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lucha contra la discriminación

Nicole Kidman y Susan Sarandon, unidas contra el 'ageism' de Hollywood

Muchas actrices se sienten discriminadas por su edad. Hartas de escuchar la frase “eres demasiado mayor para el papel”, se han puesto en pie de guerra

Foto: Nicole Kidman, una de las actrices contra el 'ageism'. (Gtres)
Nicole Kidman, una de las actrices contra el 'ageism'. (Gtres)

Actrices de 43 años descartadas para interpretar madres de adolescentes por ser demasiado mayores. Descartadas para ser la pareja en la ficción de un actor que les saca 15, 20 años. James Bond envejeciendo elegantemente mientras sus intereses amorosos en la pantalla se mantienen en la perfección de la veintena. Helen Mirren lo ha calificado de “epidemia indignante y ridícula”, con otros epítetos menos reproducibles, y casi nadie se libra de ella: es la discriminación encubierta que sufren quienes viven de su imagen a partir de cierta edad; y como es habitual, afecta mucho más a las mujeres que a los hombres.

De Maggie Gyllenhaal a Jamie Denbo ('Orange is the new black'), muchas actrices han empezado a denunciarlo en público, desahogándose en Twitter cuando un casting termina con esa temible frase: “Lo sentimos, pero eres demasiado mayor para el papel”. No solo en las superproducciones de los estudios. Una película independiente de este año, sin ir más lejos, 'Qué fue de Brad', presenta a un matrimonio preparándose para ese habitual rito de paso en EEUU, el paso de su hijo a la universidad. Él, Ben Stiller, tiene 52 años. Ella, Jenna Fischer, tienen 44. ¿Cuántos matrimonios similares estamos acostumbrados a ver en la pantalla, pequeña o grande? Es simplemente tan habitual que a nadie le llama la atención.

 Andie MacDowell acaba de cumplir 60 años. (Getty)
Andie MacDowell acaba de cumplir 60 años. (Getty)

Interpretar a la esposa de un hombre mayor no es, sin embargo, lo peor que te puede pasar si eres actriz y tienes más de cuarenta. Es ese 'punto de corte', cuando, de pronto, “no saben qué hacer con nosotras”, explicaba Andie McDowell este fin de semana a un diario local de Texas, el 'My San Antonio'. “Durante mi treintena podría haber trabajado todo lo que quisiera”, admite. “Pero tuve a mis hijos y necesitaba un descanso. Ahora, en cambio, llegas a una edad en la que ya no puedes ser esa muñequita perfecta e inocente”, se quejaba McDowell, que acaba de entrar en su sexta década. La actriz que saltó a la fama con 'Sexo, mentiras y cintas de vídeo' se ha pasado décadas interpretando papeles pasajeros en series televisivas poco conocidas. Este año protagoniza 'Love after love', una película independiente, en la que se muestra en toda su plenitud de mujer madura pero muy bien conservada, con desnudo incluido y manteniendo su icónica y rizada melena oscura.

La discriminación por edad parece casi inevitable en una industria que se basa en la imagen y terminar con ella es una reivindicación que viene de largo. Hace un par de años la lucha por limitarla acaparó titulares cuando Gabrielle Carteris fue nombrada presidenta del sindicato de actores. Conocida por su papel en la serie de los 90 'Sensación de vivir', en la que interpretaba a Andrea Zuckerman, la compañera más 'intelectual' del guaperas del instituto, Carteris acaparó titulares cuando consiguió que el gobernador de California aprobara la ley AB 1687, la llamada Ley de IMDB, para prohibir a la más importante base de datos sobre el mundo del entretenimiento y a otras del mismo estilo mostrar la edad de los actores si estos así lo solicitaban.

Esta ley no solo ayudaría a las mujeres (y hombres) por encima de los 40 a acceder a más castings antes de ser rechazos de plano por su edad; a Carteris no mostrar su edad le permitió hacer las pruebas para el papel que cambió su vida y su carrera: cuando empezó a trabajar en 'Sensación de vivir' tenía 29 años y el personaje de Andrea, 16. “Si los directores de casting hubieran sabido mi edad, nunca me habrían dejado hacer las pruebas”, ha admitido. “La discriminación por edad está prohibida por ley en cualquier ámbito profesional, pero en el caso de los actores, estamos todavía más expuestos con toda la información sobre nosotros que hay a golpe de click. Queremos dar a la gente la opción de no revelar su edad si no quieren.”

Susan Sarandon en el Festival de Cine Fantástico de Sitges 2017. (Gtres)
Susan Sarandon en el Festival de Cine Fantástico de Sitges 2017. (Gtres)

La ley duró poco. IMDB, que pertenece a Amazon, la denunció por inconstitucional y los tribunales californianos la pararon en febrero de 2017 al considerar que infringía la primera enmienda de la Constitución. Pero aunque el sindicato de actores piensa recurrir, asegurando que esta ley tendría un impacto directo e inmediato en las carreras de cientos de ellos, lo cierto es que la batalla contra la discriminación por edad empieza a cambiar de estrategia. Resignadas quizá ante la imposibilidad práctica de mantenerla oculta, muchas actrices ya no quieren esconder su edad. Quieren proclamarla a los cuatro vientos y seguir consiguiendo trabajo.

Al igual que con los abusos y el machismo, se trata de un problema mucho más amplio, que no es particular de Hollywood. Pero de la misma manera que se supone que el cine refleja la realidad, ellas están convencidas de que también ayuda a transformarla. “Estamos tan acostumbrados a ver a un hombre de 60 con una mujer de 40 en la pantalla”, argumenta McDowell en la misma entrevista, “que no nos causa ninguna sorpresa. Y de la misma manera que tener una pareja más joven de alguna manera transforma a ese hombre en alguien deseable y sexy, si empezamos a ver a más parejas donde la mujer es mayor que el hombre en la ficción, empezaremos a encontrar a las mujeres de 60 años tan atractivas y deseables como los hombres”.

Hellen Mirren obtuvo su Oscar por 'The Queen'. (Getty)
Hellen Mirren obtuvo su Oscar por 'The Queen'. (Getty)

Algo parece que está calando. En su discurso de agradecimiento tras recibir el premio del sindicato de actores por 'Big Little Lies', Nicole Kidman se congratulaba de que las cosas estuvieran cambiando. “Recibir un premio como este en este momento de mi vida es algo extraordinario. Hace 20 años, a estas alturas de mi carrera estaría bastante olvidada”. Nominada junto con Susan Sarandon (71), Jessica Lange (68), Laura Dern (50) y Reese Witherspoon (41), Kidman, de 50 años, continuó: “Hemos demostrado y seguimos demostrando que somos potentes y 'viables' (sic). Espero que la industria nos respalde, porque estamos contando nuestras propias historias. Aplaudo a los directores, guionistas y inversores que ponen su pasión y su dinero en nuestros proyectos”. Por cierto, que su pareja en la ficción, Alexander Skarsgard, tiene 41 años, nueve menos que ella (el personaje también).

A juzgar por las ganadoras de los premios del sindicato (y de muchos otros premios de la industria), 2018 ha sido un año especialmente bueno para actrices mayores de 40, y no solo para leyendas como Jessica Lange o Judie Dench (a quien no parece nunca faltarle el trabajo); para las eternas actrices 'de carácter' como Allison Janney en personajes secundarios; o para las superestrellas glamurosas como Kidman. Frances McDormand ganó su segundo Oscar a los 60 años por un papel protagonista en “Tres anuncios a las afueras”, una película que además, con su protagonista femenina muy alejada de la 'muñequita perfecta', acaparó premios en otras categorías. No sólo es una actriz a contracorriente en los papeles que elige; McDormand cultiva una imagen natural totalmente alejada del glamour hollywoodiense. Algo que probablemente hace mucho más por la causa del anti-ageism que aparentar, como muchas otras, diez años menos de los que tienen. Pero cada uno es libre de envejecer como quiera y pueda.

 Judi Dench, en 'Asesinato en el Orient Express', uno de sus últimos trabajos. (Gtres)
Judi Dench, en 'Asesinato en el Orient Express', uno de sus últimos trabajos. (Gtres)

“Lo ideal sería no tener que hablar más de ello. Todos envejecemos y ya está. No veo a los hombres de Hollywood teniendo este debate”, protestaba Patricia Arquette en la revista 'Elle' hace unos meses. Los hombres de Hollywood quizá no tendrán el debate en público, pero están seguramente igual de preocupados. De ahí que no quieran que sus parejas en la ficción las interpreten interesantes mujeres maduras (o sea, de su edad) sino jóvenes lozanas: es su manera particular de luchar contra su propio envejecimiento. O, al menos, contra la percepción del público (y los directores de casting) de lo mayores que son.

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