisiva debería ser considerada, únicamente, como una ficción”, ha asegurado.

Ella no es la única agraviada por Murphy estos días. Aparte de ironizar sobre la fama de las Kardashian cuando aparecen fugazmente (y muy niñas) en un capítulo de 'El pueblo contra O. J. Simpson', en 2017 también estrenó 'Feud: Bette contra Joan', ficción basada en la legendaria enemistad entre Bette Davis y Joan Crawford, acrecentada por el rodaje de '¿Qué fue de Baby Jane?'. Uno de los personajes entrevistados para rajar lo suyo de las dos es, ni más ni menos, que Olivia de Havilland.

Joan Fontaine y Olivia de Havilland en una imagen de archivo.
Joan Fontaine y Olivia de Havilland en una imagen de archivo.

Con lo que no contaba Murphy es con que Olivia, vivita y coleando a sus 101 años, se pusiese a ver la serie y se quedase escandalizada cuando aparece en pantalla con el rostro de Catherine Zeta-Jones, contando chismes de David y Crawford y llamando 'zorra' a su hermana y eterna enemiga, Joan Fontaine. La buena señora decidió demandar a los productores por calumniarla y por “mala publicidad” al representarla como una cotilla que, para colmo, decía ese tipo de barbaridades sobre su propia familia. Alega, además, que nadie contó con su opinión a la hora de representar su imagen en pantalla. “Creo en el derecho a la libertad de expresión, pero ciertamente no se debe abusar de él para proteger las falsedades publicadas o para beneficiarse indebidamente del uso del nombre y la reputación de alguien sin su consentimiento”, ha dicho esta semana a través de un email.

Los defensores de la libertad de expresión han puesto el grito en el cielo. La productora, FX, ha apelado ante la Corte Superior de Los Ángeles este mismo martes para defenderse de las acusaciones. Hasta Netflix se ha unido a ese contraataque asegurando que son muchas las ficciones que se crean sobre personajes que aún viven y que cualquier tipo de victoria sobre la ficción supondría un serio daño a los docudramas y a las películas o series biográficas. También para esos creadores que verían cercenada su creatividad.

Olvidan quizá que de Havilland fue una de las grandes demócratas de su época, alguien que promovió una denuncia (en un lejano 1943) contra el estudio para el que trabajaba, Warner Bros, que acabó ganando y que liberó a los actores de su época de los contratos leoninos de siete años que padecían en aquella época. Murphy aseguró en la defensa que no contactó con la veterana estrella porque no “quería molestarla”, pero de poco le ha servido, ya que la causa de la actriz sigue su curso.

Una vida sencilla pese a la opulencia

Ryan Murphy en una imagen de archivo. (EFE)
Ryan Murphy en una imagen de archivo. (EFE)

Pese a Olivia de Havilland o a Donatella Versace, no hay estrella que se pueda interponer en el camino de Ryan Murphy en la pequeña pantalla. Su estilo operístico y grandilocuente, que roza casi lo absurdo en los giros de guion de cualquier temporada de 'American Horror Story', su gusto por lo 'kitsch' y el sello inconfundible de sus series (con esos imponentes títulos en pantalla que indican al espectador, a golpe de música efectista, en qué ciudad y en qué época se encuentra la historia) han hecho de él un nombre fundamental en la televisión de esta década.

Pese a lo desmadrado de sus producciones, el creador de 'Glee' o 'Scream Queens' lleva una vida bastante sencilla junto a David Miller, señor con el que sale desde 1997. En 2012 ambos fueron padres de Logan, su hijo en común, y suelen llevar una vida bastante alejada de los focos. Quizá por eso pueda empatizar con el tipo de vida que llevaban Gianni Versace y su pareja, encarnada en la ficción por un pétreo Ricky Martin al que muchos no acaban de ver como actor.

Los protagonistas de 'El asesinato de Gianni Versace'.
Los protagonistas de 'El asesinato de Gianni Versace'.

Desde que reconociese su homosexualidad en los Premios Bafta de 1990, pocas son las veces en las que habla de su familia. Su reconocible delirio 'kitsch' lo reserva para sus series, que siguen conquistando a la industria de Hollywood y a un público ávido de divas maledicentes, terrores variados y aroma cien por cien 'queer'.

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